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CategoríaAnálisis

Análisis en profundidad sobre alguna obra, intentando dar razones sobre su calidad general, a poder ser, en relación a un contexto amplio.

La década de la Edad de Oro del cine y la ciencia ficción. Consideraciones finales

Hemos llegado al final de esta serie de artículos sobre las películas más representativas del cine clásico de ciencia ficción, y nos encontramos en una encrucijada inevitable si tenemos en cuenta la estructura general que nos habíamos planteado en un principio. Estamos en el artículo que correspondería a la década de los años 50 y, a la vez, ya hemos tocado dos grandísimas películas de los lustros que la componen: “El hombre del traje blanco” (1951) y “La hora final” (1959); representantes de los dos mayores imperios occidentales anglosajones, al ser una inglesa y la otra yanqui. Ambas son de una calidad incuestionable y, al mismo tiempo, se erigen como ejemplos magistrales de lo que podía hacer el cine en su momento de mayor esplendor; aunque, eso sí, desde dos enfoques muy diferentes, a pesar de estar bajo un mismo género y de tocar los mismos temas. Mientras que la primera es una película de ciencia ficción con toques de comedia romántica británica; la segunda, en cambio, toma un tono mucho más grave, pudiendo inscribirse dentro de la ciencia ficción dramática —muy dramática—. No pretendemos engañaros… Como casi siempre en la vida, uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca cómo acabarán; y, en este caso, nos hemos visto superados por la necesidad de conocer a fondo el cine negro americano, junto con sus precedentes ‘oscuroimpresionistas’ alemanes, antes de emprender este análisis. El tiempo del que hemos dispuesto este curso ha sido limitado, y documentarnos en este sentido antes de poder meter mano a estas dos películas, con un mínimo de autoridad, era una imposibilidad. Por lo tanto, nos vemos en la obligación de dejar los análisis de estas cintas para un futuro, que esperamos que no sea muy lejano, a la vez que reconocemos que nunca se sabe suficiente de un tema; así que no desechamos seguir comentando películas del género de la ciencia ficción en algún otro momento, ni descartamos tampoco una segunda serie de artículos dentro de unos años.  Ahora proseguiremos con un pequeño desglose de lo que os hemos traído durante estos meses, para aclarar un poco la visión de conjunto, y cerraremos volviendo a las ideas que hemos ido manejando, comprobando si después de todo lo trabajado conseguimos sintetizarlas de una manera más depurada. Comencemos.

Love (2016-2018)

Si hay una serie a la que le tengo especial cariño, esta es, sin duda, “Love” (2016-2018). No os dejéis engañar por su título, un tanto minado, y haced el favor de verla. Protagonizada por Gillian Jacobs y Paul Rust (también co-creador y co-guionista), la historia ahonda en el proceso de conocer a alguien y en las muchas fases por las que puede llegar a pasar una relación desde que empieza hasta que se asienta. Si esta premisa no os resulta lo suficientemente atrayente, os puedo garantizar que tiene unos personajes inolvidables, sustentados por un guion irónico, ácido y original. Si ni siquiera todas estas razones os valen, espero que este análisis consiga generar algún interés en vosotros (aunque, si no la habéis visto aún, os aviso de que no me voy a cortar a la hora de hablar de algunas escenas; lo aclaro ya, por si preferís esperar a verla). Me da la sensación de que esta serie ha pasado desapercibida, por ser de Netflix y por tener un título y una portada que no destacan frente a infinitos contenidos absolutamente mediocres. Sin embargo, me parece que tiene mucho más fondo del que podría parecer en un principio. Por esta razón, así como por mi evidente predilección por los temas que trata, no descarto volver sobre ella en algún otro momento. Pero, por ahora, y sin más dilación, empecemos.

