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Repaso del curso 2020-2021 y… ¡nos vamos de vacaciones!

Llegamos al final del tercer curso trabajando en Zoonpolitikon.blog en unas condiciones que no vamos a ocultar que han sido un poco duras. Con todo, hemos conseguido escribir 30 artículos y superar la cifra de 4604 visitas, lo cual es un 255% más que lo alcanzado durante el segundo año. Además, si miramos el número de visitantes, nos encontramos con más de 847, lo que implica —si la dislexia me lo permite— un aumento del 338% respecto al año pasado. Así que, a pesar de todo, hay que reconocer que el esfuerzo de este curso ha dado sus frutos. Por artículo, al final del día, nos quedamos aproximadamente con 153 visitas y con 28 visitantes. También nos ha hecho mucha ilusión tener 51 comentarios. Hablando ya de artículos particulares, el ganador ha sido “La peor parte: Memorias de amor (2019)” —que, aun perteneciendo al curso anterior, ha destronado, al fin, a “Seminario Cine y Filosofía. Pensando a 24 imágenes por segundo (Conferencia 2019)”—, con 205 visitas; provocando, a su vez, el mejor día y mes históricos. Le siguen por detrás, pero no por ello con menos importancia, “Jane Eyre (1847) y sus tantas adaptaciones”, con 150, y “Un par de ideas sobre lo fascista, lo comunista, lo progresista y lo liberal para evitar la propaganda: la mal llamada ‘izquierda’ y ‘derecha’ a la altura de los años 20 del siglo XXI”, con 116 —porque mi infinita humildad no me permite presumir de que el delirio de mi página biográfica haya tenido 124—. Tenemos los datos; ahora, interpretémoslos.

Mass Effect (2007-2012)

Apurando hasta el final, por fin llegamos a este artículo. Lo primero que debemos comentar es por qué se ha retrasado tanto y, lo más molesto de todo, las razones que hay detrás de que no sea lo que teníamos previsto. Antes de empezar, os avisamos de que esto no pretende ser más que una introducción corta a la coyuntura que ha condicionado el trabajo que irá adjunto, el cual será muchísimo más largo. La razón de esto es que todo lo que se podía decir, sin entrar a destripar la historia, ya lo hemos dicho, y todo lo que se puede decir más allá, aun siendo un resumen muy sucinto, rompe el límite máximo asumible para cualquier entrada de una página web (por mucho que la nuestra asuma una extensión media suicida). Hechas estas puntualizaciones, comencemos.

Cumbres Borrascosas (1847) y sus tantas adaptaciones

Hoy, siguiendo con nuestro ciclo de las Brontë, vamos a hablar de la única novela que publicó Emily, y que, probablemente, sea la más conocida de todas las que escribieron las hermanas —aunque no tengo tan claro que la más leída—: “Cumbres Borrascosas” (1847). Tras recorrer sus páginas, no sorprende que, en su época, se la concibiera como muy oscura y repleta de personajes siniestros y excéntricos. De cualquier modo, aunque no se puede negar la veracidad de esto, vamos a intentar explicar aquí, en la medida de nuestras humildes posibilidades, el sentido de una narración tan poco afable. En “Cumbres Borrascosas”, muy a diferencia de lo que ocurría en “Jane Eyre” (1847), no hay una historia contada por su protagonista —una heroína que, a pesar de salirse del canon, lo es en buena medida—, sino que estamos ante una narración coral, cuyos personajes son siempre los mismos —si bien algunos destacan por encima de otros—, aunque en distintos momentos de sus vidas, y que carece de un cambio de escenario a lo largo de la trama —dividiéndose, únicamente, entre dos casas—. Inmiscuirse en ella entraña cierta complejidad y requiere de un cierto esfuerzo inicial por parte del lector, que, por suerte, tardará poco tiempo en ser recompensado por la original mano de su autora. Como ya hicimos en su momento con la famosa novela de Charlotte, aquí también atenderemos a algunas de las múltiples adaptaciones cinematográficas que se han hecho de ella, que, como era de esperar, no son pocas. Sin más dilación, y dado que no va a ser tarea fácil, empecemos ya a entrar en materia.

Feminismo en el siglo XXI. Décima y última parte. Apuesta por el feminismo como consecuencia de un sistema universal materialista, crítico y radicalmente conservador. Ventajas y problemas

Terminamos hoy con esta serie sobre el feminismo con un artículo que no pretende ser nada más que un pequeño resumen informal de todo lo dicho. Por lo demás, la conclusión ya había empezado en el octavo artículo, encontrándose su ábside en el noveno. En resumen: este escrito no tiene por intención aportar ninguna otra cosa diferente a las cuestiones tratadas hasta ahora, aunque sí busca presentar una última reformulación de lo que es el feminismo, ensayada ya, por lo menos, unas cuatro veces desde que comenzamos este pequeño decálogo de más de 243.000 caracteres, sin contar los trabajos anexos (que sumarían alrededor de 178.000), dando un total equivalente a unas 155 páginas. Evidentemente, entre tanto texto, habrá más de un error que iremos descubriendo con los años, pero os aseguramos que no serán de importancia de cara a la definición y a lo que hemos podido extraer de ella. Como bien subrayamos en el anterior capítulo, hemos encontrado cuestiones de fondo mucho más importantes y significativas que trascienden el feminismo; y una de ellas, fundamental, es el gran presupuesto, no sólo de esta argumentación, sino de todas las que veréis en esta página web: la cuestión de la naturaleza. Si nos aceptáis este sencillo presupuesto, nuestras reflexiones serán todo lo sólidas que un mortal puede pretender en vida; en cambio, si os cuesta comprender tal noción o, sencillamente, os parece un delirio atávico superado hace centurias… Comencemos.

