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AutorBarbaRoja898

No existen los rumanos. Escribo en https://Zoonpolitikon.blog El que no hace lo que debe, hace lo que no debe. A. M. D. G. SI VIS PACEM PARA BELLVM youtu.be/vDyRqnQ2DsE

Feminismo en el siglo XXI. Quinta parte. Un repaso a los orígenes del feminismo: Antigüedad, Edad Media y Modernidad

Volvemos con fuerzas renovadas para afrontar esta serie de artículos sobre feminismo, entrando de lleno en su historia. Pero, antes de empezar, hay que matizar tres pequeñas cuestiones. La primera es que abarcar la historia de cualquier cosa, desde la Antigüedad hasta la Modernidad, no puede sino ser un trabajo ilimitado. Después de mucho meditar, hemos decidido centrarnos en hacer un artículo de picoteo, que sirva para dar una visión general; sirviendo también como un buen mapa para futuros escritos. La razón de esto es que, aun separándolo en tres partes, no iban a dejar de ser bosquejos un poco más profundos; y, atendiendo al hecho histórico de que el feminismo no toma una forma compacta hasta el siglo XVII, hemos creído oportuno centrarnos en un único artículo muy resumido, que englobe todo momento anterior a la Revolución francesa. El segundo tema es que hay que atender a la dificultad del estudio histórico en general; pues, incluso evitando caer en el relativismo subjetivista, propio de nuestro tiempo, es preciso dar cuenta de que la base para hablar de lo acaecido en el 2300 a.C. es la interpretación racional del sentido de los restos arqueológicos, a partir del bagaje intelectual universal —lo cual implica un gran riesgo de error y un continuo depuramiento—. El último punto que conviene considerar, antes de saltar 5.000 años al pasado, es nuestra crítica radical al progresismo y al monismo. Los desarrollos históricos son extremadamente complicados y, aun abstrayéndolos para su análisis, siempre debemos considerar diferentes hilos, a través de muchos imperios y corrientes; lo que implica reconocer el hecho de que ocurren continuamente retrocesos y progresos en distintas materias en la humanidad. Y, aunque se puedan reconocer momentos de plenitud general y un cierto progreso en Occidente —sobre todo técnico—, esto siempre deberá ponderarse con los grises y oscuros inevitables en toda sociedad humana. Hechas las apreciaciones pertinentes, comencemos.

Mass Effect 2 (2010)

Seguimos con “Mass Effect”; en este caso, con su segunda parte. Puede ser que ésta sea la crítica más complicada y necesaria de las tres que vamos a hacer —respecto a Andrómeda, sólo reconocemos la de Doré, la de Poynter y la galaxia—, dado que, sin lugar a dudas, es un título muy irregular en comparación con la frescura del primero y la catedralidad del tercero; de hecho, incluso queda a la sombra del primer “Caballeros de la Antigua República” (2003). Con todo, “Mass Effect 2” (2010) hereda brillos del primero y encierra puntos importantes e indispensables para llegar correctamente al tercero; así que, sin más rodeos, comencemos ya con la crítica.

Feminismo en el siglo XXI. Cuarta parte: qué no es el feminismo

Seguimos un capítulo más con nuestro repaso general del feminismo. Hoy nos aventuraremos a tratar la cara posterior del artículo anterior. Ya tenemos claro qué es el feminismo, lo que nos permite distinguir qué no lo es. Esto implica una facilidad y, a la vez, un problema: siempre es más sencillo decir qué no es algo, incluso cuando ni siquiera se posee un conocimiento claro sobre lo que es. Pero, a la par, significa que todo lo que se puede decir sobre lo que no es algo podría tender, a la larga y en un caso óptimo, a dar una infinidad de ejemplos, menos uno. La llamada vía negativa es un recurso extremadamente poderoso a la hora de pensar, pero también supone hacer fuertes concesiones. Vamos a ver a dónde nos lleva este camino.