Punto Límite (1964)

Aquí estamos un día más. Hoy toca analizar un poco lo que pasó con el cine de ciencia ficción en la década de los años 60. Estamos hablando del final de la edad dorada y, como no podía ser de otra manera, nos encontramos ante variedad, cantidad y calidad. Antes de empezar propiamente a repasar el contexto, tengo que reconocer que nos adentramos en una época tan brillante como poco conocida para un servidor: salvo el conocimiento de algunos clásicos, era plenamente consciente de que había muchas grandísimas películas, bastantes obras maestras e innumerables cintas lo suficientemente interesantes para, por lo menos, ser vistas una vez…; una nebulosa por la cual navegaría en solitario en penumbra. Una lista exigente se iba perfectamente a 50 películas, y es imposible, dentro de los márgenes de tiempo donde se mueve este humilde análisis, atender a tanto y tan bueno, con el peligro a su vez de, por ignorancia, dejar alguna que mereciera la pena fuera. En este sentido, tengo que reconocer que he pedido consejo a un gran sabio y que este me ha mostrado el camino para no morir en el intento. Hechas estas apreciaciones, entremos en materia.

La señora Dalloway (1925)

Por mucho que me duela admitirlo, me decidí a empezar este libro porque aún no me había puesto a leer ninguno de la tan conocida autora inglesa Virginia Woolf. Lo cierto es que tenía especiales ganas y bastantes expectativas con “La señora Dalloway” (1925), que es el libro al que voy a dedicar mi análisis de hoy. Sin embargo, he de reconocer que no me ha resultado una lectura fácil y accesible, sino, en parte, tediosa y fragmentada. Por mucho que sea la historia de un día en la vida de Clarissa Dalloway, señora de la alta sociedad londinense de principios del siglo XX, y que, por tanto, pudiera parecer que todo va a suceder con cierta fluidez y ritmo, aquí se concatenan los pensamientos de dicho personaje y de algunos otros que se van sucediendo en la trama, lo que provoca que cueste encajar al principio lo que se nos cuenta en un todo con sentido. Por ello, puede que hablar de “trama” sea algo pretencioso, dado que este libro carece en buena parte de la misma, resultando más bien un compendio de pensamientos, en muchas ocasiones excesivamente interesantes, pero en otras algo deshilachados, de la vida de estos individuos. Eso sí, he de reconocer que, si uno afronta de buena gana el hecho de que el libro no esté separado por capítulos o partes —lo cual admito que es una gran molestia para mí—, puede llegar a disfrutar de ciertas ideas que va soltando la autora, y encontrar en todas ellas un cierto núcleo común, que creo que es el que hace aguantar al libro e impide que caiga en un mero flujo de pensamientos con más o menos interés para el lector. Por eso, frente a un desazón inicial, al final me he alegrado de leerlo. Creo que plantea cuestiones valiosas, si bien dista mucho de ser, a mi parecer, la mejor manera de tratarlas.

Solaris (1972)

Hoy nos toca analizar la década de los años setenta, que no es otra que la que da comienzo a la edad de plata del cine. Como no podía ser de otra manera, nos encontramos con grandes de la ciencia ficción, entre las que cabe destacar “Alien el octavo pasajero” (1979), “La naranja mecánica” (1971) o “La guerra de las galaxias” (1977) en el plano comercial, y dos de las grandes de Tarkovsky en el cine más intimista: la que hoy nos incumbe y “Stalker” (1979), que ya analizamos en su momento. Sin contar, además, con gran cantidad de obras de referencia: la llegada a la gran pantalla de “Star Trek” (1979), la maltratada serie “Galáctica” (1978), “Westworld” (1973) —peor que la primera temporada de la nueva serie y mejor que el despropósito de la segunda—, “La invasión de los ultracuerpos” (1978) o “Encuentros en la tercera fase” (1977). Existen, a su vez, numerosas películas sobrevaloradas, destacando entre todas ellas la insufrible “El hombre que cayó a la tierra” (1977) o la asquerosa “La montaña sagrada” (1973). Respecto a “El planeta salvaje” (1973), la verdad es que he de reconocer que, puestos a ver animación surrealista, prefiero “Contact (C)” (1978), que resulta ser más interesante, sugerente y corta. Y sí, está pendiente “Doctor Who” (1963-1989)… aunque el problema es un poco como con la ya mencionada “Star Trek”: entre series y películas, da cierta sensación de infinito e, irremediablemente, de pereza; pues el tiempo que implicaría un visionado tranquilo sería de años, y todavía existen obras menos exigentes que merecen más la pena a la hora de analizar. Una vez comentado el contexto, hablemos ya de “Solaris” (1972).

