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Repaso del curso 2019-2020 y… ¡nos vamos de vacaciones!

Llegamos al final del segundo curso trabajando en Zoonpolitikon.blog en unas condiciones que nunca hubiéramos firmado a principios de año. Con todo, hemos conseguido escribir 30 artículos y superar la cifra de 1800 visitas, lo cual es un 5% más que el primer año. «La vida es dura, pero más dura es la verdura», pensaréis; y, en parte, tenéis razón. Si miramos el número de visitantes, nos encontramos más de 250; lo que implica —si la dislexia nos lo permite— un aumento del 150% respecto al año pasado. Por artículo, al final del día, nos quedamos aproximadamente con 30 visitas y 8 visitantes. También nos ha hecho mucha ilusión tener nuestros primeros comentarios. Hablando ya de artículos particulares, el ganador absoluto ha sido nuestro famoso artículo sobre el “Seminario Cine y Filosofía. Pensando a 24 imágenes por segundo (Conferencia 2019)”, que él solito aglomera 72 visitas; provocando, a su vez, el mejor día y mes del año, y atrayendo interés hasta el día de hoy. Siguen muy por detrás, pero no por ello con menos relevancia, “Love (2016-2018)”, con 37, y “COVID-19. Primera parte: cuatro ideas sobre el coronavirus chino y la imbecilidad humana”, con 24. Tenemos los datos; ahora, interpretémoslos.

La década de la Edad de Oro del cine y la ciencia ficción. Consideraciones finales

Hemos llegado al final de esta serie de artículos sobre las películas más representativas del cine clásico de ciencia ficción, y nos encontramos en una encrucijada inevitable si tenemos en cuenta la estructura general que nos habíamos planteado en un principio. Estamos en el artículo que correspondería a la década de los años 50 y, a la vez, ya hemos tocado dos grandísimas películas de los lustros que la componen: “El hombre del traje blanco” (1951) y “La hora final” (1959); representantes de los dos mayores imperios occidentales anglosajones, al ser una inglesa y la otra yanqui. Ambas son de una calidad incuestionable y, al mismo tiempo, se erigen como ejemplos magistrales de lo que podía hacer el cine en su momento de mayor esplendor; aunque, eso sí, desde dos enfoques muy diferentes, a pesar de estar bajo un mismo género y de tocar los mismos temas. Mientras que la primera es una película de ciencia ficción con toques de comedia romántica británica; la segunda, en cambio, toma un tono mucho más grave, pudiendo inscribirse dentro de la ciencia ficción dramática —muy dramática—. No pretendemos engañaros… Como casi siempre en la vida, uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca cómo acabarán; y, en este caso, nos hemos visto superados por la necesidad de conocer a fondo el cine negro americano, junto con sus precedentes ‘oscuroimpresionistas’ alemanes, antes de emprender este análisis. El tiempo del que hemos dispuesto este curso ha sido limitado, y documentarnos en este sentido antes de poder meter mano a estas dos películas, con un mínimo de autoridad, era una imposibilidad. Por lo tanto, nos vemos en la obligación de dejar los análisis de estas cintas para un futuro, que esperamos que no sea muy lejano, a la vez que reconocemos que nunca se sabe suficiente de un tema; así que no desechamos seguir comentando películas del género de la ciencia ficción en algún otro momento, ni descartamos tampoco una segunda serie de artículos dentro de unos años.  Ahora proseguiremos con un pequeño desglose de lo que os hemos traído durante estos meses, para aclarar un poco la visión de conjunto, y cerraremos volviendo a las ideas que hemos ido manejando, comprobando si después de todo lo trabajado conseguimos sintetizarlas de una manera más depurada. Comencemos.

