Los partidos pequeños (I): particularistas y extremos (2019)

Después de muchas cavilaciones, hemos conseguido poner orden respecto a los partidos pequeños. En un primer lugar, hemos repasado cuáles, de todos los que existían cuando empezamos este análisis hace ya casi dos meses, tienen una mínima actividad. Han quedado descartados por inactividad: la Coalición Centro Democrático (CCD), Unión Progreso y Democracia (UPYD), el Partido Carlista, el Partido Comunista de España (PCE), Alianza de Centro Democrático (ALCD), Ciudadanos Libres Unidos (CILUS), Respeto, Soluciona, Ahora Plataforma y el Partido de Jubilados por el Futuro. Dignidad y Democracia (JUFUDI). De todas maneras, si alguien tiene especial interés en alguno de ellos, que lo comente en comentarios y le dedicaremos un parrafito como a sus compañeros. Después de esta primera criba, hemos hecho tres grandes grupos: partidos particularistas, partidos extremos y partidos generalistas. Las dos primeras categorías serán tratadas en este artículo, mientras que los partidos generalistas serán tratados en el penúltimo artículo de toda esta serie dedicada a las elecciones. Dentro de los particularistas, se encuentran: Escaños en Blanco (EB), Feminism8 (F8), el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), Muerte al sistema (+MÁS+) y los dos centrados en la tercera edad: Tercera edad en acción (3e en acción) y Partido Demócrata Social de Jubilados Europeos (PDSJE). Los consideramos particularistas por estar circunscritos a temas muy particulares, como no tomar posesión del cargo, la lucha feminista de palo, el animalismo, destruir el sistema o la tercera edad. Después, analizaremos los extremos: los muy conservadores, los extremadamente conservadores y los comunistas en un sentido general. Dentro de los muy conservadores analizaremos los cuatro de la coalición europea Identidad Española (ADÑ): Falange Española de las Jons (FE de las JONS), Democracia Nacional (DN), Alternativa Española (AES) y La falange (FE). Más tarde, analizaremos la ‘rara avis’ de Falange Auténtica (FA) y, dentro de los extremadamente conservadores, a la candidatura tradicionalista (CTRAD). Terminaremos analizando los partidos comunistas, que también son muchos y que se encuentran enemistados entre sí: el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE), el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido Comunista Obrero Español (PCOE). Por último, terminaremos con los particularísimos: Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR), Equo, Izquierda Unida, Anticapitalistas, y todos los que forman segundas partes en las coaliciones. En cuanto a estos últimos, consideraremos que comulgan con el programa general del partido junto con el que se presentan (en este caso, Podemos); así que, no les dedicaremos más tiempo.

Nos encontramos ante 17 partidos muy variados. Algunos tienen programas y otros cuentan, por lo menos, con algún tipo de panfleto, ideario, etcétera, que nos permitirá descubrir qué les identifica. La razón por la que dejamos los 13 generalistas para el final es porque, sin lugar a dudas, parece evidente que, en política, la opción particularista, igual que ocurre con la nacionalista o la extremista, no suele ser la más prudente y, por lo tanto, nos parece oportuno terminar analizando los más realistas, en un sentido amplio de la palabra. Con todo, vamos a repasar los 17 anteriormente mencionados, por si nos encontráramos alguna idea rescatable. Empezaremos por el más particularista y cerrado de todos: Escaños en Blanco.

Escaños en Blanco (EB)

Nos encontramos, posiblemente, con el partido más paradójico de todos los que se presentan a las elecciones. Su programa de una sola página lo deja bien claro: “No tomaremos posesión del cargo”. Resulta curioso que exista esta opción, además de las clásicas de no ir a votar o votar directamente en blanco. Esto nos hace dudar sobre la necesidad de este partido y, sobre todo, sobre la improbabilísima posibilidad de que ganaran… porque ¿qué pasaría en ese caso? Creo que la coyuntura actual ya cuenta con suficiente grado de surrealismo y estupidez como para empeorarlo todavía más; y, por lo tanto, considero que, salvo que a alguien se le ocurra un sentido para esto, podemos considerarlo una absoluta insensatez.

Feminism8 (F8)

Sin programa y con una web terrorífica, nos encontramos con algo difícil de leer y que da la sensación de que lo ha escrito un niño de 12 años. Hemos tenido que ordenar la información de la web para poder imprimirla en apenas 3 páginas. ¿Qué costaba pararse una tarde y ofrecer un programa ordenado en PDF? Centrándonos en las ideas, nos encontramos con el mismo feminismo de palo, que inunda todos los partidos, pero simplificado hasta el paroxismo; junto con el paquete completo de moderneces propias del siglo XXI. Aparece también alguna idea divertida, como el “BioFeminismo”, que sirve, en las propias palabras del partido: “para establecer nuevas sociedades humanas feministas, libres, pacíficas, amorosas y felices.” Se agradece la claridad con la que se expresa que “el lenguaje construye realidades”, dando en el clavo de toda teoría de “género”. Resulta interesante cómo son abolicionistas de la prostitución y son anti-gestación subrogada. Al margen de cualquier reflexión sensata sobre estos temas, al darles la realidad material un poco igual, es fácil encontrar dentro de estos movimientos ideológicos ideas contradictorias que, sin lugar a dudas, se pueden sacar del fondo contradictorio y vacío que las sostiene. No podemos recomendar tomar esta opción en serio.

Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA)

Nos encontramos un programa, en apariencia serio, de 92 páginas en PDF. Se consideran un partido de “personas íntegras” y “civilizadas”; pero, eso sí, toman el animalismo más inhumano como teoría fundamental y el ecologismo por y para los animales, y no de cara a la supervivencia de nuestra especie, como aquél que rige su programa. Existen varios ejemplos de esto materializados en diferentes propuestas. De entrada, vamos a empezar por las más flagrantemente inhumanas. La primera y fundamental es la de crear un sistema público de sanidad para los animales. Ya nos cuesta mantener el de los humanos… pero, ¿qué más da? ¡Si hay presupuesto para todo! Segundo: prohibir la experimentación con animales. Según ellos, es indigno a todas luces someter a los animales a tal sufrimiento para salvar vidas humanas. No dejan claro que, quizá, lo que hay que hacer es fomentar la experimentación con humanos. Tercero: permitir el acceso de animales a todo tipo de establecimientos, incluyendo albergues para personas sin hogar y hospitales, porque, claro: ¿qué más da no respetar a los que menos tienen o a la gente enferma, cuando lo importante es que los perritos estén junto a sus amos? Maravilloso. La cuarta cosa, que es menos importante, pero no menos irrisoria, es que hay que establecer la obligación para el auxilio de animales y crear partidas presupuestarias para, en caso de desastre natural, dar auxilio a los animales salvajes. De nuevo, ¡claro que sí! Como nos sobran los recursos…

Después, hablan mucho de prohibir: prohibir la venta de animales, prohibir los zoos y semejantes, prohibir los festejos con animales, prohibir la caza, prohibir las granjas peleteras, prohibir mantener a los animales enjaulados, prohibir los animales que llevan vehículos, prohibir el paté de pato, prohibir la pirotecnia y prohibir, como antes mencionábamos, los experimentos con animales. No sé qué fue de aquello de: “prohibido prohibir”; pero está claro que, dentro de los progresistas, está demodé. Tampoco se olvidan de obligar: esterilización de mascotas obligatoria; auxilio de animales obligatorio (como ya comentamos); y la obligación de tragar las mascotas del resto, cuando uno está en el hospital, en el trasporte público, etc., y tiene una hipotética alergia. Evidentemente, pretenden desincentivar la industria cárnica hasta su prohibición, pero decirlo directamente les sonaba a los de marketing demasiado fuerte. Creemos que, vista la locura inhumana que encierra este bienintencionado partido en el primer párrafo, no sería necesario dedicarle más tiempo a refutar lo ridículo o exagerado de esta colección de imposiciones. De todas maneras, si a alguien le interesa alguno de estos temas, llegaríamos a dedicarle encantados un artículo completo en el futuro; dado que temas como el de la caza o el de la tauromaquia dan para mucho y, en general, el tema de los animales. Sin embargo, este partido lo simplifica y banaliza demagógicamente. En un principio, lo que quedaría claro es que no parecen muy liberales, por lo menos, en cuanto a libertades individuales se refiere.