Mujercitas (1868-1869) y sus tantas adaptaciones

A raíz del estreno de una nueva versión cinematográfica de “Mujercitas” (1868-1869) —como si ya no hubiera suficientes—, me percaté de que no había leído un libro que había sido tan sumamente adaptado al espacio audiovisual. Por eso, consideré oportuno, antes de ver la nueva película, y al no haber coincidido nunca con ninguna de las otras versiones —lo cual, dicho sea de paso, es sumamente raro dada la frecuencia con la que las han puesto en la televisión—, leer el libro en cuestión y ver qué podía ser aquello que provocaba que se volviera tantas veces a él. En este análisis, por tanto, pretendo ahondar, sobre todo, en el libro, pero también hacer alusión a cuatro de las veces que este clásico literario se ha llevado al cine: en 1933, en 1949, en 1994 y en 2019. A pesar de que también sé que ha sido llevado al formato de las series, dejaré este aspecto de lado para que dicho análisis no se haga excesivamente largo, repetitivo o pesado. 

Threads (1984)

Hoy toca analizar una película interesante y representativa de la década de los ochenta; lo que, como podréis sospechar, es una labor complicada, ya que en los 80 aún se hacía muy buen cine en general y, en especial, muy buenas cintas de ciencia ficción. Para acotar esta locura y poder tomar una muestra cinematográfica lo suficientemente pequeña como para poder visualizarlas en poco menos de un mes, nos quitamos clasicazos indiscutibles, tipo “Blade Runner” (1982) o “Aliens: El regreso” (1986), y también taquillazos al estilo “La guerra de las galaxias” o “Regreso al futuro” (1985), que ya analizaremos con detenimiento en otra ocasión. Con este criterio, y buscado películas con las mejores críticas o las sinopsis más interesantes, nos quedamos con 16: desde algunas de animación japonesa, tipo “Akira” (1988) o “El huevo del ángel” (1985); pasando por cositas soviéticas al estilo “Kin-Dza-Dza” (1986) o “Corazón de perro” (1988); ‘francesadas’ como “La muerte en directo” (1980); e, incluso, algún cortometraje como “Balance” (1989). Después de este empacho cinéfilo, que ha dolido, pero que, a su vez, no ha podido merecer más la pena, destacamos tres finalistas muy distintas entre sí: “Threads” (1984), “Hombre mirando al sudeste” (1986) y “Depredador” (1987).

La peor parte: Memorias de amor (2019)

Este va a ser el primero de una serie de análisis que versarán sobre dos de las cuestiones que considero más fundamentales: el amor y la muerte. En este caso, ahondaremos en el último libro escrito por Fernando Savater, dedicado a su mujer Sara Torres, que falleció en el año 2015, con 59 años, a causa de un tumor cerebral. El título, “La peor parte: Memorias de amor”, ya nos da una idea de hacia dónde irá dirigido el texto; pero creo que encierra mucho más de lo que podríamos pensar a simple vista. Puede que el hecho de que Fernando Savater sea filósofo tiene parte de culpa de esto; pero, más que todo eso, la ternura con la que escribe sobre su gran amor es la que dota a este libro de una densidad característica y muy meritoria.

Tank Girl (1995)

Hoy comenzamos con el primero de los análisis, cuyo objetivo será el de complementar el ciclo de ciencia ficción que hemos empezado este curso. Pretende ser la cara B de las críticas: una serie de análisis que se centrarán en destacar alguna obra particular de las diferentes décadas, empezando en los años 90. En este caso, nos hemos decantado por “Tank Girl” (1995); película que cuenta con la interpretación estelar de Lori Petty. Pero antes de entrar en materia, vamos a dedicar unos párrafos a dar un poco de contexto.

A War (Una guerra) (2015)

Después de bastante tiempo sin escribir por estos lares, me he decantado por hablar sobre la película “A war (Una guerra)”. Esta película danesa, del año 2015, está dirigida y escrita por Tobias Lindholm, guionista también (junto con Thomas Vinterberg) de “La caza” (2012); cinta muy notable a la que dedicaremos, sin duda, un capítulo aparte en este blog. La película que hoy nos ocupa pasó bastante desapercibida en el territorio español cuando fue estrenada, pero creo que ocurrió de manera injusta o por mero desconocimiento, pues resulta ser una película muy digna y con una reflexión profunda sobre la guerra y sobre otras muchas cuestiones humanas de gran calado ético.