COVID-19. Primera parte: cuatro ideas sobre el coronavirus chino y la imbecilidad humana

Deseamos que estéis aprovechando estos momentos del año —esta vez, sin primavera— para disfrutar del confinamiento con moderación; así como empleando bien el tiempo a través del deleite intelectual que pueden dar la lectura, el cine, la música y demás artes solitarias. Y que, a su vez, estéis cumpliendo con vuestros deberes, asuntos o importancias del día a día con madurez —sobre todo si implican salir de casa—. Mientras tantos otros pensadores llevan desde el principio de esta coyuntura pandémica dando batalla desde variopintos lugares —teóricos e ideológicos— e intereses —dignos e indignos—, nosotros hemos querido esperar para tomar mayor perspectiva y dejar que las ideas fermentaran. Pero ya ha llegado el momento de decir un par de cosas, sobre todo acerca de lo que ha causado esa entidad microscópica, a medio camino entre lo vivo y lo inerte, llamada SARS-CoV-2: el famoso virus chino con pinta —echándole mucha imaginación— de corona. Eso sí, los que quieran respuestas simples, ya adelantamos que no las hay y que van a quedar muy desilusionados; salvo que acepten aquella generalidad simplísima de que esto se debe a una mezcla explosiva de imbecilidad y egoísmo —como siempre—, pero no atesorada únicamente por una camarilla de líderes zopencos, sino por un conjunto lo suficientemente amplio de la sociedad, compuesta por millones de hombres, donde posiblemente esté incluido usted, querido lector (esperamos que, en caso afirmativo, tenga a bien reconocer su parte de responsabilidad y no prosiga en el resentimiento). Esta es la primera parte de este tema, la cual se centrará en la cuestión política y técnica. Empecemos.

El hombre del traje blanco (1951)

Antes de invitaros a descubrir esta obra maestra, si no la conocéis ya, vamos a dedicar un par de líneas a pensar qué está pasando en los años 50 respecto al cine de ciencia ficción. La moda de las películas de terror de baratillo con reanimaciones y cerebros parece ir llegando a su fin, no sin antes dar sus últimos coletazos en la frontera con el nuevo tema: la velada —o no tan velada— referencia a la Guerra Fría y lo nuclear. Encontramos en el primer lustro de los años 50 muchas peliculillas de monstruos, siendo en este caso fundamental lo nuclear o la radiación (el caso más conocido es la primera de “Godzilla”, de 1954). Con todo, hay una película de este subgrupo que merece una mención. Antes de comenzar a repasar el resto de las películas interesantes que no llegaron a ser las más representativas, he de reconocer que, salvo “Ultimátum a la Tierra”, de 1951, y la película del lagarto japonés, el resto de obras aquí comentadas —el caso del capitán Nemo lo cuento también como novedad porque la vi hace 20 años y se me podía pasar— se las debo al mismo que el análisis de la década de los 60. Y, en el caso de “La humanidad en peligro” (1954) —una película que se sustenta en la premisa de la aparición de hormigas mutantes gigantes—, ni jarto del más canónico Vodka podría haber sospechado que podría merecer la pena. De igual manera, pero con menos radicalidad, ha ocurrido con la película que hoy os vengo a recomendar, dado que mi corta experiencia me sugería no acercarme demasiado a todo lo que mezclara comedia y ciencia ficción; pero claro, la comedia inglesa no es cualquier comedia, y esta es una de esas realidades que sólo se empieza a descubrir con la edad. Entremos ya en materia, aunque comentando primeramente un par de cosas más sobre la obra de Gordon Douglas y acerca del resto de cintas que se han quedado fuera.

