Repaso del curso 2023-2024 y… ¡nos vamos de vacaciones! (Sexta temporada)

Llegamos al final del sexto curso trabajando en Zoonpolitikon.blog teniendo que reconocer que, sin duda, seguimos inmersos en la parte más áspera hasta la fecha dentro de este proyecto. Con todo, hemos conseguido escribir 15 artículos y llegar a la cifra de 3079 visitas, lo cual es un 18% más que lo logrado el quinto año. Si miramos el número de visitantes, nos encontramos más de 1369, lo que implica —si la dislexia nos lo permite— un aumento también del 18% respecto al curso pasado. De este modo, puede decirse que, aun no habiendo cumplido con los objetivos, al menos hemos conseguido ganar lectores. Por artículo, a fin de cuentas, nos quedamos, aproximadamente, con 205 visitas y 91 visitantes; teniendo, de media, 10 visitas al día, de la mano de 4 visitantes. Estos, sin ser números comercialmente rentables, a nosotros nos sirven para controlar la desesperación —aunque, bueno…, si uno no quiere ganar dinero con algo es difícil que lo haga; sería algo así como que te toque la lotería sin comprar el boleto—. También nos ha hecho mucha ilusión tener 9 comentarios, que, eso sí, son un 300% menos que los que tuvimos el curso pasado —un bajón que no es casual—. Hablando ya de escritos particulares, el ganador ha sido nuestro análisis “Jane Eyre (1847) y sus tantas adaptaciones”, con 264 visitas; convirtiéndose, a su vez, en el segundo artículo más visto de nuestra historia. Le siguen por detrás, pero no por ello con menos importancia, “Cumbres Borrascosas (1847) y sus tantas adaptaciones”, con 246, y “Seminario Wittgenstein Complutense. Primera sesión: Óscar González Castán. ‘Interpretación, borrosidad y reglas’ (9 de febrero del 2023)”, con 150. Tenemos los datos: ahora, interpretémoslos.
No hace falta ser un lince para comprobar que este curso ha sido, de principio a fin, una crisis, y esto por culpa de los efectos que ha provocado el haber sufrido una traición de primer orden: lo que viene a ser, metafóricamente hablando, que la parte más débil de nuestra familia haya enfermado hasta el punto de gangrenarse, pudrirse y… obligarnos a tener que amputar. También hemos sufrido un grado de mala suerte, además de la debilidad inherente al ser humano, de la cual hemos tenido un grotesco espectáculo como ejemplo durante estos últimos tiempos… Con todo, no deja de ser extremadamente gratificante trabajar día a día por crear algo valioso —aunque sea contra viento y marea—. En resumen, está siendo un año muy difícil, por lo que comprobar que el desastre no ha sido total —como verificamos, por ejemplo, con el número de visitantes— es algo muy agradable de constatar. No obstante, hemos cometido muchos errores organizativos, no hemos dado la talla, en ciertos momentos nos hemos visto obligados a tomar decisiones desagradables, como la de abortar artículos, y nos hemos visto forzados, muy a nuestro pesar, a paralizar la serie de Jane Austen…; traspiés de los cuales esperamos haber aprendido y que prevemos superar el año que viene, que confiamos en que será más tranquilo y que nos permitirá terminar de enterrar el peso muerto que han dejado estos últimos años, para, así, recuperar las fuerzas para afrontar lo que vendrá después, que es mucho e inmenso. (Eso sí, ya os adelantamos que el séptimo curso será al ‘tran tran’, con artículos cortos y mucha calma; y es que la entidad bicéfala que está detrás de todo esto se encuentra atareada entre acabar un proyecto académico de primer orden y compensar las pérdidas materiales ya mencionadas.)
No queda mucho más por decir, excepto que no hay cosa peor que fracasar que no aprovechar para aprender, y lo cierto es que lo estamos haciendo de verdad. Aquí va un breve recordatorio: si te ves rodeado de un grupo de imbéciles irracionales…, ¡corre! Tenemos que darle una vuelta este verano, pero, muy probablemente, seguiremos el año que viene con fuerzas renovadas y una estrategia purificada por el fuego. Vamos a ir cerrando ya este curso, que, después de 10 meses de trabajo, hace falta descansar —en este caso, con el sabor de haber superado una coyuntura muy ridícula— para que esas buenas ideas que no se nos han ocurrido todavía —las mejores— se nos ocurran. Ésta es otra de las tradiciones que nunca romperemos, dado que el trabajo intelectual necesita tanto de momentos de esfuerzo continuo focalizado como de genuino descanso y ocio. Ya lo comentamos con más detalle en este artículo clásico: “En defensa del tiempo libre y las vacaciones. Por el derecho a la pereza. Primera aproximación”. Y como hablar de lo propio por demasiado tiempo no es muy elegante, acabamos este sexto curso aquí. Y no nos queda más que decir, salvo que os deseamos un perezoso, saludable y lúcido verano.
Categorías