Seminario Wittgenstein Complutense. Sexta sesión: Saleta de Salvador Agra. “Desigualdades lingüísticas y juegos del lenguaje” (12 de abril del 2023)
Vamos con la sexta y penúltima charla de este maravilloso seminario, esta vez a cargo de una tal Saleta de Salvador Agra, que presentó su tesis en 2012, bajo el título de “Sübjetividad e hipertextualidad. Una aproximación desde los actos de escritura”, en la Universidad de Santiago de Compostela. Por lo demás, detectamos que no contesta a la casilla de «sexo» ni ofrece datos de su edad en su currículum, aunque sí destaca su máster en “Género, Educación, Políticas de Igualdad y liderazgo” y que ha estado en más de un proyecto universitario. En resumidas cuentas, nada nuevo bajo el sol de la Universidad Complutense de Madrid, por lo que procedamos ya con esta humilde reseña.
Somos 18 en el aula y lo primero que notamos es que se toma muy en serio lo de desdoblar el lenguaje en masculino y femenino; tanto, que casi no se equivoca, como sí les pasa a muchos, utilizando religiosamente ambos géneros gramaticales en todo lo que humanamente se puede. Hay que reconocer que en esto es toda una profesional. Otro asunto en el que sobresale es en su habilidad para pronunciar correctamente el alemán, algo que sospechamos que se extiende a cualquier otro idioma: desde el francés hasta el japonés, pasando por el indonesio, el chino o incluso el taushiro.
Tanto le gusta pronunciar y tanto disfruta de la musicalidad del habla, que no se corta en absoluto a la hora de disponer de nuestro tiempo a su antojo, leyendo todo lo que tiene que leer y puede ser leído. De hecho, para apoyar su exposición, trae debajo del brazo un pase de diapositivas, con alguna de más de 20 líneas que, por supuesto, no perderá la oportunidad de leer. Pero, claro, dado que esto va de escuchar a esta mujer leer y ya sabemos cómo pronuncia las lenguas extranjeras…, atendamos a la otra gran pregunta: ¿cómo lee? Pues como los ángeles. Es de esas que parece que se ha pasado toda su juventud en tabernas literarias y que ha practicado de sobra ese acento solemne tan característico de quien entona como si estuviera recitando un poema en el contexto de una fiesta de aficionados a Charles Baudelaire y compañía.
En fin… Ironías aparte, y dado que no queremos nosotros participar de haceros perder lo más preciado, el resumen es que fue una exposición soporífera y mediocre que, al margen de chascarrillos, no sirvió más que para repetir lo que ya sabemos sobre Wittgenstein: que si muchos juegos del lenguaje, que las formas de vida son muy importantes, que el feminismo en su vertiente más moderna es lo mejor, etcétera. Para terminar, dejamos caer una pregunta y un ensayo de respuesta: ¿no quedan entre ellos para cotejar qué va a decir cada uno? Quizá lo hablen un día en el bar de la facultad y sea algo así como: ‘vente, Saleta, cuenta lo que quieras y ya arreglamos otro día tu certificado de participación’.
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