Un par de ideas sobre el auge de los directos en Internet

Poco a poco, el siglo XX va quedando atrás, y podemos apreciar cómo esas diversas máquinas, propias de la ciencia ficción, que entraron en nuestra vida desde finales de los 90, se han vuelto ya una parte fundamental de nuestras sociedades. Más allá de ordenadores potentes y de la generalización de Internet, uno de los puntos clave fue la irrupción de los móviles y, en especial, la del iPhone en 2007. Este nuevo dispositivo resultó ser la síntesis entre un ordenador e Internet, con la novedad de ser totalmente portátil y, lo más significativo, estar siempre encendido y en conexión con la Red —tanto telefónica como internáutica—. Ésta fue una diferencia crítica, dado que, desde entonces, cualquier móvil es capaz de mantener en línea a su usuario las 24 horas del día, y, por defecto, hacerle estar siempre disponible, siempre conectado, así como permanentemente dispuesto a responder ante otros usuarios. Y no olvidemos que esto es decir mucho; pues, en Internet, las posibilidades de comunicación son impensablemente inmensas, instantáneas y crecientemente variadas. Nos encontramos ante un entorno digital donde, estructuralmente, prima la cantidad sobre la calidad. De hecho, en el contexto capitalista, todos los usuarios están a la caza de oportunidades, acelerando aún más el sistema. «Mientras el mundo duerme, tú sueñas», rezaba un anuncio promocional de Apple, dedicado al esfuerzo de los programadores. Éste es el tema: en un mundo global, interconectado todas las horas del día, el tren está en movimiento y no espera a nadie; cualquier instante de desconexión es un momento perdido, de debilidad, donde otros que ‘no se duermen’ compiten por las oportunidades laborales. Y…, sí, vamos a contar un par de cosas sobre el tema de los directos en Internet, pero es preciso aclarar primero el contexto en el que nos movemos. En este sentido, antes de tecnología o de modas, hay que hablar de maneras de vivir o, mejor dicho, de la manera de vivir que a todos se nos vende y a la que la gran mayoría aspira. Empecemos.

Feminismo en el siglo XXI. Tercera parte: qué es el feminismo, qué ha sido y qué es en la actualidad

Tras dos artículos bastante densos, hoy nos proponemos hacer una pequeña recapitulación de las bases fundamentales del feminismo. En un primer momento, volveremos, una vez más, con la búsqueda de la definición de esta idea; después, haremos un resumen de su desarrollo histórico —en el cual profundizaremos en futuros artículos—; y acabaremos juzgando el estado actual de la cuestión a la luz de los fundamentos y razones dados. En cualquier caso, vamos a procurar que este escrito sea un poco más llevadero que los anteriores. De hecho, dentro de la vida propia de este proyecto intelectual, hemos de ir reconociendo que, en vez de un tratado sistemático sobre la cuestión, está tomando forma, más bien, de un curso introductorio. Uno, cuando se pone a escribir, sabe por dónde va a empezar y la estructura general que pretende seguir, pero nunca cómo terminará y el aspecto final de la criatura. Os aseguramos que ésta va a ser la única digresión de este artículo… Así que, sin más dilación, vayamos ya con ello.

Mass Effect (2007)

Aquí seguimos, un día más, con una pequeña crítica, dedicada esta vez a un gran videojuego. Es evidente que esta invitación al disfrute no está dirigida a los versados en la materia, dado que nos encontramos ante una obra muy conocida y representativa —tenemos cociéndose un trabajo más pormenorizado para este sector, que esperamos que vea la luz para finales del curso—. Este humilde escrito está orientado, más bien, a aquellos aficionados que pretendan trabajarse los clásicos o, incluso, a aquellos que busquen iniciarse rectamente en el octavo arte. Ahora iréis comprendiendo la necesidad de repasar “Star Wars: Caballeros de la Antigua República” (2003), pues encontramos en esta obra, de Casey Hudson, los primeros mimbres que servirán de base e inspiración, en lo bueno y en lo malo, para lo que luego han sido las tres partes de “Mass Effect” (2007-2012). Vamos a ir comentando muy sucintamente cada una, con sus virtudes y sus pecados, con el afán de mostrar por qué merecen la pena. Sin más dilación, comencemos por el primero, lanzado en 2007, que se convirtió en una de las mayores apuestas en Xbox 360, y que luego saldría para ordenador en 2008, elevándose como su mejor versión.

