Los partidos pequeños (II): generalistas (2019)

En este artículo vamos a considerar todos aquellos partidos que parecen generalistas a simple vista. Esto no quiere decir que, a lo largo del mismo, no encontremos alguno que no lo sea, por particularista o por extremo. Quedan fuera Unión de todos (UDT) y Vida y Autonomía (VIA), por no tener ni web. A continuación, vamos a analizar: el Partido Humanista (PH), Por Un Mundo Más Justo (PUM+J) y Recortes Cero-Grupo Verde (RECORTES CERO-GV). En este último partido, vamos a tomar como referente únicamente a Recortes Cero, tal y como en el anterior artículo hicimos con los partidos que iban en coalición con Podemos. Después seguirán: el Partido Libertario (P-LIB), Actúa (PACT), Familia y Vida (PFiV), Juntos Ganamos (JC), Partido Igualdad Real (IGRE), Izquierda En Positivo (IEP) (IZQP), Partido De Acción Solidaria Europea (SOLIDARIA) y Democracia Plural (DPL).

Partido Humanista (PH)

Nos encontramos con la anterior formación naranja; siempre presente, sí, pero también siempre insignificante. De entrada, aunque sólo fuera por el nombre, podría parecer atractivo, salvo, quizá, por lo presuntuoso y evidente del asunto. Es un nombre con gancho, eso está claro, pero esperamos que no crean que, en 2019, el resto de los partidos dentro de una democracia liberal no son “humanistas”. ¿O sí lo creen? Este partido, a grandes rasgos, pivota entorno a la idea de que ellos son los únicos humanistas, para lo cual tienen que cargar contra el resto de una manera muy agresiva, tachándolos de inhumanos y violentos. Vamos a verlo con cuidado.

Desde la primera página, vamos notando el que va a ser el tono habitual. Dicen que vivimos en una sociedad donde las mujeres “ya no se resignan a someterse a estructuras machistas”. Esto es evidente, pero no sólo desde ahora, sino desde el 75 en un sentido constitucional, y desde las sufragistas, como mínimo, en un sentido de reivindicación política. Empezamos con demagogia pura. Después nos lo aclaran, refiriéndose a Vox: “Una vez que han dejado claro que las mujeres deben retroceder a la Edad Media en su papel social, la homosexualidad al manual de desórdenes mentales, y los africanos a ser confinados en campos de concentración.” Esto no se puede escribir en un programa electoral, si quieres que se te considere un partido serio. Están mintiendo y exagerando hasta unos límites que apenas hemos visto entre todos los partidos ya analizados. Como afirman después, desde esta óptica demagógica y pueril, Abascal y Trump, junto con Salvini, le Pen o Bolsonaro (como si fueran lo mismo), son las cabezas visibles de grupos “neofascistas”. Echamos de menos la moderación de Podemos. Con estas afirmaciones, este partido quedaría descartado. Pero vamos a satisfacer la curiosidad comentando alguna idea genial más.

Después de reducir al adversario a un hombre de paja ridículo, llega el momento de la gran falacia; la cual hace su aparición a través de un falso dilema: “Humanismo o antihumanismo”. Esto es claramente falso. Hay humanismos realmente inhumanos, y no sólo los humanismos son teorías humanas. Están a favor de la locura de salir de la OTAN, dejan claro que les encanta hablar de “opresores y oprimidos”, y defienden que la violencia define el sistema político actual. Esto podría ser interesante de discutir con gente sensata, pero aquí se queda en un alegato pánfilo por un pacifismo total. Defienden una teoría de la “no violencia”, repitiendo “no violencia” hasta la saciedad, como si de un canto religioso se tratara. Pero, ¿acaso se puede extirpar la violencia del ser humano? No, amigos “humanistas”, la violencia es algo propio del hombre; de hecho, es casi lo único evidente a simple vista y donde todas las personas sensatas solemos estar de acuerdo. Y no, el ejército no está hecho para destruir, sino que está hecho para evitar la guerra. Conviene recordar que esto ha sido así desde siempre en los países civilizados y que, por tanto, no se trata en absoluto de un futurible. Y no, no existe un mundo posible humano donde no hicieran falta ejércitos y la guerra; siendo la idea del desarme una peligrosa utopía.

Evidentemente, defienden unos servicios sociales muy generosos, pero sin hablar de subir impuestos (salvo al “capital especulativo”). Por tanto, se asemejan a lo que proponía Podemos, pero siendo más inocentes (dado que los morados sí que hablaban en serio de subir impuestos), y se muestran tan demagogos como el PSOE. Muy verdes y a favor de una insostenible “renta básica”; multiculturalistas y con una idea sobre la inmigración tan pánfila como el resto del programa; con una propuesta sobre que los trabajadores tengan participación en la gestión de las empresas, que recuerda mucho al sindicalismo comunista o falangista, pero que, aplicada a este mundo, sería una política suicida en economía. Es sospechoso y preocupante en educación la idea de modificar los métodos de enseñanza a través de nuevas tecnologías, ayudando, a su vez, a fomentar el espíritu crítico; sobre todo, cuando queda patente que no se ejerce dicho sentido crítico por los mismos que legislan. Al mismo tiempo, defienden “volver a valorar la enseñanza de Humanidades, Clásicas y Artíst”, y lo hacen con errata incluida; lo que vuelve a poner de manifiesto lo poco serio que es el programa. Después comentan lo que sigue a continuación: “Queremos un nuevo sistema social, un nuevo sistema de creencias, un nuevo sistema de valores, un nuevo sistema de relaciones y todo ese cambio tiene que producirlo un nuevo ser humano.” Afirmaciones que, en este contexto, resultan, cuanto poco, inquietantes. Lo único rescatable es la parte del mito de la productividad, la idea de reducir la jornada laboral y la propuesta de repartir el empleo; ideas que deberían ser tomadas con serenidad y ser resituadas en la coyuntura económica actual. Otra idea buena es que los programas electorales sean vinculantes; pero claro, es paradójico que esto lo propongan los partidos con programas más suicidas.