Feminismo en el siglo XXI. Novena parte. Voces disidentes en el panorama intelectual actual. La trampa del mal llamado liberalismo y el peligro del pragmatismo

Dado que el final de esta serie de artículos se va acercando, nos parece oportuno, antes de cerrar, dar un repaso a las diferentes corrientes que, poco a poco, han ido haciendo resistencia ante los excesos de los que abusan de la palabra «feminismo», corrompiendo su sentido para hacer propaganda. En tanto que analizar dichas corrientes en forma y fondo implicaría, como mínimo, dedicar un artículo entero a cada una, vamos a optar por presentarlas a través de sus representantes más mediáticos. Como hemos ido viendo, las cuestiones principales de fondo están claras desde hace ya bastantes décadas, lo que favorece que aquello que genere mayor interés sean, más bien, las diferentes estrategias de contrapropaganda, aunque también las motivaciones que hay detrás de ellas. Estos movimientos, que bien podrían haber florecido muchísimo antes, no lo hicieron hasta 2018, a saber, cuando el feminismo acrítico estaba llegando a sus límites más absurdos; y esto, como veremos más adelante, tiene su sentido. Comencemos.

Sobre el fracaso

Hoy deberíamos estar hablando de la historia de “Mass Effect” (2007-2012) a través de un trabajo pormenorizado sobre la misma. Sin embargo, no ha podido ser, por una serie de pequeñas cosas que han ido entre regular y mal, y que, sumadas todas ellas, nos han llevado a tener que reconocer que era imposible cumplir con nuestro compromiso con la calidad y poder llevar a término el artículo que teníamos previsto hacer, que quedará finalmente postergado hasta junio. Lo que hoy toca, más allá de entonar el «mea culpa», es un intento de compensar este error con una sucinta reflexión que deseamos que, de alguna manera, sirva para llenar el pozo que hoy se abría. Vamos a hacer de la necesidad virtud y a dar un par de ideas sobre un riesgo que persigue a todo hombre desde su nacimiento hasta su muerte: el hecho de que puede fracasar. Mejor dicho: que lo más probable, para cualquiera que intente algo, es que termine fracasando. Y ya que hemos sufrido un ligero fracaso, por lo menos aprovechémoslo para reflexionar y sacar algo en claro. Comencemos.

Jane Eyre (1847) y sus tantas adaptaciones

Seguimos con el ciclo iniciado de las Brontë, atendiendo a la principal obra de Charlotte, la mayor de las tres hermanas. “Jane Eyre” (1847) es un libro en el que la protagonista nos va narrando su propia vida, desde su infancia hasta, aproximadamente, los 20 años. Esto contiene ciertas peculiaridades, entre las que cabe destacar la alusión al lector que se hace en bastantes ocasiones, capaz de funcionar como guiño y, al tiempo, como una manera de mantener distancia entre la ficción y la realidad. “Jane Eyre” presenta unos personajes tan bien delimitados —con sus luces y sus sombras— como maravillosamente descritos. Además, cuenta con unos diálogos imponentes y de gran contenido filosófico. Sin embargo, lo que más destaca es, sobre todo, la figura protagonista: la propia Jane Eyre. De alguna manera, y por mucho que asistamos a su paso entre la niñez y la vida adulta, si por algo destaca en todo momento es por una madurez digna de mención y por una forma de ser tan peculiar como atrayente. Lo curioso también de este personaje es que, en vez de verle evolucionar a lo largo de la trama, no cambia en exceso, sino que va modulando lo que lleva ahí desde el principio: una compasión sobrenatural, una generosidad ilimitada y, a la vez, una fuerza de ánimo y una sobriedad ejemplares. Conviene señalar ya aquí que, para enriquecer el contenido del libro, de por sí sumamente valioso, vamos también a hablar de las adaptaciones cinematográficas más relevantes que se han hecho de él. En cuanto a películas, consideraremos las de 1934, 1943, 1970, 1996, 1997 y 2011; y, en cuanto a series, las de 1971, 1983 y 2006. De esta forma, intentaremos que nos quede un amplio espectro de esta historia tan sumamente rica en matices, que, aun hoy en día, da tanto que pensar. Sin más dilación, empecemos con ello.

Feminismo en el siglo XXI. Octava parte. Los responsables de la decadencia de la doctrina feminista y su absorción en la ideología de género. Nacimiento del feminismo indefinido o acrítico

Dado que nos vamos acercando al final de esta serie de artículos sobre el feminismo, con este escrito comenzaremos ya a meternos de lleno en las conclusiones. Dentro de éstas, que nos van a tener ocupados a lo largo de tres partes, las dos primeras abordarán la situación actual respecto a la cuestión, mientras que la última pretenderá hacer un balance de todo lo dicho, para sembrar las bases de una nueva teoría feminista. En este primer escrito, nos centraremos en definir y comprender las razones que han dado lugar a la situación de franca decadencia del feminismo a la altura de nuestros días —en esta línea, recomendamos, sobre todo a aquellos que no vengáis frescos de leer la serie desde el principio, volver a la tercera, cuarta y séptima parte—; y, en el que vendrá después, analizaremos, señalando tanto sus puntos fuertes como sus problemas y debilidades, las opciones que ahora mismo ofrecen, a través de la crítica, la mayor resistencia a la coyuntura que acabamos de señalar. Sin más dilación, vamos a aprovechar la inercia de tener todo lo fundamental bien dicho y repetido, para centrarnos ahora en pulir, en la menor cantidad de palabras posibles, las ideas fundamentales que hemos querido mostrar a lo largo de esta serie de artículos. Comencemos.