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EtiquetaCine

El cine actual: la «secuelitis» o el desierto del talento

Venimos comprobando que, desde hace un tiempo a esta parte, la cantidad de secuelas, precuelas, reinicios y demás refritos aumentan en una proporción asombrosa respecto a las viejas historias que solíamos ver en la gran pantalla. Esta es una tendencia que recorre todas las artes e incluso gran parte de los productos: desde películas a juegos, pasando por series y reediciones de viejas consolas en miniatura, que terminan por colmar el panorama consumista. Además, se da una cierta tendencia fetichista en sectores todavía elitistas de, por ejemplo, sacar cámaras a precios desorbitados, restando características artificialmente dentro de lo que la propia tecnología ofrece. No olvidemos tampoco esa predilección tan delicada, si se toma en serio, de las adaptaciones: habiendo quedado atrás las versiones cinematográficas de libros, ahora parece que cualquier historia puede peregrinar por el espectro consumista sin ningún tipo de precaución o cuidado. ¿Y por qué ocurre todo esto? Se podrían discriminar tres facetas íntimamente relacionadas: primero, estaría el peso del mercado; después, el peso de la tecnología; y, por último, la vulgarización del hombre masa.

Pacific Rim (2015)

Nos encontramos ante un espectáculo visual a la altura de 2015, aunque sin nada nuevo que ofrecer, y una cinta que podría ser el pretexto perfecto para contarnos una historia, pero que se queda en la mera superficie. «Pacific Rim», con todo, merece ser visionada, dado que ha caído en manos de un veterano del calibre de Guillermo del Toro, lo cual es una garantía de que, al menos, no nos va a dejar indiferentes. Si esto lo sumamos a la incursión de creadores occidentales en terreno oriental, ya tenemos las pistas suficientes para ponernos en la predisposición de aguantar las más de dos horas que dura.