Los partidos pequeños (II): generalistas (2019)

En este artículo vamos a considerar todos aquellos partidos que parecen generalistas a simple vista. Esto no quiere decir que, a lo largo del mismo, no encontremos alguno que no lo sea, por particularista o por extremo. Quedan fuera Unión de todos (UDT) y Vida y Autonomía (VIA), por no tener ni web. A continuación, vamos a analizar: el Partido Humanista (PH), Por Un Mundo Más Justo (PUM+J) y Recortes Cero-Grupo Verde (RECORTES CERO-GV). En este último partido, vamos a tomar como referente únicamente a Recortes Cero, tal y como en el anterior artículo hicimos con los partidos que iban en coalición con Podemos. Después seguirán: el Partido Libertario (P-LIB), Actúa (PACT), Familia y Vida (PFiV), Juntos Ganamos (JC), Partido Igualdad Real (IGRE), Izquierda En Positivo (IEP) (IZQP), Partido De Acción Solidaria Europea (SOLIDARIA) y Democracia Plural (DPL).

Los partidos pequeños (I): particularistas y extremos (2019)

Después de muchas cavilaciones, hemos conseguido poner orden respecto a los partidos pequeños. En un primer lugar, hemos repasado cuáles, de todos los que existían cuando empezamos este análisis hace ya casi dos meses, tienen una mínima actividad. Han quedado descartados por inactividad: la Coalición Centro Democrático (CCD), Unión Progreso y Democracia (UPYD), el Partido Carlista, el Partido Comunista de España (PCE), Alianza de Centro Democrático (ALCD), Ciudadanos Libres Unidos (CILUS), Respeto, Soluciona, Ahora Plataforma y el Partido de Jubilados por el Futuro. Dignidad y Democracia (JUFUDI). De todas maneras, si alguien tiene especial interés en alguno de ellos, que lo comente en comentarios y le dedicaremos un parrafito como a sus compañeros. Después de esta primera criba, hemos hecho tres grandes grupos: partidos particularistas, partidos extremos y partidos generalistas. Las dos primeras categorías serán tratadas en este artículo, mientras que los partidos generalistas serán tratados en el penúltimo artículo de toda esta serie dedicada a las elecciones. Dentro de los particularistas, se encuentran: Escaños en Blanco (EB), Feminism8 (F8), el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), Muerte al sistema (+MÁS+) y los dos centrados en la tercera edad: Tercera edad en acción (3e en acción) y Partido Demócrata Social de Jubilados Europeos (PDSJE). Los consideramos particularistas por estar circunscritos a temas muy particulares, como no tomar posesión del cargo, la lucha feminista de palo, el animalismo, destruir el sistema o la tercera edad. Después, analizaremos los extremos: los muy conservadores, los extremadamente conservadores y los comunistas en un sentido general. Dentro de los muy conservadores analizaremos los cuatro de la coalición europea Identidad Española (ADÑ): Falange Española de las Jons (FE de las JONS), Democracia Nacional (DN), Alternativa Española (AES) y La falange (FE). Más tarde, analizaremos la ‘rara avis’ de Falange Auténtica (FA) y, dentro de los extremadamente conservadores, a la candidatura tradicionalista (CTRAD). Terminaremos analizando los partidos comunistas, que también son muchos y que se encuentran enemistados entre sí: el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE), el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido Comunista Obrero Español (PCOE). Por último, terminaremos con los particularísimos: Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR), Equo, Izquierda Unida, Anticapitalistas, y todos los que forman segundas partes en las coaliciones. En cuanto a estos últimos, consideraremos que comulgan con el programa general del partido junto con el que se presentan (en este caso, Podemos); así que, no les dedicaremos más tiempo.

VOX (2019)

