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EtiquetaGeopolítica

COVID-19. Primera parte: cuatro ideas sobre el coronavirus chino y la imbecilidad humana

Deseamos que estéis aprovechando estos momentos del año —esta vez, sin primavera— para disfrutar del confinamiento con moderación; así como empleando bien el tiempo a través del deleite intelectual que pueden dar la lectura, el cine, la música y demás artes solitarias. Y que, a su vez, estéis cumpliendo con vuestros deberes, asuntos o importancias del día a día con madurez —sobre todo si implican salir de casa—. Mientras tantos otros pensadores llevan desde el principio de esta coyuntura pandémica dando batalla desde variopintos lugares —teóricos e ideológicos— e intereses —dignos e indignos—, nosotros hemos querido esperar para tomar mayor perspectiva y dejar que las ideas fermentaran. Pero ya ha llegado el momento de decir un par de cosas, sobre todo acerca de lo que ha causado esa entidad microscópica, a medio camino entre lo vivo y lo inerte, llamada SARS-CoV-2: el famoso virus chino con pinta —echándole mucha imaginación— de corona. Eso sí, los que quieran respuestas simples, ya adelantamos que no las hay y que van a quedar muy desilusionados; salvo que acepten aquella generalidad simplísima de que esto se debe a una mezcla explosiva de imbecilidad y egoísmo —como siempre—, pero no atesorada únicamente por una camarilla de líderes zopencos, sino por un conjunto lo suficientemente amplio de la sociedad, compuesta por millones de hombres, donde posiblemente esté incluido usted, querido lector (esperamos que, en caso afirmativo, tenga a bien reconocer su parte de responsabilidad y no prosiga en el resentimiento). Esta es la primera parte de este tema, la cual se centrará en la cuestión política y técnica. Empecemos.

Los viajes: primera aproximación

Hoy, después de mucho tiempo, escribo aquí para tratar uno de los temas que más tiende a gustar: los viajes. Sin embargo, lejos de hacer una defensa a ultranza de la manera en la que se conciben habitualmente, de lo que pretendo hablar es del modo en el que suelen afrontarse y de lo que considero que es, a todas luces, una falacia. Pongámonos en situación. Hay una especie de tendencia generalizada desde la que se considera que uno viaja para ‘encontrarse a sí mismo’; cuando lo que realmente ocurre es que uno más bien viaja para no pensar demasiado y para desconectar de los problemas que le preocupan. Además, ¿qué es eso de ‘encontrarse a uno mismo’?

China: primera aproximación

Tomando como pretexto la estancia de Xi Jinping en España, aprovecharemos para dar unas pinceladas sobre la importancia de la visita de este líder político, en calidad de presidente de la República Popular China, a nuestro país. Vamos a empezar reconociendo que la importancia de China en el panorama global hoy en día es capital, por lo menos al nivel de Estados Unidos. Solo hace falta ojear los datos disponibles para darse cuenta de que se sitúa en el primer puesto o, como mucho, en el segundo respecto a su poder económico, así como en lo concerniente a lo militar. Por lo tanto, podemos deducir que pensar en China no es un capricho, sino una necesidad para poder entender el mundo en el que vivimos y su proyección futura; de ahí que sea tremendamente preocupante la poca importancia que se le suele dar en los medios de comunicación, sobre todo, si lo comparamos con las muchas noticias que nos llegan del país norteamericano. Todos hemos visto, leído y escuchado qué clase de hombre es Donald Trump, pero en cambio no tenemos ni idea de quién es Xi Jinping. Resulta difícil encontrar a alguien que pueda afirmar algo positivo de Trump, aun reconociendo todos que es el legítimo presidente de Estados Unidos y que ha sido elegido por sufragio universal. Evidentemente, la institución yanqui del colegio electoral despierta ciertas reticencias en el ciudadano europeo; pero, en cualquier caso, todo el mundo reconocería que en Estados Unidos se puede votar libremente y que existen una variedad de partidos que pueden ganar. Sería mentira decir que Estados Unidos no es una democracia, pero China, ¿qué es?