Feminismo en el siglo XXI. Segunda parte: cuestiones metafísicas y metodológicas de fondo, y un par de ideas sobre el derecho y el individuo

Proseguimos, pues, este sábado de otoño con el tema del feminismo. En el día de hoy, pretendemos ahondar un poco más en los cimientos que sustentan nuestro planteamiento y crítica. Daremos, primeramente, un repasito metafísico —que ya sabéis que nos gusta—; después, nos meteremos con un par de cuestiones sobre el método de nuestro análisis —un recordatorio necesario para los nuevos visitantes más despistados—; y terminaremos comentando un par de ideas fundamentales sobre derecho —reconociendo ya que no es nuestro fuerte—, para rematar con uno de los temas nucleares del conflicto de Occidente desde hace, por lo menos, 400 años: la cuestión de por qué la identidad se trasforma de algo trivial a algo problemático, hasta el punto que ha alcanzado a la altura del siglo XXI. No os vamos a engañar, el anterior artículo era una introducción a la introducción, la cual, a su vez, constará de tres partes —sin olvidar nunca que el conjunto de estos artículos no pretende ser nada más, ni nada menos, que una primera aproximación al tema y a todos sus ramales—. No mareemos más la perdiz, y metámonos ya en materia.

Sobre el anonimato en general, y a la altura de los tiempos internáuticos en particular

Hoy toca una pequeña reflexión, con cierto interés en general, aunque con especial relevancia para todos aquellos que dan el paso de actuar en Internet. Hace unos años estuvo muy de moda la cuestión en torno a los insultos, las ofensas y las amenazas en la Red, existiendo un sector de defensores de la idea de asegurar la identificación a la hora de escribir, por ejemplo, en Tuiter. Esto, a priori, podría parecer funcional, dado que el paisanaje más tosco se suele esconder detrás de un seudónimo para decir barbaridades que nunca diría en la vida analógica. Pero, como toda solución fácil…, resulta demasiado simple; escondiéndose detrás de ella peligros que no sólo destruirían la gracia del mundo internáutico, sino que, de facto, y teniendo en cuenta la importancia de este medio de comunicación, provocarían también armar de herramientas muy eficaces a los movimientos que juguetean con maneras totalitarias. Al mismo tiempo, creemos que es de recibo que todo hombre que se anime a hacer una página web como ésta, o parecida, dé razones de por qué ha tomado una determinada decisión al respecto. Por ello, ahí van las nuestras.

Feminismo en el siglo XXI. Primera parte: una incipiente aproximación en busca de la cifra

El temita de moda. Quizá los más fieles se hayan dado cuenta de que, desde nuestros inicios, allá por el curso 2018-2019, el feminismo es un tema que sólo hemos tratado de manera colateral. Esto es una anomalía, teniendo en cuenta el carácter eminentemente crítico de este blog con la situación actual; y, por eso, consideramos necesario señalar que la elección de no meternos de lleno hasta ahora no ha sido casual. La idea germinal de lanzarnos a escribir en la red ya había tomado forma el curso anterior, empezando a moldear los mimbres de esta web en enero de 2018. Las razones que nos llevaron a ello son muchas y variopintas, pero una de las más poderosas era la palmaria decadencia de los medios digitales bajo una influencia angloamericana de fondo pragmatista, superficie posmoderna y adorno progresista —todo esto, en los sentidos más indefinidos y acríticos de las palabras—; siendo la vanguardia de todo aquello, a través de la ‘podemización’ de la sociedad, la moda creciente de un feminismo cada vez más indefinido y acrítico, argamasado con la teoría queer en un pastiche propagandístico que se conoce habitualmente como la «ideología de género». Nuestro proyecto caminaba con calma filosófica hasta que nos dimos cuenta de que ese mismo año, al igual que estallaba esta influencia, estaba produciéndose una reacción contraria, la cual nos provocó adelantar los planes y… Bueno, creo que empieza a ser conveniente dar un poquito de contexto. Empecemos.

