Protegido: A falta de misa, buenas son maratones
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En la crítica está el gusto.
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Vamos hoy, gracias a Dios, a Jesucristo y al Espíritu Santo, con la reseña de la última sesión de este seminario tan fructífero: la ponencia de la profesora Isabel Gamero Cabrera —‘la Profa. Gamero’ para sus amigos—, que contó con una asistencia de 7 admiradores, algún anfibológico y un paseante solitario. Esto pinta muy bien, así que metámonos en harina cuanto antes.
Vamos con la sexta y penúltima charla de este maravilloso seminario. A cargo de una tal Saleta De Salvador Agra que hizo una tesis en la Universidad de Santiago de Compostela titulada “Sübjetividad e hipertextualidad. Una aproximación desde los actos de escritura” en 2012. Por lo demás, según su currículum, no contesta a la casilla “Sexo” ni sabemos su edad; por otro lado, destaca su máster en “Género, Educación, Políticas de Igualdad y liderazgo” y que ha estado en más de un proyecto universitario. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol de la Universidad Complutense de Madrid, así que procedamos con esta humilde reseña.
Vamos con el comentario a la quinta sesión de este seminario en el que al principio fuimos 15, pero que llegó a duplicar esa cifra a los 10 minutos. Si bien estos números no fueron suficientes para que los responsables los comentaran por las redes sociales, lo que sí quisieron dejar claro es que les cae muy bien el profesor Vilanova —del cual ya vimos algo en 2019 y en la segunda sesión—, dado que le dedicaron una foto por Tuiter (eso sí, como tampoco éramos tantos, la tomaron desde primera fila para que no se viera una clase medio vacía). Por lo demás, el profesor Javier Vilanova participa también en el proyecto de los payasos y, al parecer, pertenece a su vez a un proyecto un tanto cutre (y no decimos lo de ‘cutre’ a la ligera, sino que resulta un poco ridículo que la web oficial sea un WordPress gratuito). Pero lo más gracioso es que dicho proyecto se llama “Cognitive Vulnerability, Verisimilitude and Truth” (FFI2017-84826-P) —por supuesto, no podía faltar el titulito en inglés, claro; y es que no sólo son cutres, sino que además son unos paletos acomplejados—. Por cierto, en este proyecto nos encontramos con algunos de los sospechosos habituales: Óscar L. González-Castán, Ángeles Jiménez Perona e Isabel Gamero. Para terminar con esta introducción e intentar que no nos quede demasiado larga, destacamos, atendiendo a su currículum, que se encuentra de libre acceso en línea, que es profesor titular en la UCM en el departamento de Lógica y Filosofía Teórica de la Facultad de Filosofía y que el presupuesto del proyecto anteriormente mencionado era de 31.800€, lo que quiere decir que son cutres de corazón, porque, con ese presupuesto, si vas a hacer una paginita sencilla, no supone nada gastarse los 100€ al año que puede costar tal servicio. En fin, sea como fuere, hechas ya las presentaciones pertinentes, comencemos.
Este evento, aunque no pertenece al llamado ‘Seminario Wittgenstein Complutense’, tiene cierto vínculo con él, como veremos más adelante, así que lo incluiremos como un apéndice, que comentaremos, de la misma forma que hemos hecho con todos los demás, según el primer artículo de la serie. Organiza “Filosofia y Humor: el cine como recurso audiovisual para pensar desde la risa filosófica” (239) —que, casualmente, es una continuación del proyecto 331: “Filosofía, Ciencia y Cine: perspectivas feministas” y que tiene su memoria aquí—. La relación está en que tanto Ángela Serrano Jiménez como Marcos Alcázar Estrella también participaron en este ‘proyecto’. Pero no sólo eso, sino que, como además coincidieron las conferencias en el tiempo, creemos que tiene sentido dedicarle un instante a juzgar qué se estaba haciendo por este otro lado. Sea como fuere, dejémonos ya de introducciones y comencemos.