Por Un Mundo Más Justo (PUM+J)

Nos encontramos con 29 hojas de programa en un cuidado PDF y un rap descargable que te lo resume. No es broma. Centrándonos en la parte que da menos vergüenza ajena, vemos que es un partido relativamente comedido, con una buena defensa de las políticas sociales, pero utópico y disparatado en la parte económica (en la línea de Podemos). Tiene alguna idea original, como la “contabilidad en tiempo real” (aunque no sabemos cómo narices la pretenden aplicar), y alguna pequeñez demagógica, como la de retirar los billetes de más de 50€ (lo cual sería algo estúpido si tenemos en cuenta que la gente corrupta y criminal desprecia los billetes de más de 50€, por ser más difíciles de colocar). Por lo demás, su punto más flojo (después de la parte económica) es su fijación por la inmigración y los derechos humanos, la cual no puede ser más inocente. Necesitamos reflexionar seriamente el tema: no vale ni cerrar las fronteras ni abrirlas. La apuesta por facilitar tanto la inmigración, sin hablar de subir impuestos, lo primero que haría sería vulnerar la estabilidad de los servicios públicos. Las políticas tienen que moverse dentro de lo posible; hablar de reducir a 6 meses el mínimo para solicitar el permiso de residencia o hablar de habilitar los “visados humanitarios”, sin plantear cómo asegurar la estabilidad económica del sistema y sin ser consciente de que hay un límite social para la integración segura de gentes de otras culturas, incluso en las sociedades más tolerantes y avanzadas, es pánfilo en lo teórico y un disparate en lo práctico. Y este es el segundo punto flaco de este programa. No es, por tanto, un partido a tomar en serio.

Con todo, la idea de controlar las redes comerciales de los dictadores en España sería interesante a la hora de debatir, sobre todo, respecto a China. A su vez, reducir la jornada laboral es una buena idea (oída también ya en otros partidos), pero casi imposible de poderse aplicar. Esto nos recuerda que la idea de una “renta básica” puede ser interesante, si se ajusta a la realidad; pero claro, no lo es desde una política económica tan poco realista. El impuesto a la vivienda vacía podría discutirse en serio, pero no estaría exento de problemas: hay mucha gente con más de cuatro viviendas, aunque no lo parezca. Defienden los servicios públicos sin grandes reflexiones y son muy verdes. Entre otras medidas, la de eliminar el IVA de las reparaciones es una idea buena y original; eso sí, el problema vuelve a ser el de siempre: hablamos mucho de bajar impuestos, pero nada de subirlos. En educación es cierto que comentan que están en contra del adoctrinamiento ideológico en las aulas por parte del Estado, pero a la vez se les llena la boca hablando de nuestro compromiso con el tercer mundo, desde una perspectiva muy poco crítica y real. Por esta razón, tenemos serias dudas respecto a que ellos mismos no hicieran uso de esa herramienta en las aulas, llegado el caso. Nos quedamos con la idea y la intención. Por lo demás, no se puede entrar en política con buenas intenciones y escasez de conocimientos sobre la coyuntura económica actual. Hay muchos partidos que presentan un camino de rosas como éste, pero ya sabemos el desastre al que conduce. 

Recortes Cero-Grupo Verde (RECORTES CERO-GV)

Nos encontramos con un programa web de 9 densas páginas. Ya os avanzamos que, en lo económico, se muestran muy similares a Podemos. De hecho, la defensa de los servicios públicos a través de una subida generosa de los impuestos es muy semejante en ambos partidos, pero con tres diferencias muy claras: el partido que ahora nos ocupa no es nacionalista, no es fanático de las teorías de género y es ecologista no animalista. Lo malo es que su política económica es un disparate basado en una redistribución de la riqueza. Pretenden limitar el salario a 10.000 euros al mes; que todas las empresas, incluidas las SICAV, tributen al 50%; y que las grandes fortunas de más de 500.000€ paguen un IRPF del 75%. Evidentemente, sobre el papel, salen tropecientos millones de euros que mantendrían el mejor de los sistemas sociales; eso sí, sin ser expertos en economía, suena a la típica medida que hunde la economía y que impide que los impuestos puedan salir de algún lado. Pero bueno, por lo menos, son directos y honestos. Me parece que habría más de un “podemita”, y muchos socialistas y “progres” en general, que eso de cobrar menos de 10.000 al mes o tributar un 75%, en el caso de tener más de 500.000 (que no es tanto sumando de aquí y allá) no lo llevarían muy bien y que, por eso, no les votarían.