Son extremadamente ecologistas (como todos los partidos), con el matiz de que su ecologismo está al servicio, como ya dijimos, de los animales y no del hombre. Un ejemplo muy claro de esto es el tema de prohibir la industria peletera, la cual, si se potenciara con cabeza, sería ecológicamente interesante (pues el cuero bien cuidado nunca se tira). Esto reduciría residuos, a la vez que disminuiría gasto energético, contaminación y materiales. Pero claro, esto no es ni animalista ni capitalista porque…  ¡sorpresa!, a nivel económico son como el PSOE. Son muy socialistas, defensores de los servicios públicos de calidad, pero sin hablar de subir los impuestos, ergo: ¡viva la demagogia y el capitalismo liberal encubierto! Aunque, ciertamente, no está tan encubierto en otros aspectos; por ejemplo, en educación son plenamente cientificistas y pragmatistas, enfocando sus políticas en potenciar lo profesional, mediante la enseñanza en capacidades, intereses y actitudes. La cultura quedaría reducida a poco menos que las danzas regionales. En este sentido, recuerda a todos los partidos (ya que todos son pragmatistas), pero, en particular, a Podemos. Pretenden, aun con todo, “educar en valores”; resumiéndose estos y, en este orden, en: animales, “género”, diversidades varias (sexual, funcional, etc.). También  nos encontramos con un fuerte multiculturalismo de tendencia anti-occidental. 

Como no podía ser de otra manera, están extremadamente a favor de todas las teorías de “género” y de la paranoia actual entorno a la “violencia machista”, las políticas de cuotas, y todo lo que cabría esperar de cualquier partido progresista actual. Miedo da pensar en su propuesta de reforma de la Constitución; la cual no proponen hacer “feminista”, como dirían otros, sino centrada en incluir a los animales. Terminan con un alegato a favor de los ridículos (por las razones que hemos repetido ya muchas veces) delitos de odio. Es un partido insultante para cualquiera que se considere crítico, ilustrado, humano y, por lo tanto, feminista. Lo malo de no pensar es que es fácil contradecirse. Sí que tienen alguna idea original y buena, como, por ejemplo, tratar el problema del suicidio y la defensa de los mayores. Con todo lo visto es, sin lugar a dudas, uno de los partidos a los que menos se puede tener en cuenta; de ahí que sea muy preocupante ver cómo está tan cerca de lograr representación. Puede que sea un ejemplo del futuro político, cada vez más inhumano y surrealista, en el que nos movemos. Tenemos que pensarlo con detenimiento. Por esto y por sus 91 páginas, le hemos dedicado una parte generosa dentro de este artículo.

Muerte al sistema (+MÁS+)

Nos encontramos con una web especialmente oscura y difícil de leer donde, al igual que con F8, no encontramos ni un mísero PDF. Poniendo el mensaje de la web en negro sobre blanco, descubrimos una retahíla de eslóganes que rozan lo anárquico; buscando, en palabras del propio partido: “eliminar el terrorífico sistema capitalista por un sistema justo y sano donde todo sea de todos por y para todos: generalísimo legítimo, puro y justo” (todo escrito en mayúsculas). Emplean todo el rato el femenino como si fuera el neutro y, rápidamente, se centran en que el problema fundamental es el dinero y que la clave para abolirlo “desde la raíz, de la mañana a la noche” es “¡echando la mayoría el mismo papel en una caja!” (en mayúscula también y con doble exclamación). Cabe destacar la idea de reducir la jornada a un cuarto, la cual podría ser una idea interesante para discutir en serio; pero claro, en este contexto, será una casualidad que se debió escuchar alguna vez de refilón. Como también lo de que la gente sin dinero y sin coacción de ningún tipo trabajaría por el “bien común”. Es un chiste de partido.

Tercera edad en acción (3e en acción)

Es una pena que no tengan un PDF como Dios manda, dado que en su ideario político de apenas tres páginas demuestran una prudencia que, hasta este momento, casi no se ha escuchado. Se nota que es un partido de personas mayores. Podría parecer que se centran en luchar por los derechos de la tercera edad y, sobre todo, luchar por unas buenas pensiones; pero, más allá de eso (que es muy respetable, pues todos seremos en algún momento mayores), tienen una pretensión generalista muy clara. Con la mención a Ortega y Gasset y a Marañón, la verdad es que ablandan el corazón de cualquier intelectual que esté de paseo por el páramo de ideas que es la política actual. Es un ideario sensato, de cara a la coyuntura de nuestro tiempo, que deja muy claro su intención de arreglar el título 8 de la Constitución Española, en la línea de acotar las autonomías con vistas a la defensa de la unidad de España dentro de Europa (el único punto flaco de nuestra Constitución). ¿Tenemos que esperar a la llegada de un partido enano de ancianos para vislumbrar la primera idea clara y sensata respecto a una reforma constitucional? Sí, señores, así es. Por lo demás, buscan una justicia única e independiente, tarjeta sanitaria única, una educación estable, etc.; todo muy prudente e interesante. Es una pena que no se hayan parado a redactar un programa político completo a partir de estas ideas, para poder conocer más pormenorizadamente cómo afrontarían el liberalismo económico y otras tantas cuestiones de importancia. Se podría hacer desde Ortega y Marañón, como bien sugieren, y sería algo extremadamente interesante. Si alguien quiere votar sí o sí y no tiene estómago para apostar por ninguno de los mayoritarios, aquí hay una opción no tan surrealista como podría parecer a simple vista.

Partido Demócrata Social de Jubilados Europeos (PDSJE)

Nos encontramos con otro partido de ancianos sin programa en PDF, pero sí con un par de hojas en su web. Empiezan mencionando una reforma un poco arbitraria a la ley de entidades sin ánimo de lucro, centrada en bajar los impuestos. Después, comentan una serie de medidas ambiguas, en la línea de bajar los sueldos de los políticos, y alguna idea bastante peregrina (como la de que computen los años dedicados a los hijos para la jubilación) o arbitraria (como una mención a los superdotados). Nos encontramos también con apreciaciones demagógicas respecto a reiterar lo que viene a ser el artículo 14 de la Constitución, y una mención vaga a modificar la ley del menor y a “favorecer la convivencia de todas las culturas, dentro del orden constitucional”. Aparecen unas ideas mediocres, vagas y ninguna especialmente buena o original. No merece ser tenido en cuenta.