Hoy toca terminar con los partidos mayoritarios y, por tanto, con la última incorporación a la fiesta mediática: VOX; ese partido enano que surgió sin hacer demasiado ruido hace unos años y que, últimamente y, sobre todo, a partir del éxito electoral de Andalucía, parece que puede aportar su granito de arena al panorama político, como antaño hicieron Podemos o Ciudadanos. Centrándonos en su programa, nos encontramos dos versiones: la de una cara y la de once. Pero, antes de echarnos las manos a la cabeza, parece que el programa es de octubre de 2018 (¡lo nunca visto!). En este sentido, antes de seguir, nos vemos obligados a pararnos y a hacer un repaso al estado del resto de partidos analizados: el PP, sin novedad; el programa del PSOE parece que ya no se puede encontrar y no hay ninguna mención en la web al mismo; Podemos nos trae la sorpresa de tener su programa actualizado desde hace una semana; y Ciudadanos parece que también ha quitado su programa de la web. No podemos evitar caer en una depresión al enterarnos de esto, pero nuestro compromiso nos conduce a leer el nuevo programa de Podemos y a actualizar su entrada con las novedades incorporadas, en el caso de que las hubiera. A pesar de no poder dejar de reconocer que esto está muy bien, dentro de lo horroroso que es el panorama general, actualizar tu programa con apenas un mes es poco; las razones, comentadas en los primeros artículos que escribimos, son obvias: ese tiempo para leer todos los programas resulta escaso.

Ciudadanos (C’s 2019)

Nos encontramos hoy ante la formación naranja; la cual decepciona por no tener un programa actualizado a 2019, tal y como viene ocurriendo con todos los partidos analizados hasta el momento. Peor incluso que los anteriores: la única versión que hay es vía web, sin la posibilidad de poder descargar un .pdf como Dios manda para los que quieran imprimirlo o leerlo con tranquilidad en su libro electrónico. Eso sí, debió de estar en algún momento porque, si se busca, se encuentra. No empezamos bien y tampoco seguimos mejor al darnos cuenta de que el programa cuenta con apenas 46 páginas que, sumadas a la memoria económica, dan un total de 76. No podemos evitar comprobar asustados que el programa de 2015 constaba de 338 páginas; lo que hace sospechar un cierto giro propagandístico, que resulta ser un vicio que siempre acecha a la política de los partidos en las democracias liberales.

Balthus y los límites del arte

Hace unos días asistí a la exposición sobre Balthus en el Museo Thyssen de Madrid. Iba ya conociendo la gran polémica que hay alrededor de este pintor por sus cuadros de adolescentes en posiciones algo estrambóticas y, en general, desnudas. Por nombrar alguna: hace un par de años se buscaron recaudar firmas para retirar del museo Metropolitan de Nueva York (Met) su cuadro “Thérèse soñando”. Este hecho levantó en mí una especial curiosidad, al querer conocer de primera mano cuál era el cuadro en cuestión y por qué una obra de un pintor del siglo XX estaba levantando tantas ampollas en la sociedad del siglo XXI.

Podemos (2019)

Hoy vamos a analizar aquella gran promesa que fue Podemos. Vista la tendencia general, no sorprende que sólo cuente con el programa de 2016. Todos nos acordamos de que fue el año donde se presentaron con un montón de pequeñas agrupaciones que aún no está claro si se presentarán otra vez. De estos pequeños partidos, el único que tiene un programa independiente es Equo, el cual analizaremos, con las necesarias precisiones, más adelante.

Consideremos, pues, el programa de 2016; el cual, como ahora vamos a argumentar, no se puede considerar al margen del de 2015. La razón fundamental de esto es que, al mirar con cuidado “la revista de IKEA podemita” de 2016, nos damos cuenta de que no es más que un compendio desordenado de las que deben ser las propuestas que consideran más significativas de 2015; pues el programa de 2015 se encuentra íntegro a tamaño diminuto al final. Entonces, ¿las 332 páginas del programa de 2015 están contenidas en las 99 del de 2016? Sí, nada más ni nada menos que concentradas en 25 páginas. Para entender esto, sólo es posible pensar que, después de confirmar que no se iban a comer el mundo en 2015, decidieron dar un giro de 180 grados trasformando un programa claro, concreto y coherente en una fiesta de fotos, que alude únicamente a las ideas mas vendibles y que oculta, pero no elimina, el grueso del programa de 2015. De estas ideas, nos han parecido significativas la mitad; sin embargo, creemos que es un fallo que la mayoría de cuestiones fundamentales y definitorias del partido queden disimuladas en un tamaño tan pequeño. Esto demuestra que ya estaba clara la tendencia a volverse un escaparate sin fondo alguno; pero, dado que es muy fácil cargar contra el programa de 2016, teniendo en cuenta que éste contiene el de 2015, vamos a hacernos los locos y tratar el tema como si sólo existiera el de 2015, el cual es un programa normal.