Por lo demás, son extraordinariamente sensatos. Su oposición al nacionalismo es cristalina. Parten de la idea de que “es imprescindible fortalecer la unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España, porque la división nos hace más débiles y beneficia a los que nos saquean”, y buscan un “frente amplio que una, de lo social a lo político y desde la derecha democrática a la izquierda, a todas las fuerzas, sectores sociales y personas que nos oponemos a la política de recortes y dictados de la Troika y estamos interesados en la redistribución de la riqueza.” Nada más que añadir. Además, tienen una política ecológica sensatísima que, entre otras cosas, apuesta por cerrar nucleares y por las energías renovables; se muestra en contra de la obsolescencia programada; apoya el software libre, el reciclaje, y la protección de la fauna y la flora; y se alza en contra de la impunidad de las grandes empresas que contaminan, favoreciendo una caza y pesca sostenibles. Puede ser que ésta sea la propuesta ecológica más sensata que hemos leído en un partido político actual.

Tampoco nos olvidamos del gusto que da leer a estas alturas de 2019, en un párrafo cortito, que están en “contra la desigualdad entre hombres y mujeres y contra la violencia de género.” Como no podía ser de otra manera, lo exponen sin hacer demagogia barata; centrándose, en cambio, en los temas anteriormente mencionados. A falta de propuestas mejores, la verdad es que para la gente con sensibilidad social éste puede ser un buen partido. Y si ganas más de 10.000 al mes o tu fortuna es de más de 500.000 y decides votarles; oye, me quito el sombrero. Por lo demás, ¿será demasiado soñar con un partido socialdemócrata, liberal en lo económico, y semejante a éste en todo lo demás? No estamos diciendo que Recortes Cero sea óptimo: sus políticas educativas y culturales son superficiales y folclóricas, además de que no escapan a cierto cientificismo; pero vamos, al César lo que es del César. Lo cierto es que están muy cerca de llegar a ser el partido “menos malo”, que ya es decir mucho. PD: ¡Qué pena lo de querer salir de la OTAN! ¡Con lo bonito que se había quedado el día…!

Partido Libertario (P-LIB)

Con 80 propuestas que caben en 2 páginas y un programa de 85 en PDF, nos encontramos un partido muy original, que representa algo hasta este momento inexplorado en estos análisis: el anarcocapitalismo. Se pueden deducir políticas muy divertidas de esta utopía no tan utópica (dado que puede que el futuro que nos espera siga esta tendencia) y algo distópica, como veremos más adelante. Pero, primero, analicemos la idea fundamental que sostiene este castillo: pretenden “maximizar la Libertad del individuo”, asumiendo hoy “el moderno libertarismo individualista de origen norteamericano.” Y la pregunta del millón es: ¿y la igualdad de oportunidades? Evidentemente, defienden la igualdad entre hombres y mujeres… pero claro, si naces pobre en un mundo privado, ¿de qué te sirve eso? Tienes todas las libertades del mundo siempre que no afecten a otros. Pero, realmente, ¿qué es lo que puedes hacer? La educación ni es obligatoria, ni es un derecho, ni existe ninguna opción pública. Por lo tanto, estás condenado a no tener estudios y a trabajar malamente para sobrevivir. Por cierto: evita ponerte enfermo, dado que no cobrarás mientras estés convaleciente, y tendrás que gastarte el dinero que no te sobra en curarte. En cambio, el hijo de alguien acomodado, dispondrá de todo lo contrario, es decir, de buena educación y de grandes posibilidades a la hora de encontrar un buen puesto de trabajo. De esta manera, el pobre tendería a seguir siendo pobre y el rico, igual, pero a la inversa; con el matiz de que, en un mundo con un paro absolutamente desregulado, a la hora de acceder al mercado laboral, tu sueldo tendería a cero, pues siempre habría otro dispuesto a trabajar más por menos.

¿Y el problema de los monopolios y oligopolios? No habría problema alguno. Serían plenamente legítimos en esta distopia anarcocapitalista. Se crearían feudos hipermodernos donde las clases populares podrían ser totalmente explotadas. Y si a esto le sumamos que, evidentemente, la prostitución, los vientres de alquiler y la venta de órganos serían también prácticas perfectamente lícitas… apaga y vámonos. En una situación de clara desventaja y sin asistencia estatal, esas clases bajas que no pueden acceder a la educación estarían tentadas (por no decir forzadas) a venderse (literalmente hablando) por la presión del paro desregulado. Menos mal que están en contra de la esclavitud… lo que no está clara es la razón, dado que sería el ejemplo límite de llevar su propuesta a cabo con coherencia hasta el final. Si llegamos al límite, en el punto 3.5.6., dentro del apartado “Los órganos y productos del cuerpo”, dan a entender como la cosa más normal “que todos los órganos y productos del cuerpo son propiedad irrestricta de la persona que lo habita.” Atención a la palabrita, porque parece como si les hubiera dado apuro ser claros. “Irrestricto” según la RAE significa: “ilimitado”. Es decir: todos los órganos y productos del cuerpo son propiedad ilimitada de la persona que lo habita. Ésta es una manera cobarde de decir que los órganos y los productos del cuerpo no están limitados a la persona que los “habita”. ¿Sería esto algo así como la cárcel del alma platónica? Si llegamos a este punto en el que uno puede vender su carne… ¿por qué no venderla entera a través de un maravilloso contrato entre personas libres? Yo quiero alquilar 20 años de esclavitud por un millón de euros. ¡No me seas un colectivista totalitario rancio! Para este partido, uno es libre de alquilar o vender todos sus órganos. En fin… creo que no hace falta ahondar mucho más en esta cuestión para darse cuenta de que es un delirio de partido.