Falange Española de las Jons (FE de las JONS)

Nos encontramos con el mayor de los partidos muy conservadores, y uno de los tres en puja por la herencia falangista. Tienen un programa de 24 densas páginas, no actualizado desde 2016, que gira entorno a una idea que aún nos es desconocida. No son capitalistas liberales ni socialistas, sino que son nacionalsindicalistas; lo cual encierra una teoría económica cooperativista entorno a la idea de sindicato vertical que habría que pensar. Al desconocerla, no sé muy bien cómo juzgar el nivel de sensatez de lo dicho; así que, iremos a analizar lo más evidente. Empecemos por lo malo. Lo peor es la idea de ilegalizar partidos. En este sentido, se parece mucho a Vox; por lo que nos remitimos a la concienzuda crítica que hicimos en el anterior artículo. Otra mala idea, a la par que ridícula, es la paranoia exagerada hasta el paroxismo entorno al tema del aborto, al que califican de “genocidio terrible”. Esto denota una postura acrítica, que parece una parodia más que una propuesta seria. Después, la idea de salir a las bravas de la Unión Europea sería poco menos que un suicidio en la coyuntura actual, semejante a la idea de salir de la OTAN inmediatamente. Aun existiendo razones, no nos lo podemos permitir, dado que dependemos de ellos para nuestra defensa. Otra idea que suena peligrosa es la de que el suelo no esté bajo la ley de la oferta y la demanda; como ideal, podría tener sentido en su justa medida, pero no como política realizable. Otros ejemplos de esto son: la idea de nacionalizar los bancos, las minas y las energéticas. Puede que, dentro del programa económico cooperativista, sea la cosa más sensata del mundo, pero, de entrada, parece una locura en la coyuntura actual y, seguro que aun teniendo sentido, sería algo de cara a… ¿50 años? O quizá como plan B, si esto se hunde. En cualquier caso, no parece razonable como una política realista para los próximos 4 años.

También pretenden hacer como Vox con los seguratas, pero en este caso con los profesores; aplicándoles autoridad como a las fuerzas del orden. Sin embargo, esta propuesta se queda en un disparate original. Otra cosa más grave es cargar contra la Constitución, tipificándola de: “equivocada en la mayor parte de sus formulaciones.” Es una exageración injustísima, que nos hace dudar de la seriedad de los redactores de dicho programa; sin olvidar que, si mal no recuerdo, hubo sectores falangistas en su creación que votaron a favor. Tampoco debemos ignorar la peligrosa idea de bajar la edad penal a los 14 años.

Ahora vamos con las ideas buenas, que también existen y, en cierto sentido, son muy originales. Su idea del hombre y España, al margen de matizaciones, es bastante acertada y sensata; algo en lo que, habitualmente, la gente patina. Es evidente que ayuda el no tener miedo a que te llamen “facha” a la hora de plantear estos temas con claridad y sin resentimiento. Otra idea muy clara y original es la radical crítica al modelo capitalista liberal, al cientificismo y al pragmatismo, los cuales promueven un mercantilismo abstracto e inhumano que, además, es un peligro para el correcto funcionamiento democrático y soberano. Ven el peligro relativista que encierra. Se podría matizar mucho su planteamiento, pero alegra oír que algún partido tiene este tema claro. Después, su alusión a las unidades naturales de convivencia resulta grata para evitar el totalitarismo; siendo también muy interesante su noción del trabajo, ajena al ciclo capitalista. Consideran la economía al servicio de los hombres, igual que Podemos, y proponen la idea de atacar el problema técnico, económico y moral de los excedentes de producción a través de propuestas de almacenamiento colectivo; algo que no se suele escuchar y que conviene pensar detenidamente.

En cuanto a políticas culturales, lo más interesante es que apuestan por unos medios de comunicación de calidad y una televisión pública que “fomente el espíritu crítico”, con una “regulación ética” del sector, para evitar la proliferación de la “telebasura”. Otra cosa interesante es que no caen en un multiculturalismo pánfilo, pero no por ello dejan de considerar el valor de las diferentes facetas culturales españolas, de la cultura hispanoamericana y de otras culturas extranjeras; notándose aquí el peso de la idea del Imperio Hispánico. Y la traca final es que, en educación, van más allá de no ser cientificistas y pragmatistas, siendo su propuesta educativa muy interesante, original y rompedora, gracias a ideas muy buenas y brillantes (sobre todo, por su ausencia hoy en día). Pretenden fomentar la lectura comprensiva en los más pequeños, de cara a que la gente no sólo sepa leer, sino que comprenda aquello que lee; y, lo más importante, se remarca abiertamente el peligro de caer en “una educación muy especializada y muy tecnificada, en un momento en el que hace falta más educación en humanidades”.  Esta es, sin duda, una referencia a la barbarie del especialista de la que hablaba Ortega y Gasset.  Hablan varias veces de fomentar el sentido crítico, al igual que la disciplina y la creatividad de los alumnos, sin olvidar un “uso completo, aunque racional, equilibrado y responsable de las nuevas tecnologías. Que sean un medio y no un fin en sí mismas.” Se destaca muy claramente que “nuestros alumnos han de ser autónomos con y sin instrumentos electrónicos.” Esto en 2019 es, sencillamente, rompedor. Están en contra, a su vez, de la intromisión estatalista en la educación de valores, dejando esta misión a los padres, que son a los únicos a los que les corresponde esta tarea. Esta cuestión resulta fundamental para evitar el totalitarismo.

El punto 99 es el más revolucionario de todos, situándose a la altura de nuestro tiempo. Dice así:

“Recuperaremos el valor y la importancia del estudio de la Filosofía y las Letras. Nuestros jóvenes deben tener una completa formación crítica y humanista.”

¿Por qué tiene que ser sólo la Falange Española de las JONS la que diga esto? Es deprimente y terrorífico a partes iguales. Con esto concluimos el análisis de este partido, no sin antes comentar que parece estar escrito con mucha inercia. A veces, se nota que la coherencia viene de la mímesis de lo que dijeron otros que sí pensaron, como su fundador José Antonio Primo de Rivera, pero carece en ocasiones de crítica; sobre todo, a la luz de todo lo que ha llovido. Un ejemplo muy claro de esto es asumir acríticamente la idea de “género”, sin notar que se cae una muy determinada racionalidad, que es incoherente con las bases teóricas que fundamentan el programa. Otro ejemplo de esto es fomentar la orientación laboral en secundaria. Pero también es cierto que no somos expertos en la teoría joseantoniana y que seguro que hay matices que se nos escapan. Hemos ido a lo más criticable y elogiable; evidentemente, hay cosas neutras y en coherencia con el resto de los partidos, como el ecologismo, la defensa de los servicios públicos, la lucha contra la corrupción y un largo etcétera. El falangismo es un gran olvidado; pues, en contra de lo que se suele creer, es heterogéneo, problemático y muy interesante, a pesar de que suela ser usado y convertido en hombre de paja por casi todos. Recomiendo leer su programa. De hecho, seguramente le dedicaremos algún artículo más en el futuro.

