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¿Es tu novia Francisco Franco? Cinco pruebas que lo demuestran

Aprovechando esta fecha tan señalada, y teniendo en cuenta la sequía de artículos de este quinto curso, os presentamos una pequeña reflexión que esperamos que sea de vuestro agrado. No vamos a hablar de alguien que sea «el mal absoluto sin mezcla de bien alguna», tampoco de «un demonio perfecto en su malignidad», ni mucho menos de un tonto cruel sin más. No hablamos de Francisco Franco Bahamonde, como comentó en su momento Quintana Paz, pues quien inspira este escrito no tiene nada de tonta ni de malvada, aunque participa del mismo nivel de sutileza que el personaje descrito por Miguel Ángel. Eso sí, me consta que también tiene mala fama en su propia casa. Nos referimos, por tanto, a alguien bien distinto al dictador español del siglo XX. De cualquier manera, como comentar cosas particulares no tiene demasiado valor, vamos a intentar elevar el sentido de este escrito a lo universal, con la mirada puesta en que a más de uno le sirva para comprobar si su novia es realmente Francisco Franco (quizá no en su literalidad —claro—, pero puede que sí como una especie de reencarnación renovada y mucho más agradable a la vista). Éste va a ser un artículo cortito, aunque no por ello menos esclarecedor; y, dado que somos conscientes de que ésta será la primera vez que algunos de vosotros seréis felices, vamos a hacer una enumeración de las ‘cinco pruebas’ para que nadie se pierda, quede todo cristalino y os podamos ofrecer una satisfacción completa. Hechas ya las introducciones, comencemos.

1. Gusta de acostarse tarde. Si tu novia es noctámbula, ya comparte con el caudillo uno de sus rasgos característicos: el ser nocherniego. Si además no sólo constatamos una tendencia, sino que nuestra chica tiene su momento más activo en torno a las dos y media de la madrugada…, podemos confirmar la primera prueba que nos acerca a la existencia de un ligero parecido.

2. No abruma con su verborrea. Si tu novia es mujer de pocas palabras, ya tenemos otra semejanza con el generalísimo, dado que decían de él que hablaba poco y que era «el hombre que mejor calla de España».

3. Practica la ironía. Si ante el caos y el desorden del mundo, aunque no sin momentos de sufrimiento, prima sobre ella una postura irónica que tiende al desapego por las costumbres vulgares, a la distancia por el propio grupo al que pertenece, pero sin dejar de permitirse nunca sonreír…, estamos ante la tercera prueba: tu novia se parece ya bastante al que fue Su Excelencia el Jefe del Estado. De hecho, si aun no teniendo evidencia de que tenga raíces gallegas a veces lo pareciera, su mejor amiga fuera gallega y, para más inri, de vez en cuando luciera una cierta musicalidad al hablar propia de Galicia…, el parecido sería ya incontestable. (Aunque, si sólo cumpliera este punto, también podría ser Sócrates.)

4. Destaca en ella la listeza. Si, al igual que el Hidráulico, tiene cara de lista, «con esa listura que se disimula a fuerza de lista», y es tan perspicaz que siempre capta las agudezas de los demás y busca en todo momento rodearse de gente afilada…, no hay que pensarlo mucho más: si tu novia no es Franco, está a un pelo de serlo.

5. Es pequeña. Si tu novia está claramente por debajo de la media en altura y es de complexión poco corpulenta, tienes la prueba final, ya que Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde es alguien también físicamente concentrado y compacto. Por lo tanto, si cumpliera con ésta y con las anteriores características mencionadas en este artículo…, ya sabrías con certeza que tienes a tu lado a su reencarnación.

(6.) Y, de regalo, si te resulta familiar la aseveración de «se hacen mejor las cosas cuando se hacen a última hora», algo que le dijo una vez el mismísimo líder del Movimiento a José María Pemán…, así como aquello que decía Carrero Blanco de que «hay que ver lo que a este hombre le cuesta parir»…, puede que tengas una razón más para pensar que, efectivamente, tu novia es Francisco Franco.

Aunque vamos a ir ya terminando este pequeño escrito, que espero que os haya sido ilustrativo, no podemos hacerlo sin antes agradecer a Miguel Ángel Quintana Paz su artículo “Cosas que me gustan de Franco” —que es la primera inspiración de este texto que acabáis de leer— y su trabajo a la hora de desenmarañar el verdadero carácter del que no fue el mejor gobernante que ha tenido España en mucho tiempo. Poco más puedo decir, salvo que espero que estéis viviendo esta Navidad, mis queridos lectores, lo mejor posible, siempre en la medida de lo posible. ¡Nos leemos, con suerte, en 2023!

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6 comentarios sobre “¿Es tu novia Francisco Franco? Cinco pruebas que lo demuestran Deja un comentario

    • Una cuestión más e independiente de la anterior. A mi ver el escrito hubiera podido quedar mejor (y mira que me cuesta emplear este término), si hubiera ido dirigido a hombres y mujeres. (El título hubiese podido ser entonces: ¿Es tu pareja Francisco Franco? Cinco pruebas que lo demuestran).
      Y no, esto no tiene que ver casi nada con ninguna «inclusividad» sino con una visión romántica de la comunicación y el arte.

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      • Es una idea que me ha llegado ya más de una vez, y mi respuesta es clara. Por un lado, me chirría, por reiteración, el eufemismo ‘pareja’; por otro, no sólo la gracia del artículo brilla más en femenino, sino que considero a mis lectores lo suficientemente inteligentes como para que comprendan intuitivamente que la historia también se puede aplicar a la inversa.
        Por lo demás, un servidor, de ser algo, es más estoico que romántico. Aun con todo, si quieres refinar tu visión, te recomiendo que le des una oportunidad a “Las penas del joven Werther” (1774), de Johann Wolfgang von Goethe.

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        • 1. Emplear una palabra para hablar de una cuestión cuando además y como es el caso no hay otra mejor (o yo la desconozco) no es eufemismo. eufemismo: manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.
          2. Que el artículo brilla más en femenino es discutible. Y sí, sin demasiado esfuerzo mental, se puede entender su aplicación a la inversa.
          3. Por lo demás solo agradecerle sinceramente su romántica recomendación para refinar mi visión. Como buen romántico aficionado anhelo refinar mi visión.

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    • Ninguna crítica nos molesta, siempre y cuando esté lo suficientemente trabajada. En el caso de no estarlo, no es tanto que nos irrite, sino que más bien nos apena. Si te sientes con fuerzas para explicarte respecto a lo del inicio del artículo, seremos todo oídos. Feliz Navidad de vuelta (aunque sea algo tardía).

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      • Estimado «amigo del pórtico», procuraré ser breve:
        Para mi, que soy romántico, la finalidad esencial del arte es cautivar o, como diría «nuestro supongo común amigo Arturo», parar por un instante el horror que la vida nos produce.
        Su obra es «como un chiste» por simplificar y las obras que tienen que ver con el humor tienen su técnica especifica para enamorar y poder parar con la risa o la sonrisa el horror citado. (Magnífico. ¿no?).
        Dicho lo anterior está casi todo dicho. Solo queda plantearse por qué ciertos chistes (y en particular sus introducciones), no enamoran o enamoran poco.
        Y para terminar y tratando de ser coherente. Espero que si el caso fuera producirles pena esta sea considerable.

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