En resumidas cuentas, nos encontramos con un partido realmente tenebroso; quizá, el más tenebroso de los analizados hasta la fecha. Se vende, eso sí, con un lazo rosa y dorado. Y lo peor de todo es que, en un sentido pragmático, no es ninguna locura. Este partido encierra la tendencia de las sociedades capitalistas liberales actuales; tendencia, por cierto, dominante en los cinco grandes pujantes en estas elecciones. Este “Blade Runner” es posible y hay que luchar por evitarlo; cosa que no quiere decir apostar por un estado totalitario orweliano o un mundo feliz tipo el chino, lo cual sería casi peor. En cualquiera de los casos, son locuras inhumanas que no se deben desear y debemos luchar para que no nos las impongan. Conviene recordar que la libertad individual bajo condiciones capitalistas no libera, sino esclaviza; por lo tanto, es necesario un control estatal que asegure los convenios colectivos y que garantice la libertad positiva de hacer algo con nuestra libertad negativa y abstracta. ¿Cómo? Eso es lo que hay que pensar; pero, desde luego, tirarse por un precipicio no parece la opción más inteligente.

Actúa (PACT)

No encontramos en sus 41 páginas de programa nada que no esté en Podemos. Ya era sospechosa la estupidez propagandística de resaltar el “tú” de “Actúa”, pero parece ser que no hay nada más allá en este partido, que está a la caza del descontento de la gente producido por la demagogia del PSOE y por la estupidez de Podemos, y que cuenta con las caras de Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares como escaparate. No proponen nada nuevo en los temas fundamentales, ni ningún nuevo enfoque o reflexión. En lo económico, son ligeramente más tímidos que Podemos, sobre todo, en la parte de subir impuestos; cuestión de la que hablan, pero poco y mal. De este modo, se acercan peligrosamente a la propaganda del PSOE, pero sin dejar de prometer el oro y el moro. En lo social, mucho progresismo pop, continuación de las modas feministas y de “género”, mucho patriarcado, cuotas, paridad forzada, incluir la perspectiva de “género” en todo, etc. En resumidas cuentas: igual que Podemos, PSOE y Ciudadanos. Tampoco olvidan hacer alusión a la lucha contra la homofobia y la xenofobia, las cuales, al parecer, son cuestiones preocupantes en nuestro país. Todo esto con unos servicios sociales de calidad, que ya veremos cómo vamos pagando a través de esos impuestos de los cuales no les gusta mucho hablar, y a través de esa economía que no quieren comprender y que van a atacar revirtiendo las reformas laborales. Mencionan la vuelta de “septiembre” en la universidad y que “se recuperará el terreno perdido en humanidades, filosofía, enseñanzas artísticas, educación física y deportes.” Todo en un mismo renglón y sin volver a hacer ninguna otra alusión al respecto. Esto tiene cierto sentido porque, por lo que viene a continuación, sospechamos que lo suyo no es la defensa del espíritu crítico.

La guinda es una defensa exageradísima de la ley de memoria historia, buscando incluso ampliarla y seguir con la idea de la “Comisión de la Verdad”; con todo lo que ello supone. Esto resulta bastante gracioso, dado que ya se parte de la idea de que el régimen de la 3ª República era legítimo. A su vez, proponen establecer como delito el “enaltecimiento del franquismo”. Todo muy bonito. Además, nos vamos a ahorrar un dineral en historiadores; eso está claro. Espera… que consideran, desde la introducción del programa, que va a ser la “izquierda” la que “plante cara a la ofensiva de las derechas, que abanderan el nacionalismo, la xenofobia y el autoritarismo.” Todo muy comedido y justo. En resumen: no podemos considerar que cuentan con un programa serio.

Familia y Vida (PFiV)

Nos encontramos con un partido que, en sus 16 páginas de 2008, se acercan a lo que sería un partido demócrata cristiano “a la europea”. Socialdemócrata en tema de servicios públicos y prestaciones, con una visión de la economía social coherente y sensatos con la inmigración. Todo bastante gris y mediocre, eso sí. Tampoco le podemos pedir peras al olmo. Pero, vista la coyuntura política actual, está bastante bien; aunque eso no sea decir demasiado. Tienen una obsesión que roza lo paranoico con todo lo que tiene que ver con la familia, si bien es cierto que es de las pocas cosas con las cuales un partido puede explayarse, al ser la familia el núcleo de toda sociedad. Aunando todas las cuestiones que tienen que ver con la defensa de la infancia y el desarrollo de las nuevas generaciones (cuestiones todas ellas fundamentales), nos parece especialmente importante el punto en el que tratan la cuestión de promover la maternidad de manera clara y efectiva, por ejemplo, con un sueldo maternal hasta que tu hijo tenga 16. Todas ellas son propuestas interesantes y positivas; pero claro, como ocurre siempre, hay que hablar de cómo las pagamos.

