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Mass Effect (2007-2012)

Apurando hasta el final, por fin llegamos a este artículo. Lo primero que debemos comentar es por qué se ha retrasado tanto y, lo más molesto de todo, las razones que hay detrás de que no sea lo que teníamos previsto. Antes de empezar, os avisamos de que esto no pretende ser más que una introducción corta a la coyuntura que ha condicionado el trabajo que irá adjunto, el cual será muchísimo más largo. La razón de esto es que todo lo que se podía decir, sin entrar a destripar la historia, ya lo hemos dicho, y todo lo que se puede decir más allá, aun siendo un resumen muy sucinto, rompe el límite máximo asumible para cualquier entrada de una página web (por mucho que la nuestra asuma una extensión media suicida). Hechas estas puntualizaciones, comencemos.

Hemos encontrado muchos problemas, al margen de las molestias típicas de vivir tiempos de pandemia, que pueden resumirse fundamentalmente en dos, y que han surgido a causa de una coyuntura que siempre encierra algunos riesgos: el hecho de planificar un trabajo sin saber a ciencia cierta de qué trata con precisión. Un servidor había jugado muy malamente a esta trilogía en su momento; y, con la mano en el corazón: o la memoria me ha fallado flagrantemente o no llegué a interiorizar entonces esta obra (más allá de un nivel muy superficial). Sea como fuere, lo cierto es que, primeramente, hay que reconocer que nos encontramos ante una historia inabarcable para una sola partida, dado que el mundo virtual que se nos presenta es inmenso, con un trasfondo aún más vasto, y que, además, por las propias dinámicas del juego, implica que sólo vas a ver uno de los ramales de los muchos que se podrían ir determinando a través de tus acciones (sin olvidar la multitud de detalles y de pequeñas conversaciones que, en una partida normal, puedes pasar por alto).

El otro problema, mayor incluso que el primero, es que nos encontramos ante una obra original —y es que, por mucho que “Mass Effect: Revelación” (2007), de Drew Karpyshyn, se publique 5 meses antes del lanzamiento del juego original, clarísimamente forman parte de la misma cosa— que bebe de muchísimas fuentes que, por desgracia, desconozco; siendo este hándicap un impedimento muy grave a la hora de intentar llevar a cabo el trabajo que tenía pensado hacer en un principio. Entre estas fuentes, encontramos desde clásicos de la ciencia ficción como “El Centinela” (1951), de Arthur C. Clarke; “Star Trek” (1966), de Gene Roddenberry; “La muerte de la luz” (1977), de George R. R. Martin; o La “Navegante solar” (1980), de David Brin, pasando por las referencias directas a la literatura marinera y de terror del siglo XIX, y llegando incluso hasta clásicos de la literatura universal o a hechos históricos, leyendas y mitos. En resumen, llegados a este punto, lo más honesto es hacer un trabajo que sea una primera aproximación a lo que debería haber sido, y volver, dentro de unos 5 o 10 años, cuando mi bagaje sea mayor (y mejor). Ésta es la única manera de ser justos y de hacer honor a una obra profunda y bien terminada.

Sin más dilación, os dejo prestado el trabajo que, humildemente, he podido hacer con lo poco que tenía y en la situación que nos ha tocado vivir. Ojalá os resulte interesante y agradable de leer: “La historia de Mass Effect y todo lo que encierra: Una primera aproximación precaria e incompleta” (2021).

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