Star Wars: Caballeros de la Antigua República (2003)

Comenzamos este tercer curso con una nota de variedad: la crítica de un clásico dentro de los videojuegos. Pero, antes de meternos de lleno con esta invitación a volver o a descubrir —incluso a volver a descubrir— esta obra de referencia, vamos a darnos dos párrafos para ensayar una defensa de la importancia del octavo arte: el ‘videojueguil’ (sí, el término es muy mejorable; algunos utilizan «softófilo», aunque es preferible «ludófilo»). En cualquier caso, y previamente, deberíamos volver a recordar la cuestión de qué es el arte en general, sin privarnos de, por lo menos, otro par de párrafos, a ver si, artículo tras artículo, vamos delimitando algo intuitivamente tan sencillo, pero intelectualmente tan polémico e inmenso. No perdamos más tiempo con presentaciones, y pensemos una vez más qué es lo diferencial y significativo de una obra artística frente a cualquier otra obra. Pero me temo que tendremos que empezar aún más lejos, con la diferencia entre una obra y el resto de las cosas. Comencemos ya, que esto se complica por momentos.

Repaso del curso 2019-2020 y… ¡nos vamos de vacaciones!

Llegamos al final del segundo curso trabajando en Zoonpolitikon.blog en unas condiciones que nunca hubiéramos firmado a principios de año. Con todo, hemos conseguido escribir 30 artículos y superar la cifra de 1800 visitas, lo cual es un 5% más que el primer año. «La vida es dura, pero más dura es la verdura», pensaréis; y, en parte, tenéis razón. Si miramos el número de visitantes, nos encontramos más de 250; lo que implica —si la dislexia nos lo permite— un aumento del 150% respecto al año pasado. Por artículo, al final del día, nos quedamos aproximadamente con 30 visitas y 8 visitantes. También nos ha hecho mucha ilusión tener nuestros primeros comentarios. Hablando ya de artículos particulares, el ganador absoluto ha sido nuestro famoso artículo sobre el “Seminario Cine y Filosofía. Pensando a 24 imágenes por segundo (Conferencia 2019)”, que él solito aglomera 72 visitas; provocando, a su vez, el mejor día y mes del año, y atrayendo interés hasta el día de hoy. Siguen muy por detrás, pero no por ello con menos relevancia, “Love (2016-2018)”, con 37, y “COVID-19. Primera parte: cuatro ideas sobre el coronavirus chino y la imbecilidad humana”, con 24. Tenemos los datos; ahora, interpretémoslos.

La década de la Edad de Oro del cine y la ciencia ficción. Consideraciones finales

Hemos llegado al final de esta serie de artículos sobre las películas más representativas del cine clásico de ciencia ficción, y nos encontramos en una encrucijada inevitable si tenemos en cuenta la estructura general que nos habíamos planteado en un principio. Estamos en el artículo que correspondería a la década de los años 50 y, a la vez, ya hemos tocado dos grandísimas películas de los lustros que la componen: “El hombre del traje blanco” (1951) y “La hora final” (1959); representantes de los dos mayores imperios occidentales anglosajones, al ser una inglesa y la otra yanqui. Ambas son de una calidad incuestionable y, al mismo tiempo, se erigen como ejemplos magistrales de lo que podía hacer el cine en su momento de mayor esplendor; aunque, eso sí, desde dos enfoques muy diferentes, a pesar de estar bajo un mismo género y de tocar los mismos temas. Mientras que la primera es una película de ciencia ficción con toques de comedia romántica británica; la segunda, en cambio, toma un tono mucho más grave, pudiendo inscribirse dentro de la ciencia ficción dramática —muy dramática—. No pretendemos engañaros… Como casi siempre en la vida, uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca cómo acabarán; y, en este caso, nos hemos visto superados por la necesidad de conocer a fondo el cine negro americano, junto con sus precedentes ‘oscuroimpresionistas’ alemanes, antes de emprender este análisis. El tiempo del que hemos dispuesto este curso ha sido limitado, y documentarnos en este sentido antes de poder meter mano a estas dos películas, con un mínimo de autoridad, era una imposibilidad. Por lo tanto, nos vemos en la obligación de dejar los análisis de estas cintas para un futuro, que esperamos que no sea muy lejano, a la vez que reconocemos que nunca se sabe suficiente de un tema; así que no desechamos seguir comentando películas del género de la ciencia ficción en algún otro momento, ni descartamos tampoco una segunda serie de artículos dentro de unos años.  Ahora proseguiremos con un pequeño desglose de lo que os hemos traído durante estos meses, para aclarar un poco la visión de conjunto, y cerraremos volviendo a las ideas que hemos ido manejando, comprobando si después de todo lo trabajado conseguimos sintetizarlas de una manera más depurada. Comencemos.