Democracia Nacional (DN)

Nos encontramos con un partido que se sustenta en un programa muy cuidado de 74 densas páginas, de las cuales 28 son “introducciones” o “reflexiones previas”. Ni calvo ni con siete pelucas. Uno podría pensar que darle tanta importancia al fundamento teórico de un programa es algo positivo y extraordinario dentro del panorama electoral actual, pero hay gato encerrado. En líneas generales, se parte de una crítica a la modernidad y a la Ilustración, entendidos dichos movimientos como padres de un individualismo egoísta que, junto con un desarrollo económico capitalista liberal, abstrae todo lo que no es meramente económico y técnico; siendo esta circunstancia hoy global. Podríamos estar de acuerdo con este diagnóstico, pero resulta extraño notar que, en dicha crítica, no hay mención alguna al protestantismo como desencadenante de dicha circunstancia. Todo suena muy kantiano e idealista; trayéndose a colación con gran entusiasmo desde el principio la idea de “identidad nacional” como solución para hacer frente a este imperialismo yanqui que disuelve la ética y todo lo bueno de nuestras “naciones”. Se reivindica también después una cosa llamada “ecología integral”, que sería como una especie de sustrato cultural de toda nación. Si a esto, además, le sumamos que se le da mucha importancia a las medidas para “contener la inmigración” (se le dedican 14 páginas), esto empieza a oler. Parece que se va a intentar aplicar una teoría germana que, por si alguien la desconoce, se llama nacionalsocialismo. La parte teórica demuestra conocimiento; pero, a su vez, resulta densa y difícil de leer. Se mezclan ideas buenas y claras con otras oscuras, para después deducir políticas muy vagas que se centran, casualmente, en el tema de los inmigrantes. Puede parecer que hay intenciones aviesas en utilizar la crítica filosófica a la modernidad para legitimar unas políticas ambiguas, sospechosas y, ciertamente, tenebrosas.

Como ejemplo de esto hemos analizado con cuidado lo poco que dicen medianamente concreto de economía. Empezamos con una frase introductoria que pretende ser inteligente y hermosa sin conseguirlo: “El dinero es la energía de una economía de mercado, es la enzima que cataliza toda actividad”. Seguimos a continuación con la mejor de las frases y, quizás, con la única del discurso que tiene sentido: “Si el dinero es demasiado escaso, el tipo de interés será demasiado alto y la inversión y el consumo serán insuficientes: la consecuencia será el paro y la disminución de la producción nacional.” No es original, claro está; de hecho, es bastante obvia y ni siquiera está bien escrita, pero dado que es lo único decente, no nos queda más remedio que aplaudir. A partir de aquí, ya solo quedan mentiras y tonterías. Vayamos con otra de las frases que aparecen el el programa: “El interés nacional exige, por tanto, que los tipos de interés bajen hasta el nivel que permita alcanzar el pleno empleo: esto es lo que el interés político exige a la economía y para que esta exigencia sea satisfecha es necesario que la emisión de moneda, función del banco central, esté controlada por la autoridad política.” Curiosamente, si esta tontería no empezara por lo del “interés nacional”, podría pensarse que el que lo escribe es de Podemos. Vamos a analizarlo por partes para no volver esto infinito. “El interés nacional exige (tontería), por tanto, que los tipos de interés bajen hasta el nivel que permita alcanzar el pleno empleo (también es una tontería porque lo del empleo no depende solo de los tipos de interés): esto es lo que el interés político exige a la economía (otra estupidez o simplemente una metáfora tonta. Por otra parte, si supiera escribir bien, diría: “debería exigir a la economía”; pero se ve que tampoco es su punto fuerte) y para que esta exigencia sea satisfecha es necesario que la emisión de moneda, función del banco central, esté controlada por la autoridad política” (como si, de hecho, en el momento actual no ocurriera). Es muy demagógico.

A su vez, en un momento dado afirman: “Sin embargo, en la mayoría de los países occidentales observamos que lo que sucede es todo lo contrario: existen tipos altos de interés que retienen la inversión y provocan paro.” Pues una de tres: o el que escribe no sabe, o está desinformado, o pretende manipularnos; porque, si bien es cierto que esto ha ocurrido en otras ocasiones en los últimos años, sucede absolutamente lo contrario. Por otra parte, tampoco es absolutamente cierto que altos tipos de interés, directamente, provoquen siempre falta de inversión y paro; la cuestión no es tan sencilla. En resumidas cuentas, nos explican de una manera tonta lo que sucede, para pasar a explicarnos de una manera estúpida el por qué sucede, para terminar proponiendo unas soluciones tontas (por no decir demagógicas). Queda claro que no afrontan la política concreta de una manera seria. Y es muy gracioso cómo el discurso demagógico contra la “casta” dominante burguesa podría ser perfectamente de Podemos; poniendo de manifiesto, una vez más, que los extremos se tocan. DN parece, eso sí, que no es estatalista, pues coge ciertos retales del tradicionalismo; sin embargo, a uno le entra la duda de que esto sea parte de una concienzuda teoría y no mero adorno. Además, pretenden hacer tantos cambios por lo “nacional” (con respecto al tema de la moneda, en la empresas o en el trabajo), que creo que caen en contradicción; pues, al final, esto sólo lo podría hacer un estado poderoso y centralizado.

Por lo demás, hablan del “delito de incitación a delinquir”, es decir, pretenden legislar sobre la “incitación”; cuestión peligrosa, subjetiva y ambigua. Y, a la vez, hablan de tonterías, como hacer obligatorio que “los nombres propios sean expresados en alguna lengua española”, porque parece una cosa de primera importancia para el estado que nadie se llame “Anakin Skywalker”. Hablan de: “concienciación de la juventud”, “censura pública” o de potenciar la “estima social” sobre “ejemplares éticos”; sonando todo ello muy pegajoso y poco crítico. Es igual de tonto que Podemos (o más), y exageradísimo. Serían la puerta de entrada al totalitarismo, pero desde el equipo contrario de fútbol.  Este partido, a la altura de este análisis, sería el más fascistoide en un sentido literal. De hecho, Vox, en comparación, estaría conformado por almas liberales sensatísimas.

Alternativa Española (AES)

Nos encontramos ahora con un partido conservador que carga las tintas de sus políticas en atender a un sentido cristiano o católico (no lo dejan demasiado claro). Eso sí, tenemos que reconocer que plantean sus propuestas con claridad y concreción, dando un mínimo contexto que podemos considerar que, en general, denota buena fe y espíritu de veracidad. Por lo demás, nos encontramos con un partido que se autodenomina como defensor de una “perspectiva cristiana, social y occidental”. El tema cristiano y social lo llevan con relativa dignidad; en cambio, el tema occidental lo afrontan peor, al no considerar sus propuestas con la suficiente actitud crítica y radicalidad. Es cierto que existe una crítica al liberalismo capitalista como telón de fondo, pero de una manera tremendamente maniquea. No se dan cuenta de que, por ejemplo, la idea de defender una identidad que no se fundamente en la acción individual, sea ésta cual fuere, es algo tremendamente abstracto y problemático. Esto ya resulta difícil de atacar desde un sentido teórico especulativo, como para pretender que sea la base de políticas reales. En este sentido, caen en un identitarismo diferente al progresista, pero igual de contradictorio y superficial. Esto resulta muy gracioso, ya que critican los “nuevos elementos identitarios” progresistas, a la vez que pretenden estar en contra de la violencia de “género”. Hay una falta de conocimiento y de crítica. Después, su alegato a favor de los “valores” resulta igualmente abstracto y acrítico. Un partido con estos tintes tradicionales debería alcanzar a reconocer que lo importante son los bienes dignos de ser valorados, y no los valores; los cuales son la abstracción vacía de contenido cuando ya no alcanzamos a reconocer la bondad de los bienes fácticamente reales.