La vida futura (1936)

Nos encontramos un extraño caso donde el director, William Cameron Menzies, es menos conocido que el guionista, que no es otro que el extraordinariamente prolífico escritor H. G. Wells. Por poner algunos ejemplos, cabe señalar que escribió 51 novelas y 71 obras de ‘no ficción’, entre las que podemos encontrar desde ensayos hasta libros que describen las primeras formas de juegos de estrategia concretos, que resultan ser considerablemente distintos de aquellos abstractos como el ajedrez. También escribió 88 cuentos, 33 artículos (evidentemente, no como los de este blog) y cuatro guiones cinematográficos. Estamos hablando de 247 obras a lo largo de unos 60 años en activo… o lo que es lo mismo: escribir cuatro obras significativas cada 12 meses. Si bien es cierto que nada tiene que ver con Corín Tellado y sus 5.000 novelas, que serían casi 80 al año, también lo es que esta última no tiene en su haber algo que se pueda acercar mínimamente a “La máquina del tiempo” (1895) o a “El hombre invisible” (1897); siendo su obra muchísimo más monotemática que la del inglés y centrada casi exclusivamente en la novela rosa. En este sentido, el señor Wells no debe estar muy lejos del límite de lo que un ser humano completo puede escribir con un mínimo de sentido y calidad en una sola vida. Si a todo esto le sumamos sus clarísimas inquietudes intelectuales y el ser uno de los padres de la ciencia ficción, no podemos sino esperar volver a hablar de él en algún otro momento. De hecho, si hay algo valioso en esta película es su guión y las interesantes ideas que se ponen en juego en él.

Sobre las cartas de propaganda electoral (10N 2019)

Tras leer las cinco cartas de propaganda electoral que inundan estos días las casas de todos los españoles, me he decidido (contra lo ya dicho en septiembre, pero sin que sirva de precedente) a volver durante unas horas a la actualidad y matizar nuestra opinión al respecto. Evidentemente, lo fundamental no ha podido cambiar en los últimos seis meses y, si alguien quiere un análisis más pormenorizado, nos seguimos remitiendo al grupo de artículos donde analizamos todos los programas políticos. Teniendo en cuenta lo anterior y tras la lectura de dichas cartas, es cierto que se nota con claridad las cuestiones que cada partido cree fundamentales, tanto en el propio contenido de la carta como en el diseño del sobre, lo cual es realmente significativo. En este sentido, y aplicando los conocimientos que destilamos de la lectura de los programas, vamos a repasar muy rápidamente cada una de las cartas, destacando sus puntos fuertes y flacos, a la vez que intentamos discernir en qué se diferencian sustancialmente (si se diera el caso). Tenemos los cinco sobres: los barajamos con los ojos cerrados y vamos cogiendo uno a uno al azar hasta el último (esto requiere que pongáis un poquito de fe en nosotros). El orden del análisis es el siguiente: PSOE, Podemos, Ciudadanos, PP y VOX.

Los viajes: primera aproximación

Hoy, después de mucho tiempo, escribo aquí para tratar uno de los temas que más tiende a gustar: los viajes. Sin embargo, lejos de hacer una defensa a ultranza de la manera en la que se conciben habitualmente, de lo que pretendo hablar es del modo en el que suelen afrontarse y de lo que considero que es, a todas luces, una falacia. Pongámonos en situación. Hay una especie de tendencia generalizada desde la que se considera que uno viaja para ‘encontrarse a sí mismo’; cuando lo que realmente ocurre es que uno más bien viaja para no pensar demasiado y para desconectar de los problemas que le preocupan. Además, ¿qué es eso de ‘encontrarse a uno mismo’?

Sobre “Leica – The Hunt” (2019): totalitarismo, promoción, arte y censura

Hace unos meses hice un comentario sobre el caso del corto promocional de Leica “The Hunt” (2019) en el que quedaba patente que arriesgarse a criticar a los chinos tiene un precio. En este caso, asumir la censura bajo la amenaza directa de dicho gobierno. Este corto, sutilmente filmado, piensa la figura del fotógrafo de guerra bajo el lema: «Dedicado a aquellos que prestan sus ojos para que podamos ver». Uno de los momentos clave del mismo rememora la foto del “Hombre del tanque” en las protestas de la plaza de Tiananmén en 1989; sin embargo, ésta fue tomada por Jeff Widener con una Nikon, así que podríamos decir que aquí se han tomado algunas licencias. En su momento tenía cosas mejores sobre las que escribir, pero hoy, después de constatar que el vídeo ha sido borrado del mapa, y no sólo de los canales oficiales de Leica, creo que se merece dedicarle algo más que 280 caracteres. Menos mal que tratar de eliminar algo completamente de internet es como ponerle verjas al mar, y es por ello que aún podemos encontrarlo: “Leica “The Hunt” “徕卡 leica the hunt”. Eso sí, como siempre en estos casos, recomiendo descargarlo.

