Protegido: Sobre el cortometraje. Una primera aproximación. Quinta parte: Un par de ideas sobre los cortometrajes publicitarios (1940-1950)
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En la crítica está el gusto.
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Comenzamos este séptimo curso —que se dice pronto— con una pequeña serie para tiempos de incertidumbre en la que pretendemos hacer una primera aproximación al fenómeno cinematográfico de los cortos. Pero, antes de empezar, ¿qué es un cortometraje? Es una obra cinematográfica cuya duración, tradicionalmente, es de menos de 30 minutos, lo que requiere de una narrativa que plantee ideas concisas, pero que también permite trabajos más experimentales o con una mayor libertad creativa por el menor coste que supone frente a creaciones de una envergadura superior. Dado que ya sabemos de lo que vamos a hablar, entremos ahora en materia.
Llegamos al final del sexto curso trabajando en Zoonpolitikon.blog teniendo que reconocer que, sin duda, seguimos inmersos en la parte más áspera hasta la fecha dentro de este proyecto. Con todo, hemos conseguido escribir 15 artículos y llegar a la cifra de 3079 visitas, lo cual es un 18% más que lo logrado el quinto año. Si miramos el número de visitantes, nos encontramos más de 1369, lo que implica —si la dislexia nos lo permite— un aumento también del 18% respecto al curso pasado. De este modo, puede decirse que, aun no habiendo cumplido con los objetivos, al menos hemos conseguido ganar lectores. Por artículo, a fin de cuentas, nos quedamos, aproximadamente, con 205 visitas y 91 visitantes; teniendo, de media, 10 visitas al día, de la mano de 4 visitantes. Estos, sin ser números comercialmente rentables, a nosotros nos sirven para controlar la desesperación —aunque, bueno…, si uno no quiere ganar dinero con algo es difícil que lo haga; sería algo así como que te toque la lotería sin comprar el boleto—. También nos ha hecho mucha ilusión tener 9 comentarios, que, eso sí, son un 300% menos que los que tuvimos el curso pasado —un bajón que no es casual—. Hablando ya de escritos particulares, el ganador ha sido nuestro análisis “Jane Eyre (1847) y sus tantas adaptaciones”, con 264 visitas; convirtiéndose, a su vez, en el segundo artículo más visto de nuestra historia. Le siguen por detrás, pero no por ello con menos importancia, “Cumbres Borrascosas (1847) y sus tantas adaptaciones”, con 246, y “Seminario Wittgenstein Complutense. Primera sesión: Óscar González Castán. ‘Interpretación, borrosidad y reglas’ (9 de febrero del 2023)”, con 150. Tenemos los datos: ahora, interpretémoslos.
Vamos hoy, gracias a Dios, a Jesucristo y al Espíritu Santo, con la reseña de la última sesión de este seminario tan fructífero: la ponencia de la profesora Isabel Gamero Cabrera —‘la Profa. Gamero’ para sus amigos—, que contó con una asistencia de 7 admiradores, algún anfibológico y un paseante solitario. Esto pinta muy bien, así que metámonos en harina cuanto antes.
Vamos con la sexta y penúltima charla de este maravilloso seminario. A cargo de una tal Saleta De Salvador Agra que hizo una tesis en la Universidad de Santiago de Compostela titulada “Sübjetividad e hipertextualidad. Una aproximación desde los actos de escritura” en 2012. Por lo demás, según su currículum, no contesta a la casilla “Sexo” ni sabemos su edad; por otro lado, destaca su máster en “Género, Educación, Políticas de Igualdad y liderazgo” y que ha estado en más de un proyecto universitario. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol de la Universidad Complutense de Madrid, así que procedamos con esta humilde reseña.