Podríamos estar de acuerdo con un partido que afirmase que “no se adscribe a las etiquetas políticas nacidas en el siglo XIX de izquierdas y derechas” y “que consideran posible una España moderna sin renunciar a sus raíces cristianas, forjadas en el nacimiento y en la historia católica de nuestra Patria”, pero no si lo hace de forma acrítica y descabezada, como es el caso. Encontramos exageraciones, reducciones y carencias evidentes: no tiene sentido elogiar la “muy elaborada Doctrina social católica” y, luego, meter en el mismo saco el “voto cristiano o católico”. Protestantismo y catolicismo son antagónicos; por tanto, no puede ser peor idea ni mostrar más ignorancia aquella que quiere beber de ambos. Después, queda esta cortedad de miras también manifiesta en el apoyo a los delitos de odio, en este caso, en defensa de lo religioso (todos los que defienden algún tipo de delito de odio lo hacen barriendo para casa), y la lucha exagerada y poco razonada contra el aborto. Otra cosa que da bastante pena es su defensa de una idea de “España nacional”, la cual es torpe e identitaria. A pesar de ser evidente en términos históricos, se expone aquí con vacíos fragrantes, en tanto que no hay mención alguna a la idea de Imperio Hispánico y al proyecto universal. O no quieren a toda costa que se les llame falangistas o lo que hay es una falta de reflexión. Pretenden ilegalizar partidos; tienen una idea de la economía liberal clásica sin demasiada profundidad y basada en la industrialización del tardofranquismo que,  de llevarse a cabo, posiblemente, nos llevaría al suicidio económico y a la pobreza; y no dicen casi nada sobre educación, salvo una mención a potenciar el “amor a la patria” (aquí se aprecian los tintes bastante ridículos que a veces toman). A su vez, aquello de querer llegar a la política para “defender las ideas trascendentes”, dicho así sin paños calientes, produce la misma risa. Lo mejor viene de la mano de una crítica bastante lúcida al problema del voto útil. Por lo demás, creemos que no es una opción razonable a tener en cuenta.

La falange (FE).

Nos encontramos una página terrorífica que tiene distintos enlaces a diferentes temas, tratados como pequeños artículos de un blog cualquiera. Hemos recogido todo lo que se puede, dado que hay artículos que te devuelven un precioso “404”, y da como para 10 páginas no muy densas. En resumidas cuentas, nos encontramos al primo del pueblo de FE de las JONS y, por lo tanto, estamos ante un programa (por llamarlo de alguna manera) más simple, superficial, demagógico y exagerado. Comentan sin paliativos que pretenden: “anteponer lo espiritual a lo material” (sin explicar qué narices significa “lo espiritual” en política), desde una definición de persona como “la unión de cuerpo y alma, que nace con unos valores intangibles, eternos y trascendentes”. Viva el Descartes de 2º de la E.S.O. Además, ¿qué significará eso de “valores intangibles”? Pretenden establecer una sociedad revolucionariamente nueva; son ese “hombre nuevo” tan evidentemente totalitario. Al mismo tiempo, creen que España es la primera nación moderna que se identifica con el concepto actual de “nación”, al cual se adaptan hoy todos los demás países; pero, a su vez, comentan algo de la “unidad de destino en lo universal”, con respecto a lo cual sospecho que no tienen ni idea de lo que puede significar. Manejan una idea de cultura parecida a la de DN, de tipo “ecología integral”… ya sabéis a lo que me refiero. Y, en la parte que parece que trata sobre educación, mezclan, en un mismo párrafo, los robots con la “formación humanística” y con el “reciclaje” de quienes no se adapten a las nuevas tecnologías. Después, cometan que el aborto es un “crimen contra la humanidad, la patria y contra Dios”; lo que nos produce la duda de cómo se articularán legislativamente tales crímenes contra la patria y, sobre todo, contra Dios. Nos hablan de salir del euro y de la OTAN a lo bruto y… sí, pretenden ilegalizar los partidos separatistas; a la vez que defienden que la ley de memoria histórica es “prohibir la verdad”. Todo muy coherente, comedido y poco dogmático. Evidentemente, no hay por dónde coger a este partido.

Falange Auténtica (FA)

Nos encontramos con, posiblemente, el partido más atípico de todos los que tienen actividad. Encontramos dos PDF: “principios de actuación”, de 2 páginas; y “declaración de principios”, de 8. Después, encontramos en la web el PDF “Somos muchos”, que es del congreso constituyente. Parece todo de 2002; es decir, han pasado como 17 años desde entonces y, teniendo en cuenta que están aislados de las otras opciones muy conservadoras, podemos deducir dos cosas: que algo importante les diferencia del resto, y que no han tenido nada de éxito. Atendiendo a lo que ya hemos visto, es algo positivo no pertenecer a ADÑ, sobre todo, por culpa de DN y FE, con mención a AES, y por la de cal y arena que aporta FE de las JONS. Buscando un poco, encontramos que FA se separó de FE de las JONS en 2002 debido al giro “ultraderechista” que estaba tomando dicho partido. Por lo tanto, descubrimos algo que contradice la opinión popular y lo que estudiamos en la escuela: ¿qué puede ser algo con “Falange” en el nombre, si no es “ultraderecha”? Vamos a verlo:

“Preferimos la derrota a la victoria poco honrosa”

Parece la típica frasecita, pero podría tener un pase si recordamos que la Edad de Plata fue un poco edulcorada. Eso sí, si nos la tomamos en serio, podemos estar de acuerdo en que no se suele escuchar nada parecido hoy en día. Esta frase corona las dos páginas del “decálogo”, donde encontramos que se guían por “el respeto más escrupuloso hacia la Dignidad y la Libertad de las personas” y que defienden “la legalidad democrática como único marco posible para la defensa y promoción de su ideario revolucionario y republicano.” Habría que matizar lo de “revolucionario”; pero claro, también es cierto que proscriben “absolutamente el uso de la violencia, en cualquiera de sus formas.” Por lo tanto, es un ideario revolucionario muy poco revolucionario en un sentido estricto. También afirman que su partido: “no incurrirá en ninguna forma de discriminación de los hombres por motivos de raza, creencia, cultura o credo político”, sin olvidar que: “Falange Auténtica renueva permanentemente su vocación patriótica entre los más débiles y los necesitados.” Lo único que le puede oler un tanto raro a alguien del siglo XXI es que defienden: “el derecho a la vida de los no nacidos, y a una vida digna, libre y plena para los ya nacidos.” Eso sí, también conviene señalar que no hablan de “genocidio terrible” o de “crimen contra la humanidad, la patria y contra Dios”; por lo tanto, está claro que tienen una posición moderada y criticable, pero comprensible. El aborto no es es un tema baladí, sino algo muy serio que no se puede considerar equiparable a quitarse una muela picada, como muchos pretenden hacer. Hay mucho que pensar, distinguir y debatir. Por esta razón, una posición tamizada y razonada en contra es lícita y respetable. De este modo, podemos concluir que no es un partido tan extremo ni loco como podría parecer en un principio.