Continuamos con la cuarta parte del llamado ‘Seminario Wittgenstein Complutense’ siguiendo la misma dinámica que ya comentamos en el primer artículo de la serie. Eso sí, antes de meternos de lleno con este pequeño comentario, tenemos que señalar que la afluencia cayó en picado en esta sesión. Cinco minutos antes de comenzar, un servidor era el total de los asistentes y, al empezar propiamente, éramos sólo 6. Lo más divertido es que, aun siendo un público completamente masculino, Ángela Serrano Jiménez comenzó la presentación con un «hola a todas», prosiguiendo la introducción íntegramente en femenino. (Luego irían goteando más oyentes y terminaríamos siendo 11: 9 hombres y 2 mujeres.) Teniendo en cuenta estos datos de concurrencia, es comprensible, pero feo, que no mencionaran ni subieran foto alguna de la ponencia de Carlota G. Llorente —aunque quizá también tenga algo que ver un ataque directo a forzar el lenguaje inclusivo que la ponente operó dentro del contexto de la crítica al lenguaje privado en Wittgenstein y que enfurruñó a más de uno—. Sea como fuere, dejemos ya las presentaciones y entremos en materia.
Érase una vez una de las charlas más soporíferas de la historia. Fue tan aburrida que, al ir a buscarla en mi cabeza, no encontré nada y, tras repasar mis apuntes, lo único que conseguí fue ahondar en mi misantropía y perder algo más de fe en la humanidad. Por poneros en contexto, fuimos unos 25 —prácticamente la mitad que la sesión anterior—: una cifra muy poco llamativa que parece que hizo mella en los organizadores, a los que vemos cómo ya les empieza a dar vergüenza comentar el dato de asistencia en Tuiter. Por lo demás, dado que seguiremos la misma dinámica que comentamos en el primer artículo de la serie y como tampoco hay casi nada que decir, metámonos ya en harinas.
Proseguimos hoy con la segunda ponencia de esta pequeña serie, que corría a cargo de la profesora Ángeles Jiménez Perona. No vamos a gastar demasiado tiempo en presentaciones, dado que lo que dijimos sobre ella en este artículo es más que suficiente. Por lo demás, os recordamos que la manera de enfocar estos escritos y el análisis del contexto aparecen en el primero de ellos, desarrollado ya hace un mes. Por último, antes de meternos en materia, resaltaremos que en esta sesión éramos la mitad que en la pasada, lo que equivaldría a unos 35 oyentes —algo que concuerda bastante con las aproximaciones que hicieron los organizadores, que contaron 40—. Abordadas ya las cuestiones preliminares, comencemos.
Hoy comenzamos con nuestra crítica a “Interpretación, borrosidad y reglas”, una charla de la mano de Óscar González Castán, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid en la facultad de Filosofía: la primera sesión del llamado “Seminario Wittgenstein Complutense”, celebrado entre el 9 de febrero de 2023 y el 20 de abril de ese mismo año. Pero, antes de comenzar, vamos a repasar brevemente el contexto de tal evento. De entrada, nos encontramos con que el Tuiter oficial ha desaparecido, lo que, sumado a que no han dejado ni actas, ni memorias, ni vídeos de las ponencias ni documentos de ningún tipo, implica que, salvo este pequeño tuit de la facultad, que mantiene los carteles, no ha quedado nada. Con esta maravillosa primera impresión, destacamos que las charlas fueron en el aula 1110 del Edificio Multiusos de 17:00 a 19:00, y que estuvieron coordinadas por Ángela Serrano Jiménez (https://twitter.com/anggelatta) y Marcos Alcázar Estrella (https://twitter.com/AlczarMarcos – https://mrcosalc.wordpress.com/). Lo único relevante que podemos encontrar de estos dos alumnos es que participaron, a la vez, en un proyecto ‘‘Innova-Docencia’ llamado “Filosofía y Humor: el cine como recurso audiovisual para pensar desde la risa filosófica” (239) —que casualmente es una continuación del proyecto 331: “Filosofía, Ciencia y Cine: perspectivas feministas”—, que caen en esa imbecilidad de decir «todxs» y que él está muy orgulloso de su acento. Más allá de esto, centrándonos en el mencionado seminario del autor vienés, resulta curioso lo oscuro de su presentación, dado que no parece estar ligado a ningún departamento o proyecto. Aunque a través de la primera ponencia podemos entresacar que debe estar vinculado al círculo de Ángeles Jiménez Perona y Óscar González Castán…, bicheando un poco más, a partir de esta página de la facultad (una web, por cierto, que nos lleva con un sugerente ‘Más información aquí’ a una página vacía…), podemos inferir que pertenece al departamento de Lógica y Filosofía Teórica, capitaneado por Carmen Segura Peraita. Sin embargo, por mucho que intentemos saber más sobre el contexto del “Seminario Wittgenstein Complutense”, ¡no hay manera de sacar nada en claro! Sea como fuere, y hechas ya las presentaciones pertinentes, comencemos.