Repaso del curso 2018-2019 y… ¡nos vamos de vacaciones!

El tiempo vuela… empezamos en otoño de 2018 y ya nos encontramos en verano de 2019. Un curso entero. Después de todos estos meses, y antes de tomarnos unas merecidas vacaciones, conviene hacer un pequeño balance de todo lo que hemos conseguido. Han sido 26 artículos, casi 900 visitas y más de 100 visitantes a lo largo y ancho de nueve países. Esto quiere decir que, de media, nuestros artículos han recibido 34 visitas por parte de 3 visitantes; siendo también cierto que las visitas se han concentrado en un puñado de artículos, capitaneados por nuestra crítica al programa político de Vox, seguido por el análisis de Ciudadanos y el artículo Una apuesta por la duda. Resulta evidente que no son unos números que asusten a nadie ni que permitan subsistencia alguna; pero, teniendo en cuenta lo revolucionario (casi suicida) que implica crear un blog de estas características en la coyuntura de finales de 2018, creemos tener razones para estar contentos. También es verdad que, como suele ocurrir con cualquier nueva empresa, no han faltado los contratiempos y los retrasos; siendo este artículo un ejemplo más de esto. En septiembre pretendemos volver con fuerzas renovadas e ideas frescas, intentando ser más ordenados y tratando de conjugar de la mejor manera posible la vida habitual con todo lo que aquí se juega.

Jornada Electoral 2019: conclusiones

Lo primero que os debemos es una disculpa por traer los últimos artículos de manera tan acelerada. No sabíamos, ni que el juego de los programas se hacía con los de las anteriores elecciones, ni que Pedro Sánchez las iba a adelantar. Esto explica, en parte, que el caos estuviera asegurado. Eso sí, reconocemos nuestra parte de culpa: no empezamos con el suficiente tiempo y, como era de esperar, finalmente nos ha pillado el toro. Han sido entorno a 605 páginas (sólo teniendo en cuenta las de los partidos pequeños), y la verdad es que podríamos, perfectamente, no haber terminado. Al final, no ha fallado la salud y hemos conseguido llegar hasta aquí. La realidad es que poco queda por decir, dado que desde el principio nos hemos posicionado en contra de los igualitarismos abstractos equidistantes (tan en contra, que consideramos que no existen). Para cualquier lector de los anteriores artículos, es evidente que nuestra opinión razonada siempre está presente; por lo tanto, creemos innecesario hacer cualquier tipo de valoración final sobre qué hay que votar. Los que hayáis leído todos los artículos sabréis perfectamente entre qué partidos andamos; por eso no lo vamos a repetir. Además, con este trabajo únicamente pretendemos nutrir vuestro criterio y que votéis con un grado mayor de compromiso. Eso, y ser un ejemplo concreto de que es posible leerse los programas. Si alguien no se fía de nuestro criterio a la hora de interpretarlos, ya sabe lo que tiene que hacer antes de hablar. El voto legítimo es ese que se fundamenta en razones y no en sentimientos. Deseamos pensar que, con la excusa de alguno de nuestros artículos, alguien haya aprendido algo nuevo y hayan surgido acaloradas discusiones.