Después, encontramos en el texto de 10 páginas una retahíla de ideas bastante sensatas y comedidas, donde lo más extremo y radical es su posición respecto a la economía, la cual parece… ¿socialista? Sin embargo, a la vez, afirman que están en contra tanto del marxismo como del capitalismo, por “su menosprecio de la Dignidad y la Libertad de las personas”. Pero resulta evidente para cualquiera que sepa un poco de marxismo y socialismo que su propuesta económica se acerca mucho al socialismo en un sentido muy general, es decir, a la mal llamada “izquierda” o, para entendernos, a lo que defiende Podemos. Es un disparate en la coyuntura actual, claro está, pero eso no quita que la base sea buena; pues es incuestionable que el capitalismo liberal termina socavando la libertad de las personas a la par que las atonta masivamente en un ciclo de consumo. Espera un momento… desdoblan a veces en “hombres y mujeres” y hablan de discriminación por razones de “género”; pero, a la vez, contemplan “a España como un apasionante proyecto en crisis ininterrumpida desde el siglo XVII” y “la patria como un proyecto de futuro compartido por todos los habitantes del territorio español con voluntad de serlo (independientemente de su origen) así como de todos los hispanos que fuera de nuestras fronteras se sientan naturalmente vinculados al destino de España, como nación y como comunidad organizada.” Se muestran contrarios tanto al “nacionalismo romántico y etnicista” como al “al nacionalismo en cuanto expresión refinada del individualismo de los pueblos”. Afirman que: “La patria del siglo XXI, si es impuesta, pierde todo su sentido.” ¿Puede ser que ésta sea la primera idea decente sobre lo que es España dentro de todos los partidos políticos analizados? Clarísimamente. Patriotas españoles inteligentes, socialistas y no nacionalistas. Menuda mezcla.

Por lo demás, centrándonos en lo más interesante y original, están en contra del modelo, de corte hegeliano, de luchas antagónicas entre diferentes fuerzas políticas, en pos del debate, para buscar lo mejor para la colectividad. Tienen una idea de la libertad positiva que no se centra únicamente en la noción de “no molestarnos”, sino también en que podamos ejercerla, con la (muy socialista) idea de defender los derechos colectivos ahí donde los individuales esclavizan. Están, como todos, a favor de un desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente. En el terreno de la educación, critican duramente las tecnologías de la distracción y apuestan por “desarrollar la conciencia crítica de los ciudadanos al tiempo que establecer mecanismos sociales para limitar el poder de los propagandistas del consumo.” Esto es interesantísimo. Consideran necesario, dentro de los medios de comunicación: “recuperar el valioso papel de servicio a la sociedad que podrían cumplir”, remarcando el problema del atontamiento que producen los medios tipo “telebasura” y “redbasura”, y también recalcando “la permanente utilización de la imagen de la mujer como icono exclusivamente sexual”. Esto último lo podría decir Podemos y a nadie le sorprendería. Acaban con una reflexión muy interesante sobre el diálogo y el pluralismo en política, de cara a evitar el totalitarismo. No sólo es que el falangismo sea un referente histórico, como podría ser el marxismo, sino que, a todas luces, es un referente político muy válido, muy vigente y muy rescatable a la altura de 2019. ¿Quién lo iba a decir? Sorprendentemente, resulta una lectura muy recomendada. Es una pena que este partido no haya llegado a casi nada, pues impide que cuenten con un programa completo que poder escudriñar con más detenimiento.

Candidatura tradicionalista (CTRAD)

Nos encontramos ante un partido carlista, que sería el ejemplo más claro del mal llamado “voto simbólico”; aunque, para nosotros, lo que realmente corrompe el sentido democrático es el “voto útil”. En cualquiera de los casos, hay que reconocer lo mal que suenan estos partidos para el común de los mortales y, siendo realistas, su probable escaso éxito. Con todo, hay niveles. Si lo anterior ya era un brindis al sol, lo que nos encontramos con CTRAD es un brindis a Alfa Centauri. Partimos de una página web muy normal, que cuenta con diferentes artículos y secciones. En uno de ellos, se habla de este partido, el cual, en sus propias palabras: “tiene por miembros suyos a cuantos mantienen los principios de la monarquía tradicional” y, por lo tanto, dejan bien claro su oposición “al orden constitucional y democrático y a las cortes liberales dominadas por los partidos”. Por lo menos, son claros y cristalinos. Consideran que son la mejor opción, dentro del “desorden reinante”, y que pueden ayudar a acabar con “la confusión próxima al caos” del sistema actual; estimando su partido como una forma de “oponerse al sistema liberal desde su propio interior.”

Podríamos estar de acuerdo en muchas partes del diagnóstico del sistema actual, pero, antes de nada… ¿monarquía tradicional? Vamos a verlo en su artículo llamado “ideario carlista”. Nos encontramos con una página y pico donde, haciendo un buen ejercicio de síntesis, vemos en sus cinco principios todo lo bueno y todo lo loco que nos pueden ofrecer. El primero habla de la importancia de “la Religión Católica, Apostólica y Romana”, con respecto a lo cual podemos decir que sí que parecen tener claro lo que realmente significa, a diferencia de otros como AES. Es una idea muy interesante; pero, evidentemente, así planteada, no hay manera de articularla en el mundo en el que vivimos. Después, hablan de: “la constitución natural y orgánica de los estados y cuerpos de la sociedad tradicional.” Esto tiene igualmente sentido, y pude ser hasta sensato; pero claro, en este punto habría que desarrollar casi todo el programa, con todas las matizaciones que supone y, desde luego, no saldría algo compatible con la coyuntura actual. En tercer lugar, hacen referencia a: “la federación histórica de las distintas regiones y sus fueros y libertades” dentro de España; cuestión también respetable y muy criticable, interesante en cualquiera de los casos, pero casi imposible de llevar hoy a la practica. La idea de monarquía que defienden es una idea que, en 2019, no podemos evitar catalogarla como una locura; por mucho que en el plano de lo teórico se pudiera discutir. Y, por último: “los principios y espíritu y, en cuanto sea prácticamente posible, el mismo estado de derecho y legislativo anterior al mal llamado derecho nuevo”, siendo ese “en cuanto sea prácticamente posible” un inmenso mar a pensar.

Tiene cuestiones muy interesantes a discutir: sus ideas respecto a los fines últimos de la sociedad humana, la idea de la constitución natural de “las Españas”, su clara oposición al modernismo religioso y al personalismo filosófico, sus ideas entorno al bien común humano, su claro rechazo al nacionalismo, la idea de mantener las libertades concretas de las sociedades intermedias para evitar el estatalismo totalitario que homogeneiza la sociedad mientras concentra el poder, etc. La idea de una monarquía mixta que no concede un poder absoluto al Rey, para así respetar los fueros y las cortes, y que asegura las libertades concretas y la participación en política de todos los sectores de la sociedad española, parece una idea bien articulada y sensata, sobre todo, si parte de la noción realista de que este régimen sería “todo lo democrático que la naturaleza humana permite”, reconociendo el peligro de la hipertrofia racionalista, dominante desde la Ilustración, a la hora de generar regímenes totalitarios o demagógicos populistas. En el plano de lo teórico, reconocemos que aquí hay base para un diálogo fructífero; pero claro, la política debe ser el arte de lo posible, si no queremos meternos en problemas graves. El carlismo se merece un estudio en profundidad, pudiendo ser, si se quiere, hasta un referente en política; pero es cierto que, de cara a los próximos 4 años, parece imposible aplicar cualquiera de las políticas que de esta teoría se podrían seguir. Es un hecho. Está bien que existan, dado que nutren el pluralismo político, de cara a barajar más ideas para afrontar el presente y el futuro, y eso es algo siempre positivo; pero, si llegamos a la conclusión de que es lo mejor, será inevitablemente un brindis en el desierto. Es legítimo, respetable, pero muy discutible. Creemos viable articular las ideas de mejor manera, sin perder un ápice de humanidad; pretendiendo, así, no esperar a que “Dios lo diga”, y más bien empezar a pensar ideas compatibles con la realidad actual, capaces de permitirnos actuar y hacer frente a la estupidez, al relativismo y al terror, en la medida de lo posible. De esta manera, podríamos manejar, a pie de calle, los años 20 que nos esperan. 

Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE)

Cambiando de tercio, empezamos con los autoproclamados “comunistas” y su primer representante: el PCTE. No sabemos si irán también a las europeas, pero, desde luego, sí que se presentan a las generales. Tienen un bonito PDF de 15 páginas, actualizado a 2019, que empieza con una idea muy mala: “Queremos construir un país para la clase obrera. Esto significa que aspiramos a un país en el que sean los derechos y los intereses de la mayoría trabajadora los que se tengan en cuenta a la hora de tomar las decisiones políticas, económicas y sociales.” Veamos qué es la clase obrera en 2019… ¿ser oficinista es ser “obrero”?, ¿y ser médico? A fin de cuentas: ¿qué es ser “obrero”? Está claro que, si todos los que trabajaran fueran obreros, no haría falta especificarlo… pero claro, los que no son obreros son los capitalistas. Y… ¿quién no es en 2019 un poco capitalista? La clase media tiene patrimonio y puede tener empresas y productos financieros de todo tipo. ¿Y los autónomos? Porque claro, “los puramente trabajadores obreros” son una minoría que, en seguida, quiere comprarse una casa y prosperar. Y, luego, “los capitalistas puros” son también una minoría. Además, ¿la dirección de empresas no es un trabajo? Uno puede ser un empresario inútil, explotador, corrupto, “amigo de”, etc., pero también puede ser un empresario inteligente, formado y honesto, que se preocupa por sus trabajadores, y que genera riqueza y bienes mientras paga sus impuestos. Pero ¿hay empresas en el mundo que plantea este partido? Vamos a verlo.

Pretenden nacionalizar el sector energético, el sector bancario y el sector de seguros; nacionalizar también sectores estratégicos, como la minería, siderurgia o los astilleros; eliminar las subcontratas; nacionalizar las empresas que pretenden deslocalizar la producción; prohibir las casas de apuestas; recuperar todas las actividades externalizadas de la salud pública. Hablan también de que la sanidad debe ser exclusivamente pública, que llevarán a cabo la nacionalización de todos los centros educativos que están en manos privadas, que los alquileres serán públicos con precios fijos, que habría taxis públicos, y que se creará una red pública de “lavanderías, planchadurías, despachos de comida para llevar y comedores públicos.” A su vez, pretenden llevar a cabo un desarrollo tecnológico público y crear una industria farmacéutica propia nacionalizando, evidentemente, las instalaciones ya existentes. Como vemos, el sector privado se vería realmente limitado. Esta idea puede ser sensata en su justa medida, pero si a esto le sumamos el hecho de que sólo se legisla y defienden derechos para la “clase obrera”, definida ambigua y abstractamente y sin base real en el año 2019, pues empieza a oler a chamusquina totalitaria.

Si, además, sumamos a la ecuación lo que comentan en su política territorial, es decir, la idea de que, al margen de estar en contra del nacionalismo, lo que buscan es luchar “por la unidad de la clase obrera de los distintos pueblos de España”, la cosa se vuelve un poco sospechosa. Si bien es cierto que esta idea es relativamente respetable, pierde credibilidad en el momento en el que se afirma que el estado burgués “debe ser derrocado en un proceso revolucionario que implante en España el poder obrero —la dictadura del proletariado—, que adoptará la forma de República Socialista y basará su funcionamiento en los principios del centralismo democrático. Un poder de clase único —no compartido—”. ¿Para qué se presentan a las elecciones, si lo que apoyan es un proceso revolucionario? Y lo peor es lo de “la dictadura del proletariado”, que resulta de lo más totalitario. ¿Una república socialista?, ¿un centralismo democrático? Espera. De lo que realmente están hablando es de un poder “de clase” único y no compartido. Esta interesante idea de la democracia de partido único a los chinos les funciona muy bien… Eso sí, defienden el derecho a la autodeterminación, pero no si el sistema capitalista no ha caído. Supongo que, en el caso de caer en manos de estos comunistas, ya veríamos cómo va desde el “centralismo democrático”.

Por lo demás, hay ideas malas más suaves, en comparación con las anteriores: la idea de romper con el Euro y la OTAN, por las razones ya comentadas muchas veces; la idea de derogar las reformas laborales a lo loco, con la prohibición de las horas extra (¡vamos a tener una economía boyante!); el aborto libre, sin matices ni consideraciones, salvo su gratuidad; la asunción de la teoría de “género”; y la maravillosa idea de: “una política de paz y amistad entre los pueblos.” ¡Qué bonito es vivir en ese mundo! Hay también alguna buena idea, alcanzada por casualidad, como la idea de recuperar la industria, la idea de no potenciar un país de chiringuito y playa o la idea de poner fin a la liberalización de horarios comerciales. Si bien es cierto que, como planteamiento, resulta interesante la idea de prohibir las casas de apuestas, resulta imposible y poco inteligente aplicarlo con tanta radicalidad. A su vez, la abolición de la prostitución se encuentra en la misma línea que lo dicho anteriormente. 

Estaría muy bien, partiendo de una reflexión desde el marxismo, dar a luz un partido político sensato, cuyas políticas estuvieran a la altura de 2019. Es una pena que éste no lo sea. Lo bueno es que son más valientes y claros que Podemos; y eso hay que agradecerlo.

Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)

Con un programa de 9 páginas, nos encontramos con un partido bastante clónico respecto al anterior, salvo en algunas cuestiones importantes: parecen más democráticos, hablan de soberanía popular, los representantes se eligen de manera democrática, y no hablan de revolución (cosa que se agradece). Siguen hablando de la “clase obrera”, pero rebajando el discurso; lo que resulta bastante inteligente. Aparentemente, no parecen discriminar tanto al resto de “no-obreros”. Evidentemente, el programa económico es un disparate donde se habla, entre otras cosas, de nacionalizar de bancos. Cabe destacar, eso sí, que se se nota un tono más comedido, el cual puede apreciarse, por ejemplo, en la alusión a la idea de monopolio; siendo ésta una cuestión importante que se agradece escuchar.