Cuestiones criticables hay varias, aunque resultan esperables en este contexto. Llevan muy mal lo del aborto y pretenden llevar a cabo, en sus propias palabras, la “derogación de la legislación que despenaliza el aborto”. Al menos, no emplean la palabra “genocidio” ni nada por el estilo; cosa que se agradece. También piensan prohibir la píldora abortiva (cosa que habría que discutir seriamente), “modificar la actual legislación sobre técnicas de reproducción asistida” (¿cómo y para qué?) y dar “protección absoluta de la vida en estado embrionario” (cuestión que debería discutirse tranquilamente, al margen de absolutos). Son temas peliagudos y muy importantes, que no se pueden atacar de manera ramplona. Echamos de menos (en éste y en tantos otros temas), que hoy en día no se produzca realmente una reflexión seria al respecto, que permita ser la base de políticas prudentes. Por lo demás, tienen ideas originales que no se suelen oír, como la de defender la “objeción de conciencia”; que se puedan entregar con garantías recién nacidos de manera anónima; y el tema del “madrinazgo civil”, a través del cual, a modo de testamento familiar, se decide, en caso de muerte, con quién se quedarían tus hijos. Todas estas cuestiones resultan muy interesantes.

También hablan de prohibir el divorcio; propuesta profundamente osada y arriesgada, que podría tener su sentido dentro de una teoría ética, pero no de la misma manera desde una teoría política (como lo es ésta), al tener que ser articulable y coherente con la realidad. En esta línea tan radical, yo propondría mejor dejarlo todo en uniones civiles de diferente categoría de cara al Estado y olvidarnos en sentido legislativo del matrimonio. De esta manera, cada cual en el ámbito privado decidiría qué promete y su nivel de compromiso. Este tema puede ser interesante para artículos futuros. Resumiendo: nos encontramos con un partido poco votable, salvo que tus convicciones sean profundamente católicas. Con todo, se acercan a una posición socialdemócrata bastante clara en lo económico y social; y, teniendo en cuenta que la opción más razonable en este sentido es Ciudadanos, aquí encontramos la otra cara: la socialdemocracia conservadora. ¿Dónde estará la socialdemocracia que no sea progresista pop?

Juntos Ganamos (JC)

Este partido estaría al límite de considerarse muerto. Tiene una web horrorosa y media página de programa llena de generalidades demagógicas. Según sus propias palabras: “ofrecen alternativas y soluciones a los verdaderos problemas cotidianos de todos los ciudadanos, además de incluir programas sociales únicos en todos los aspectos más esenciales de la vida del día a día de los ciudadanos, de los cuales se podrán beneficiar en principio todos los afiliados con un programa único en España que puede aportar muchos beneficios económicos y, legales para nuestros afiliados.” ¿Qué? No hay mucho más donde rascar. En un futuro ya veremos; pero, ahora mismo, este partido aún es un embrión que podría ser cualquier cosa y, evidentemente, no es una opción seria a tener en cuenta.

Partido Igualdad Real (IGRE)

Vamos ahora con el segundo partido carlista, que propone igualar la realeza y… es broma. Ahora, en serio: nos encontramos con una página muy bonita y ningún PDF. Poniendo todos los artículos en negro sobre blanco, nos dan 26 páginas abigarradas. En resumidas cuentas, ¿qué se puede decir de IGRE? Es un partido socialdemócrata liberal, progresista, pragmatista, cientificista, no nacionalista y verde. Todo comedido, sensato y sin excesos preocupantes a la altura de 2019. Una especie de “Ciudadanos”, que afronta la moda feminista y de “género” con inteligencia, con una mezcla de un “Vox” más inteligente, socialdemócrata y progresista. Donde no encontramos nada especial es en la parte cientificista, que es prácticamente omnipresente en todos los partidos. Vamos a estudiarlo con cuidado.

Arrancan fuerte, oponiéndose frontalmente al feminismo sexista imperante y oponiéndose casi con más fuerza a la omnipresente “perspectiva de género”. Su primera propuesta es acabar con la Ley Integral de Violencia de Género en favor de una de violencia intrafamiliar, y eliminar las cuotas y el sexismo judicial. Afirman: “En trece años la LIVG no ha conseguido disminuir lo más mínimo los asesinatos de mujeres a manos de su pareja o expareja; es una ley que además ha ocasionado enormes secuelas en nuestra sociedad, especialmente en cuanto a la destrucción de la familia y del amor. Se trata del desmantelamiento de nuestra fibra más íntima y humana: la desintegración por decreto de todo lo afectivo.” No podemos estar más de acuerdo. Más adelante sostienen: “Queremos la modificación del código penal para que haya igualdad jurídica entre los sexos. Se debe juzgar el delito, no al colectivo al que pueda pertenecer el delincuente. Pedimos la eliminación de todas las disparidades penales.” Es tristísimo que, en 2019, reivindicar esto sea un acto de rebeldía. Hay que apuntarse a fuego no subestimar la estupidez humana.