Hoy os traemos la crítica a las presentaciones de Carlota García Llorente, Antonio Blanco Salgueiro y Antonio Duarte Calvo que formaron parte del coloquio “Sobre lenguaje y pensamiento”, celebrado el 30 de enero del 2023 en la Universidad Complutense de Madrid. Dicho coloquio, dirigido por la misma Carlota y por una tal Patricia Hernando Carrera, está inscrito dentro del proyecto “Relatividad lingüística y filosofía experimental” (pid2019-1057466b-100), que, a su vez, pertenece al grupo de investigación “Filosofía del lenguaje, de la naturaleza y de la ciencia”, capitaneado por el profesor Luis Fernández Moreno. (Dicho grupo también puede encontrarse como el 930174 “Lenguaje, pensamiento y realidad”.) Por dar todos los datos, esta agrupación forma parte del departamento Lógica y Filosofía Teórica, cuyo director es Carmen Segura Peraita, de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid —donde tenemos a Juan José García Norro como decano y a Joaquín Goyache Goñi como rector—. Pero dejémonos ya de párrafos introductorios y metámonos en materia.
Hoy comenzamos nuestro quinto curso con un pequeño artículo de presentación sobre nuestra nueva serie acerca de los partidos que se presentarán a las próximas elecciones nacionales. Dado que tenemos planeado que este tipo de escritos se conviertan en un clásico de nuestra web, recomendamos a cualquiera que no se haya leído nuestra primera aproximación que le dé una oportunidad; sobre todo porque, a la hora de comparar la coyuntura de 2019 con la actual, hay muchas cuestiones que sólo resumiremos o dejaremos apuntadas, pues las ideas ya quedaron lo suficientemente desarrolladas en esa ya citada inmersión en las anteriores elecciones. Dicho de otra manera: vamos a procurar sacar nuevos temas y matices, evitando repetirnos en exceso. A su vez, y para potenciar la propuesta anterior, tenemos la intención de afrontar este trabajo enriqueciendo el campo de análisis, como describiremos más adelante. En cualquier caso, basta ya de presentaciones y metámonos de lleno en materia.
Continuamos con la siguiente gran obra en la que estuvo involucrado, como productor ejecutivo, American McGee. “Scrapland” (2004) es un videojuego desarrollado por los chicos de MercurySteam Entertaiment, que cuenta con Enrique Álvarez a la cabeza de la dirección del proyecto. De entrada, nos sorprende por sus sonidos familiares: no tanto a causa de su doblaje de calidad a la lengua de Cervantes, ni tampoco por el hecho de que el logo de los suburbanos de la ciudad de los robots nos recuerden tan descaradamente al Metro de Madrid, sino porque podemos pronunciar, sin rompernos la boca por el camino, los nombres que aparecen en los créditos. Hoy es el día, para bien o para mal (o tal vez para peor), que traemos por primera vez un videojuego español. Dejémonos de introducciones, y metámonos ya en materia.