Los partidos pequeños (II): generalistas (2019)

En este artículo vamos a considerar todos aquellos partidos que parecen generalistas a simple vista. Esto no quiere decir que, a lo largo del mismo, no encontremos alguno que no lo sea, por particularista o por extremo. Quedan fuera Unión de todos (UDT) y Vida y Autonomía (VIA), por no tener ni web. A continuación, vamos a analizar: el Partido Humanista (PH), Por Un Mundo Más Justo (PUM+J) y Recortes Cero-Grupo Verde (RECORTES CERO-GV). En este último partido, vamos a tomar como referente únicamente a Recortes Cero, tal y como en el anterior artículo hicimos con los partidos que iban en coalición con Podemos. Después seguirán: el Partido Libertario (P-LIB), Actúa (PACT), Familia y Vida (PFiV), Juntos Ganamos (JC), Partido Igualdad Real (IGRE), Izquierda En Positivo (IEP) (IZQP), Partido De Acción Solidaria Europea (SOLIDARIA) y Democracia Plural (DPL).

Los partidos pequeños (I): particularistas y extremos (2019)

Después de muchas cavilaciones, hemos conseguido poner orden respecto a los partidos pequeños. En un primer lugar, hemos repasado cuáles, de todos los que existían cuando empezamos este análisis hace ya casi dos meses, tienen una mínima actividad. Han quedado descartados por inactividad: la Coalición Centro Democrático (CCD), Unión Progreso y Democracia (UPYD), el Partido Carlista, el Partido Comunista de España (PCE), Alianza de Centro Democrático (ALCD), Ciudadanos Libres Unidos (CILUS), Respeto, Soluciona, Ahora Plataforma y el Partido de Jubilados por el Futuro. Dignidad y Democracia (JUFUDI). De todas maneras, si alguien tiene especial interés en alguno de ellos, que lo comente en comentarios y le dedicaremos un parrafito como a sus compañeros. Después de esta primera criba, hemos hecho tres grandes grupos: partidos particularistas, partidos extremos y partidos generalistas. Las dos primeras categorías serán tratadas en este artículo, mientras que los partidos generalistas serán tratados en el penúltimo artículo de toda esta serie dedicada a las elecciones. Dentro de los particularistas, se encuentran: Escaños en Blanco (EB), Feminism8 (F8), el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), Muerte al sistema (+MÁS+) y los dos centrados en la tercera edad: Tercera edad en acción (3e en acción) y Partido Demócrata Social de Jubilados Europeos (PDSJE). Los consideramos particularistas por estar circunscritos a temas muy particulares, como no tomar posesión del cargo, la lucha feminista de palo, el animalismo, destruir el sistema o la tercera edad. Después, analizaremos los extremos: los muy conservadores, los extremadamente conservadores y los comunistas en un sentido general. Dentro de los muy conservadores analizaremos los cuatro de la coalición europea Identidad Española (ADÑ): Falange Española de las Jons (FE de las JONS), Democracia Nacional (DN), Alternativa Española (AES) y La falange (FE). Más tarde, analizaremos la ‘rara avis’ de Falange Auténtica (FA) y, dentro de los extremadamente conservadores, a la candidatura tradicionalista (CTRAD). Terminaremos analizando los partidos comunistas, que también son muchos y que se encuentran enemistados entre sí: el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE), el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido Comunista Obrero Español (PCOE). Por último, terminaremos con los particularísimos: Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR), Equo, Izquierda Unida, Anticapitalistas, y todos los que forman segundas partes en las coaliciones. En cuanto a estos últimos, consideraremos que comulgan con el programa general del partido junto con el que se presentan (en este caso, Podemos); así que, no les dedicaremos más tiempo.