Tienen sus límites y alguna aseveración desafortunada que chirría como: “la custodia compartida como herramienta necesaria hacia una sociedad en la que vayan desapareciendo los roles de género”. ¿Y qué pasaría con las familias homoparentales o monoparentales? ¿Es necesario que la sociedad aspire a que desaparezcan los roles de “género”? Es una idea un poco exagerada. Es cierto que puede haber y que, de hecho, hay cuestiones criticables a superar en los roles sexuales tradicionalmente heredados, pero una sociedad sin masculinidad y feminidad se nos antojaría aburrida, totalitaria y gris; sin olvidar que, en general, hay una más que demostrada tendencia biológica a la feminidad y a la masculinidad, con sesgos conductuales respectivos, dentro no sólo de los humanos sino también de la gran mayoría de los mamíferos. Además, debido a que dicha afirmación desentona mucho respecto el resto del programa, podemos sospechar que es la típica frase desafortunada que no conviene sacar de contexto.

Por lo demás, son socialdemócratas, y apuestan por una democracia que se basa en el ciudadano bien informado; de hecho, aluden a Sócrates diciendo que “no confiaba en la democracia porque decía que la opinión de la mayoría – si está desinformada – es manipulable. Para él lo importante era el poder del ciudadano informado.” Es una formulación bien traída y que, inevitablemente, nos arranca una sonrisa. También hablan de reducir las barreras electorales, bajando el baremo del 3% al 1%, para obtener representación y ayudar a los partidos pequeños. Ojalá lo mantengan si llegan a ser grandes. A su vez, critican duramente la ley d’Hont. Se puede hablar mucho al respecto; pero, de entrada, no leemos nada disparatado. Entrando en temas de servicios sociales, consideran la familia como “el núcleo esencial con el que se construye una sociedad. Protegiendo a la familia de la violencia, creamos individuos mejores para una sociedad mejor.” No podemos estar más de acuerdo con dicha afirmación. Y, en general, defienden una educación y una sanidad centralizadas, de cara a asegurar la igualdad de oportunidades de todos los españoles, y con el castellano como lengua vehicular. Todo bien dicho y claro.

Son liberales, como todos los socialdemócratas, y eso se nota en que la sanidad, la educación y demás servicios sociales (como las pensiones) dependan del Estado; lo cual no quiere decir que sean total y exclusivamente públicas. Se habla de la creación del “Instituto de Hipoteca Inversa” para afrontar la viabilidad económica del sistema de pensiones, y de “fomentar la autonomía de los departamentos de salud a nivel económico con la incorporación de la empresa privada y fundaciones, de modo similar a la gestión del Sistema Británico de Salud, referente internacional en gestión económica.” Estamos hablando de medidas realistas bien pensadas, que se podrían discutir para ser menos liberales, pero que, en cualquiera de los casos, entran dentro de las ideas sensatas y plausibles. Da gusto leer propuestas políticas serias; sea dicho de paso. Hablan de “terminar con la “tributación a la carta” de las grandes empresas (+250 trabajadores), es inasumible que las grandes empresas tributen una media de un 7%, mientras autónomos, pymes y usuarios soportan la mayoría de las cargas fiscales” y de “reducir al mínimo el impuesto de sucesiones y donaciones”. Lo que sí echamos mucho de menos es que no entren demasiado en cuestiones económicas. Por hacer un paralelismo, puede ser que sean más liberales en lo económico que Ciudadanos, pero nos falta un programa económico completo por parte de IGRE para juzgarlo bien. Éste es, sin duda, un primer punto negativo.

Centrándonos ahora en el sentido social, son muy progresistas; y es que, por mucho que no estemos acostumbrados a ello, se puede ser muy progresista fuera de la esfera feminista de “género” de palo. Este programa es la prueba. Encontramos la propuesta de que en el DNI no figure el sexo y una comprensión de “la familia en el sentido amplio”. A su vez, defienden “tanto a las familias tradicionales, como a las homoparentales, a las monoparentales o las familias amplias generadas por la unión de una pareja con hijos de relaciones anteriores.” Todo ello aparece plasmado en el programa con mucha justicia y sentido común. Garantizan también “el acceso a la reproducción asistida de toda persona con capacidad de gestar independientemente de su expresión de género e identidad sexual”. En sus propias palabras: “El 75% de los matrimonios actuales acabará en separación. El paradigma social ha cambiado.” A su vez, asumen el tema de la eutanasia; notándose, nuevamente, su carácter progresista y pragmatista. Vamos a romper una lanza a favor de IGRE: podríamos entrar en un diálogo sobre el fondo antropológico y la estructura triposicional, para criticar radicalmente algunas de estas posturas en algún sentido, pero la verdad es que, antes de nada, hay que reconocer la prudencia, la seriedad y la sensatez a la hora de plantear todas estas políticas, en comparación con la fiesta que hay en Podemos, PSOE y Ciudadanos. Es todo un mérito; por ello, se merecen nuestra enhorabuena.