Lo que es un poco más loco, y que no estaba en el anterior de manera explícita, es la crítica radical a la propiedad privada, a través de la noción de “redistribución de la tierra.” A pesar de ser una idea teórica interesante, de facto supondría un suicidio impracticable. Además, exageran hasta la mentira dos temas: el primero es la “misoginia y el machismo” actual dentro de una bien trabajada teoría de “género”, y el segundo es el integrismo religioso católico y el racismo, englobados dentro del gran hombre de paja del “fascismo”. En este sentido más social y propagandístico, propio de modas posmodernas y de moderneces, comparten la ideología de Podemos. Son las grandes mentiras de nuestro tiempo, exageradas hasta el absurdo; pues cabe decir que vivimos en una sociedad feminista y segura para todas las mujeres (recordemos que España es reconocido, en 2019, con toda la hipersensibilización y sesgo al respecto, como el 5º mejor país de 153 países donde nacer mujer), que el fascismo no existe en la sociedad en general y que, aún menos, se dan el catolicismo y el racismo. Con respecto a este último, ya existía apoyo institucional desde la Junta de Valladolid en 1550, y podemos considerar que es inexistente en la sociedad en general, ya a la altura del franquismo. Además, España está considerada como uno de los países menos racista de Europa, que es casi como decir que es de los menos racistas del mundo. Y, como apunte de regalo, cabe también decir que es el segundo más tolerante con la homesexualidad, teniendo sólo por delante a Suecia. Pretenden luchar contra un gran hombre de paja que no existe en la España actual.

Evidentemente, también defienden un aborto libre y gratuito, pero dando un paso más allá, al pretender prohibir la “objeción de conciencia” del personal médico. Esto es muy totalitario, como todo lo que implica imponer ideas, y resulta aún peor por ser una cuestión de carácter moral. Como con todos los temas delicados, hay que pensarlo con cuidado y dialogarlo con calma: ni “genocidio de bebés”, ni libre y gratuito; pues esto obligaría a los médicos a actuar dogmáticamente. Éste es el camino futbolero y, gane quien gane, quedará como resultado una imposición acrítica. Lo anterior se puede aplicar igualmente al tema de las operaciones de cambio estético de sexo, con respecto a las que están acríticamente a favor; o a los vientres de alquiler, con relación a los cuales están acríticamente en contra. En este sentido, lo más evidente es su posición en contra de las terapias pseudocientíficas: consideran que está mal permitir que un chamán time a la gente con una supuesta cura del cáncer, a través de mera agua con azúcar. También pretenden eliminar, gradualmente, las centrales nucleares. Esta es una buena idea; eso sí, la cuestión fundamental residirá en cómo se articule, porque está claro que nadie quiere cortes de luz por culpa de querer hacer las cosas bien, pero sin pensar por el camino. Y, por lo demás, en este partido no hay ni una mísera mención a la educación, ni siquiera para decir que la clave es la ciencia y la tecnología, para así aumentar la producción. A pesar de que, en ciertos aspectos, es menos terrorífico que el anterior programa, tampoco se le puede tomar en serio.

Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

Nos encontramos con un programa en PDF, de 2015, que contiene 56 páginas densísimas, donde te explican lo que es el “Marxismo-Leninismo”, su historia, una interpretación del mundo desde esta perspectiva, y algo sobre propuestas concretas. En términos generales y, partiendo de la idea de que si has llegado hasta aquí, amigo lector, estarás a punto de suicidarte, vamos a intentar ir al grano. ¿Qué diferencia a este “PC…” de los anteriores? Son los autoproclamados guardianes de la ortodoxia; por lo tanto, lo primero que hay que restar de los anteriores programas es todo lo que suene a “género” y a cuestiones mínimamente progresistas. No te van a discriminar por razón de tu sexo, edad, estado civil, raza, religión (con el matiz de que la única religión posible es la suya), nacionalidad, ideología o afiliación política o sindical (partiendo de la idea, claro está, de que todos seremos socialistas). Por lo demás, tienden a la posición de PCTE: en tanto que son revolucionarios, apuestan por un “estado proletario” que, o bien se forma por la vía pacífica, o bien no lo hace por esta vía; pues un partido comunista, en sus propias palabras: “tendrá que dominar -por fuerza- todas las formas de lucha, tanto pacíficas como armadas.” Pinta realmente bien. Evidentemente, la clave está en una “dictadura del proletariado”, en abolir la “propiedad capitalista”, y en apostar por un desarrollo planificado de la economía nacional. Mencionan también una posible “revolución cultural” para crear una “intelectualidad fiel” a la causa del socialismo. Suena muy poco totalitario, como veis. Además, contamos con el ejemplo de China, donde esta idea salió realmente bien. Más claro, agua.

Comentaremos también que, por otro lado, se parecen al PCPE por su empecinamiento con el franquismo, como si fuera algo actual. Resulta especialmente tragicómica la rabia que le tienen a Podemos, tachándoles de reformistas, pequeñoburgueses y oportunistas. Les definen tal que así: “PODEMOS es la apuesta de la burguesía para encauzar electoralmente el descontento y la ira de las clases explotadas, de tal modo que se convierta en la pata izquierda del sistema, desviando a la clase obrera de su misión histórica y garantizando no sólo la pervivencia de la democracia burguesa sino, fundamentalmente, garantizando el dominio de los monopolios y la pervivencia del imperialismo.” Por lo menos en estas tres horas de lectura nos hemos echado unas risas. Otro tema interesante, aunque es ya bastante obvio, es que los sindicatos son corruptos y están absorbidos por el estado liberal; pero claro, no creemos que la solución sea crear un estado estalinista soviético en España. Creedme; no exagero. Podéis entrar en su página y ver en el banner de arriba, del XVI congreso del PCOE del 2 de febrero de 2019, al amigo Stalin; seguido por Lenin, el camarada; a Engels, la madre de la criatura; y a Marx, que era el que pensaba.

Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR)

Con sus 68 páginas en PDF, actualizadas a 2019, nos encontramos con el híbrido perfecto. Podríamos decir que, en lo social e ideológico, es Podemos, mientras que, en lo económico, es un partido comunista como los anteriores; más juvenil y progresista, eso sí, pero, de facto, igual de disparatado. Evidentemente, cuenta con altas dosis de teoría de “género”, feminismo descabezado y políticas antirracistas; como si esto fueran los Estados Unidos de los años cuarenta. Se habla mucho del “régimen del 78”, como si fuera una continuación del franquismo y, en general, no leemos ninguna idea original. Este partido es para todos aquellos jóvenes revolucionarios progresistas de última generación que piensan que Podemos se queda corto en lo económico. Pretenden “romper con el sistema” y, en definitiva, como ellos mismos proponen: “Un programa para frenar la crisis y construir otra sociedad no puede encorsetarse dentro de la política de concertación social, del diálogo y la legalidad porque todos ellos son instrumentos para seguir explotándonos y oprimiéndonos”. Así que, el “diálogo” y la “legalidad” están demodé. Normal que quieran que, a partir de los 16 años, se pueda votar; hace falta mucha infantilidad (empleando un término suave y evitando ser crueles) para votar esto. Como anécdota final, diremos que hemos leído, al margen de desdoblamientos infinitos en masculino y femenino, algún “nosotr@s” y alguno, aún mejor, de esa otra variedad exportada impronunciable tipo “hijxs”. Hay que ver hasta dónde llega el impero anglosajón. Por todas estas razones, es evidente que IZAR no es para nada serio.

No queremos torturaros, queridos lectores, más de lo necesario. Deseamos que este gran cajón de sastre os haya servido para refinar el criterio y aprender algo. Antes de la jornada de reflexión, tendréis el artículo sobre los partidos generalistas y una pequeña reflexión final.


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