VOX (2019)

Hoy toca terminar con los partidos mayoritarios y, por tanto, con la última incorporación a la fiesta mediática: VOX; ese partido enano que surgió sin hacer demasiado ruido hace unos años y que, últimamente y, sobre todo, a partir del éxito electoral de Andalucía, parece que puede aportar su granito de arena al panorama político, como antaño hicieron Podemos o Ciudadanos. Centrándonos en su programa, nos encontramos dos versiones: la de una cara y la de once. Pero, antes de echarnos las manos a la cabeza, parece que el programa es de octubre de 2018 (¡lo nunca visto!). En este sentido, antes de seguir, nos vemos obligados a pararnos y a hacer un repaso al estado del resto de partidos analizados: el PP, sin novedad; el programa del PSOE parece que ya no se puede encontrar y no hay ninguna mención en la web al mismo; Podemos nos trae la sorpresa de tener su programa actualizado desde hace una semana; y Ciudadanos parece que también ha quitado su programa de la web. No podemos evitar caer en una depresión al enterarnos de esto, pero nuestro compromiso nos conduce a leer el nuevo programa de Podemos y a actualizar su entrada con las novedades incorporadas, en el caso de que las hubiera. A pesar de no poder dejar de reconocer que esto está muy bien, dentro de lo horroroso que es el panorama general, actualizar tu programa con apenas un mes es poco; las razones, comentadas en los primeros artículos que escribimos, son obvias: ese tiempo para leer todos los programas resulta escaso.

Ciudadanos (C’s 2019)

Nos encontramos hoy ante la formación naranja; la cual decepciona por no tener un programa actualizado a 2019, tal y como viene ocurriendo con todos los partidos analizados hasta el momento. Peor incluso que los anteriores: la única versión que hay es vía web, sin la posibilidad de poder descargar un .pdf como Dios manda para los que quieran imprimirlo o leerlo con tranquilidad en su libro electrónico. Eso sí, debió de estar en algún momento porque, si se busca, se encuentra. No empezamos bien y tampoco seguimos mejor al darnos cuenta de que el programa cuenta con apenas 46 páginas que, sumadas a la memoria económica, dan un total de 76. No podemos evitar comprobar asustados que el programa de 2015 constaba de 338 páginas; lo que hace sospechar un cierto giro propagandístico, que resulta ser un vicio que siempre acecha a la política de los partidos en las democracias liberales.

Podemos (2019)

Hoy vamos a analizar aquella gran promesa que fue Podemos. Vista la tendencia general, no sorprende que sólo cuente con el programa de 2016. Todos nos acordamos de que fue el año donde se presentaron con un montón de pequeñas agrupaciones que aún no está claro si se presentarán otra vez. De estos pequeños partidos, el único que tiene un programa independiente es Equo, el cual analizaremos, con las necesarias precisiones, más adelante.

Consideremos, pues, el programa de 2016; el cual, como ahora vamos a argumentar, no se puede considerar al margen del de 2015. La razón fundamental de esto es que, al mirar con cuidado “la revista de IKEA podemita” de 2016, nos damos cuenta de que no es más que un compendio desordenado de las que deben ser las propuestas que consideran más significativas de 2015; pues el programa de 2015 se encuentra íntegro a tamaño diminuto al final. Entonces, ¿las 332 páginas del programa de 2015 están contenidas en las 99 del de 2016? Sí, nada más ni nada menos que concentradas en 25 páginas. Para entender esto, sólo es posible pensar que, después de confirmar que no se iban a comer el mundo en 2015, decidieron dar un giro de 180 grados trasformando un programa claro, concreto y coherente en una fiesta de fotos, que alude únicamente a las ideas mas vendibles y que oculta, pero no elimina, el grueso del programa de 2015. De estas ideas, nos han parecido significativas la mitad; sin embargo, creemos que es un fallo que la mayoría de cuestiones fundamentales y definitorias del partido queden disimuladas en un tamaño tan pequeño. Esto demuestra que ya estaba clara la tendencia a volverse un escaparate sin fondo alguno; pero, dado que es muy fácil cargar contra el programa de 2016, teniendo en cuenta que éste contiene el de 2015, vamos a hacernos los locos y tratar el tema como si sólo existiera el de 2015, el cual es un programa normal.