Para terminar, hay que comentar que no escapan al paradigma actual de la racionalidad pragmatista y cientificista, la tecnología, las TIC y el I+d+I. Estas cuestiones son fundamentales a todos los niveles para este partido, incluso para el ámbito educativo. Pretenden despolitizar la educación (cosa que está bien), pero hay que ser más radicales con algo de tal envergadura como lo es la enseñanza. Hay una pequeña mención a la educación humanística en general, comentando que quieren “también potenciar la educación humanista, socializadora que fomente la creatividad y el criterio propio”, pero el tema no vuelve a salir en el programa; lo que evidencia que dicha frasecita no tiene ningún tipo de influencia en el resto de las propuestas educativas. Defienden una cosa llamada “STEAM”, que no se refiere a nada que tenga que ver con videojuegos, sino a unas “líneas metodológicas” que se fundamentan en “Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas” como algo “indispensable” para el diseño curricular educativo. Aquí apreciamos una apuesta muy clara por la digitalización, las “tablets” en las clases y la introducción de la programación a los 10 años. Es cierto que hablan de que este baño total en las tecnologías de la distracción no se toma como “un mero objeto de consumo” sino de “control” y “autogestión”, pero evidentemente esta postura instrumentalista es demasiado inocente y no comprende los peligros que esta inmersión total en un mundo informatizado puede tener de cara a la humanidad, afectando a temas tan importantes como nuestra capacidad de crítica y moralidad. Éste es un problema del que no escapa casi ningún partido y, desgraciadamente, IGRE tampoco es una excepción. Es el paradigma actual y una tendencia global.

Por lo demás, son muy verdes, pero sin excesos. No plantean, de entrada, cerrar las nucleares, pero al menos tampoco hablan de potenciarlas. Su apuesta por las energías renovables es creíble, y está en la línea del PSOE o Ciudadanos. Eso sí, no es algo a resaltar, pues hoy en día todos los partidos son verdes. Nos encontramos con una mezcla de los restos de la moda ecológica, que es una buena propaganda electoral, y con el hecho de que seguir por el camino que vamos es un peligro evidente para el futuro de la humanidad. En resumidas cuentas, el Partido Igualdad Real es sensato y perfectamente votable de cara a los próximos 4 años para todos aquellos socialdemócratas progresistas agotados de tanta fiesta y demagogia. La única crítica evidente que se les puede hacer es que podrían haber desarrollado más a fondo su programa económico y, así, hacer frente duramente a Ciudadanos. Os invitamos a leer las propuestas que están en su web.  Ya sólo faltaría un partido socialdemócrata más socialista y otro más conservador; que, por cierto, podrían ser el mismo. Es una pena que, al parecer, sólo vayan a las europeas. En tal caso, no hay excusa para no leer su web; eso sí, ojalá hagan un programa en PDF imprimible, que no cuesta nada y facilita mucho la lectura y la comprensión. En fin… son las molestias típicas que surgen cuando uno actúa con una mentalidad cientificista y pragmatista.

Izquierda En Positivo (IEP) (IZQP)

Con una página web muy normalita y una única página de programa (el esqueleto mínimo de un programa serio), nos encontramos con una posición, como ellos dicen, de “izquierda no nacionalista”. Son, por tanto, más comedidos que RC. Sus ideas más interesantes son: poner de manifiesto “la contradicción capital/trabajo, lucha de clases, izquierda/derecha”, hablar de que “no hay igualdad sin libertad, ni libertad sin igualdad. La fraternidad es el pegamento de esa dualidad”, reclamar “la economía y la propiedad al servicio del bien común”, profundizar en la idea del “nacionalismo como movimiento retrogrado”, acabar con las reformas laborales “lesivas para los trabajadores” y proponer la jubilación a los 65. A su vez, afirman: “El derecho al trabajo se ha de garantizar por ley. El estado es responsable de ello.” También muestran su “renuncia a toda intervención militar en el exterior, por mucho que se disfrace de ‘misión humanitaria’. Ello implica una racionalización del gasto militar en función de las reales necesidades defensivas de España.” Todas ellas son ideas propias de un partido socialista moderado y no nacionalista; ambiguas, generalísimas, muy criticables, pero también sensatas en cierta medida. El problema es que nos encontramos más bien ante un proto partido que, de facto, podría ser cualquier cosa dentro de lo socialista y lo no nacionalista. Por lo tanto, no podemos más que destacar que que hay buenas bases, pero mucho que matizar. Por ello, dudamos que hayan conseguido llegar a las generales o a las europeas en este estado. Como posibilidad de futuro, ya veremos; pero, evidentemente, a día de hoy, no se les puede tomar en serio. Y, por cierto, eso de tener dos siglas diferentes es, cuanto poco, atípico.

