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EtiquetaReino Unido

El hombre del traje blanco (1951)

Antes de invitaros a descubrir esta obra maestra, si no la conocéis ya, vamos a dedicar un par de líneas a pensar qué está pasando en los años 50 respecto al cine de ciencia ficción. La moda de las películas de terror de baratillo con reanimaciones y cerebros parece ir llegando a su fin, no sin antes dar sus últimos coletazos en la frontera con el nuevo tema: la velada —o no tan velada— referencia a la Guerra Fría y lo nuclear. Encontramos en el primer lustro de los años 50 muchas peliculillas de monstruos, siendo en este caso fundamental lo nuclear o la radiación (el caso más conocido es la primera de “Godzilla”, de 1954). Con todo, hay una película de este subgrupo que merece una mención. Antes de comenzar a repasar el resto de las películas interesantes que no llegaron a ser las más representativas, he de reconocer que, salvo “Ultimátum a la Tierra”, de 1951, y la película del lagarto japonés, el resto de obras aquí comentadas —el caso del capitán Nemo lo cuento también como novedad porque la vi hace 20 años y se me podía pasar— se las debo al mismo que el análisis de la década de los 60. Y, en el caso de “La humanidad en peligro” (1954) —una película que se sustenta en la premisa de la aparición de hormigas mutantes gigantes—, ni jarto del más canónico Vodka podría haber sospechado que podría merecer la pena. De igual manera, pero con menos radicalidad, ha ocurrido con la película que hoy os vengo a recomendar, dado que mi corta experiencia me sugería no acercarme demasiado a todo lo que mezclara comedia y ciencia ficción; pero claro, la comedia inglesa no es cualquier comedia, y esta es una de esas realidades que sólo se empieza a descubrir con la edad. Entremos ya en materia, aunque comentando primeramente un par de cosas más sobre la obra de Gordon Douglas y acerca del resto de cintas que se han quedado fuera.

La vida futura (1936)

Nos encontramos un extraño caso donde el director, William Cameron Menzies, es menos conocido que el guionista, que no es otro que el extraordinariamente prolífico escritor H. G. Wells. Por poner algunos ejemplos, cabe señalar que escribió 51 novelas y 71 obras de ‘no ficción’, entre las que podemos encontrar desde ensayos hasta libros que describen las primeras formas de juegos de estrategia concretos, que resultan ser considerablemente distintos de aquellos abstractos como el ajedrez. También escribió 88 cuentos, 33 artículos (evidentemente, no como los de este blog) y cuatro guiones cinematográficos. Estamos hablando de 247 obras a lo largo de unos 60 años en activo… o lo que es lo mismo: escribir cuatro obras significativas cada 12 meses. Si bien es cierto que nada tiene que ver con Corín Tellado y sus 5.000 novelas, que serían casi 80 al año, también lo es que esta última no tiene en su haber algo que se pueda acercar mínimamente a “La máquina del tiempo” (1895) o a “El hombre invisible” (1897); siendo su obra muchísimo más monotemática que la del inglés y centrada casi exclusivamente en la novela rosa. En este sentido, el señor Wells no debe estar muy lejos del límite de lo que un ser humano completo puede escribir con un mínimo de sentido y calidad en una sola vida. Si a todo esto le sumamos sus clarísimas inquietudes intelectuales y el ser uno de los padres de la ciencia ficción, no podemos sino esperar volver a hablar de él en algún otro momento. De hecho, si hay algo valioso en esta película es su guión y las interesantes ideas que se ponen en juego en él.

Threads (1984)

Hoy toca analizar una película interesante y representativa de la década de los ochenta; lo que, como podréis sospechar, es una labor complicada, ya que en los 80 aún se hacía muy buen cine en general y, en especial, muy buenas cintas de ciencia ficción. Para acotar esta locura y poder tomar una muestra cinematográfica lo suficientemente pequeña como para poder visualizarlas en poco menos de un mes, nos quitamos clasicazos indiscutibles, tipo “Blade Runner” (1982) o “Aliens: El regreso” (1986), y también taquillazos al estilo “La guerra de las galaxias” o “Regreso al futuro” (1985), que ya analizaremos con detenimiento en otra ocasión. Con este criterio, y buscado películas con las mejores críticas o las sinopsis más interesantes, nos quedamos con 16: desde algunas de animación japonesa, tipo “Akira” (1988) o “El huevo del ángel” (1985); pasando por cositas soviéticas al estilo “Kin-Dza-Dza” (1986) o “Corazón de perro” (1988); ‘francesadas’ como “La muerte en directo” (1980); e, incluso, algún cortometraje como “Balance” (1989). Después de este empacho cinéfilo, que ha dolido, pero que, a su vez, no ha podido merecer más la pena, destacamos tres finalistas muy distintas entre sí: “Threads” (1984), “Hombre mirando al sudeste” (1986) y “Depredador” (1987).