Vamos con el comentario a la quinta sesión de este seminario en el que al principio fuimos 15, pero que llegó a duplicar esa cifra a los 10 minutos. Si bien estos números no fueron suficientes para que los responsables los comentaran por las redes sociales, lo que sí quisieron dejar claro es que les cae muy bien el profesor Vilanova —del cual ya vimos algo en 2019 y en la segunda sesión—, dado que le dedicaron una foto por Tuiter (eso sí, como tampoco éramos tantos, la tomaron desde primera fila para que no se viera una clase medio vacía). Por lo demás, el profesor Javier Vilanova participa también en el proyecto de los payasos y, al parecer, pertenece a su vez a un proyecto un tanto cutre (y no decimos lo de ‘cutre’ a la ligera, sino que resulta un poco ridículo que la web oficial sea un WordPress gratuito). Pero lo más gracioso es que dicho proyecto se llama “Cognitive Vulnerability, Verisimilitude and Truth” (FFI2017-84826-P) —por supuesto, no podía faltar el titulito en inglés, claro; y es que no sólo son cutres, sino que además son unos paletos acomplejados—. Por cierto, en este proyecto nos encontramos con algunos de los sospechosos habituales: Óscar L. González-Castán, Ángeles Jiménez Perona e Isabel Gamero. Para terminar con esta introducción e intentar que no nos quede demasiado larga, destacamos, atendiendo a su currículum, que se encuentra de libre acceso en línea, que es profesor titular en la UCM en el departamento de Lógica y Filosofía Teórica de la Facultad de Filosofía y que el presupuesto del proyecto anteriormente mencionado era de 31.800€, lo que quiere decir que son cutres de corazón, porque, con ese presupuesto, si vas a hacer una paginita sencilla, no supone nada gastarse los 100€ al año que puede costar tal servicio. En fin, sea como fuere, hechas ya las presentaciones pertinentes, comencemos.
Este evento, aunque no pertenece al llamado ‘Seminario Wittgenstein Complutense’, tiene cierto vínculo con él, como veremos más adelante, así que lo incluiremos como un apéndice, que comentaremos, de la misma forma que hemos hecho con todos los demás, según el primer artículo de la serie. Organiza “Filosofia y Humor: el cine como recurso audiovisual para pensar desde la risa filosófica” (239) —que, casualmente, es una continuación del proyecto 331: “Filosofía, Ciencia y Cine: perspectivas feministas” y que tiene su memoria aquí—. La relación está en que tanto Ángela Serrano Jiménez como Marcos Alcázar Estrella también participaron en este ‘proyecto’. Pero no sólo eso, sino que, como además coincidieron las conferencias en el tiempo, creemos que tiene sentido dedicarle un instante a juzgar qué se estaba haciendo por este otro lado. Sea como fuere, dejémonos ya de introducciones y comencemos.
Continuamos con la cuarta parte del llamado ‘Seminario Wittgenstein Complutense’ siguiendo la misma dinámica que ya comentamos en el primer artículo de la serie. Eso sí, antes de meternos de lleno con este pequeño comentario, tenemos que señalar que la afluencia cayó en picado en esta sesión. Cinco minutos antes de comenzar, un servidor era el total de los asistentes y, al empezar propiamente, éramos sólo 6. Lo más divertido es que, aun siendo un público completamente masculino, Ángela Serrano Jiménez comenzó la presentación con un «hola a todas», prosiguiendo la introducción íntegramente en femenino. (Luego irían goteando más oyentes y terminaríamos siendo 11: 9 hombres y 2 mujeres.) Teniendo en cuenta estos datos de concurrencia, es comprensible, pero feo, que no mencionaran ni subieran foto alguna de la ponencia de Carlota G. Llorente —aunque quizá también tenga algo que ver un ataque directo a forzar el lenguaje inclusivo que la ponente operó dentro del contexto de la crítica al lenguaje privado en Wittgenstein y que enfurruñó a más de uno—. Sea como fuere, dejemos ya las presentaciones y entremos en materia.
Érase una vez una de las charlas más soporíferas de la historia. Fue tan aburrida que, al ir a buscarla en mi cabeza, no encontré nada y, tras repasar mis apuntes, lo único que conseguí fue ahondar en mi misantropía y perder algo más de fe en la humanidad. Por poneros en contexto, fuimos unos 25 —prácticamente la mitad que la sesión anterior—: una cifra muy poco llamativa que parece que hizo mella en los organizadores, a los que vemos cómo ya les empieza a dar vergüenza comentar el dato de asistencia en Tuiter. Por lo demás, dado que seguiremos la misma dinámica que comentamos en el primer artículo de la serie y como tampoco hay casi nada que decir, metámonos ya en harinas.