Partido De Acción Solidaria Europea (SOLIDARIA)

Un partido que sólo tiene una web mediocre y cuyo programa apenas es un Post-it. Literalmente. Desde el primer párrafo, se presenta con letras en mayúsculas y con “@” para expresar el género neutro. Parece que sigue vivo; pero, en cualquiera de los casos, estaría cómo JC, es decir, al límite. Encontramos igualdad de “género”, mucha democracia, solidaridad, seguridad, defender la cultura española junto con las lenguas cooficiales y poco más. Valdría como un trabajo de primaria, pero nada más que como eso. Evidentemente, no se les puede tomar mínimamente en serio.

Democracia Plural (DPL)

En 50 densas páginas, actualizadas a 2019 y en PDF, encontramos una aburrida, mediocre y tibia fusión de lo que sería el PP y el PSOE de hace unos años, antes de que se produjera la irrupción de Podemos y Ciudadanos. Nos encontramos con un genuino intento de centro político que, como ellos muy bien dicen, se basa en la búsqueda del “BIENESTAR GENERAL”. Les gusta mucho usar las mayúsculas, el empleo “no doctrinal” de las ideas y el “máximo consenso”. Son un poco exagerados y demagógicos con eso de: “DEMOCRACIA PLURAL pretende ser la base sobre la que entre Todos y todas construyamos una “Revolución Pacífica” pero “Imparable” que nos devuelva nuestra “Identidad y Derechos”, que sea construida a través de nuestras “Obligaciones” y que nos Identifique como “CIUDADANOS LIBRES Y SOBERANOS”. Pero bueno, la realidad es que no proponen nada extraño. Podríamos englobarlos en el grupo socialdemócrata, siendo más socialistas que IGRE, pero muy lejos de RC; y, en lo progresista, no tanto como IGRE, pero bastante más que Vox.

Defienden una igualdad entre las comunidades autónomas (así que podríamos considerar que no son nacionalistas), pero tampoco hacen de ello su bandera. Defienden unos buenos servicios públicos, sanidad pública, subvenciones que aseguren una subsistencia digna, etc. También hablan con honestidad de impuestos, afirmando que se recaudarán de acuerdo a la necesidad. Uno de sus objetivos es: “Nadie sin techo y un techo sin nadie”. Esperemos que sean mejores políticos que poetas. Son liberales clásicos, pero no muy convencidos. Respecto a la enseñanza, abogan por una educación pública y por “la puesta en marcha de un comité de expertos en educación, sin intereses políticos, ajenos a la política”. Hablan de incentivar la faceta laboral y las FP; y sí, como cabía esperar, son relativamente pragmatistas y cientificistas, pero muy moderados en comparación con el panorama global. Es gracioso que hablen de los “Ninis” cuando ya nadie habla de ello. Pero, con todo, están por la labor de potenciar el empleo en general y el juvenil en particular. Sueltan alguna “perlita”, digna de nuestro querido Mariano Rajoy, como: “Lo que funciona debemos intentar mejorarlo y lo que no funciona es necesario cambiarlo.” La verdad es que hay un espíritu muy gallego a lo largo y ancho del programa, y eso que son de Murcia.

Hablan de establecer un compromiso de los partidos con los programas electorales (cosa que no es nueva, pero que siempre está bien decir) y están en contra de los abales para poder ser candidatos en las elecciones (como no podría ser de otra manera siendo, como son, un partido microscópico). Asumen con el entusiasmo habitual una teoría de “género” pasada por agua, pero que incluso llega a hablar de delitos de odio aplicados a los colectivos LGTBI. Sí, están a favor de los maravillosos delitos de odio; ésta podría ser la primera cosa mala que encontramos clara. Es cierto que, por otro lado, reconocen el Síndrome de Alienación Parental (SAP); así que, en este sentido, estarían en la línea de IGRE. El aborto no les parece especialmente malo, reconociendo que “es una decisión que debería ser consensuada en la pareja, aunque es la mujer la que mayor carga emocional debe soportar al tomar una decisión como ésta. Entendemos que por ser un tema sensible es necesario un acuerdo de consenso máximo y nunca podrá ir en detrimento de lo que ya se haya asumido por la sociedad y acordado por sus representantes.” No son nadie sin el consenso y eso está bien (pues quieren ser de centro). También se agradece este espíritu tan comprometido con no hacer propaganda, porque la verdad es que es difícil concebir un partido menos atractivo de cara al escaparate actual que éste. Sólo la portada del programa, con ese estilo noventero, ahuyentaría al 90% de los votantes; nosotros, en cambio, debemos reconocer que nos gusta esta actitud tan rebelde y también (¿por qué no?) el estilo noventero. En resumidas cuentas, nos encontramos un partido de centro, aburrido y mediocre, pero sin malas ideas. Si no estuvieran en contra de los delitos de odio, en coherencia con su intención de un “uso no doctrinal” de la política, podríamos incluso recomendarlo; pero claro, estos matices son significativos. Además, giran entorno al “consenso” y es cierto que, en general, parecen sensatos y prudentes… Por ello, pueden ser un buen refugio para todos aquellos para los cuales la abstención no es una opción. En tal caso, eso sí, hay que hacer el esfuerzo de sufrir la aridez de su programa. Que ese logo irresistible con forma de caballo al estilo Word 98 no os sugestione los bajos instintos… 


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