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La insondable figura de Jane Austen: una aproximación desde sus cartas

Seguimos este ciclo de Jane Austen con un nuevo artículo que ya avisamos que sería el que vendría en segundo lugar. Tras un acercamiento a la figura de la escritora a través de sus biografías, toca ahora hacer hincapié en su correspondencia. Después del intento fallido de hacerme con un volumen de las valiosas cartas completas de Jane Austen por el precio por el que salieron a través de la editorial d’Época —en una edición muy cuidada, como todas las suyas—, y no por los 200€ que he visto que se venden ahora de segunda mano, me voy a tener que conformar con una pequeña porción de su producción epistolar. Para ello, he consultado tres libros: “Recuerdos de Jane Austen” (1870), de James-Edward Austen-Leigh, que es la primera biografía de la novelista, llevada a cabo por su sobrino, y que contiene varias de sus cartas y algunos fragmentos de otras; “Las cartas de Chawton” (2017), una selección de trece misivas, de las cuales doce se encuentran a día de hoy en la Casa Museo Jane Austen de Chawton, realizada por Kathryn Sutherland; y “Lejos de Cassandra” (2021), una recopilación, en una edición a cargo de Anabel Palacios, de parte de su correspondencia con su querida hermana Cassandra. Dicho esto, y sintiendo que la aproximación vaya a tener que ser menor de la prevista por lo anteriormente mencionado, comencemos ya a ahondar en la faceta más íntima de una autora con tantas capas y contrastes.

La insondable figura de Jane Austen: una aproximación desde sus biografías

Con este artículo pretendo iniciar un ciclo sobre una de las novelistas por excelencia: Jane Austen. De entrada, aportaré algunos datos biográficos para situarla, pero también dedicaré otro escrito a acercarme a su figura desde algunas de sus cartas. Además, como no podía ser de otra manera, iré dedicando diversos análisis, en los meses sucesivos, a sus distintas novelas, así como a sus primeros textos y a otros escritos menores, que nos permitirán tener una buena perspectiva de sus temas predilectos y de su manera de construir las historias y los personajes. Todos ellos, al mismo tiempo, irán acompañados de otros análisis que abordarán todas las adaptaciones cinematográficas sobre sus obras a las que tenga acceso, en el caso de que las haya, pero también aquellas que ahonden en su vida. Esta vez, cuando sean muchas las películas o series que adapten una misma obra, lo haré de manera separada, y no en el mismo artículo, para evitar que la cosa se haga algo mastodóntica, como ya me ocurrió, por falta de práctica y de organización, con “Jane Eyre” (1847) o con “Cumbres Borrascosas” (1847). Dicho esto, no puedo ocultar las ganas que tenía de embarcarme en este proyecto, que ya rondaba por mi cabeza desde hacía mucho tiempo, y profundizar así en una de las escritoras clásicas más conocidas a día de hoy, quizá no tanto a través de su lectura directa, eso es cierto, pero desde luego sí mediante la gran cantidad de adaptaciones cinematográficas con las que cuentan algunas de sus novelas, inscritas ya en el imaginario colectivo. Sin más dilación, y tras especificar brevemente a qué dedicaré mis escritos venideros, empezamos ya este artículo, que será un acercamiento a Jane Austen desde algunas de sus biografías. En este caso, aquellos libros a los que he acudido son: “Recuerdos de Jane Austen” (1869), de James Edward Austen-Leigh; “Jane Austen: Una vida” (1997), de Claire Tomalin; “Jane Austen en la intimidad” (2017), de Lucy Worsley; y, por último, “Tras los pasos de Jane Austen” (2021), de Espido Freire.

Life (2020)

A veces me gusta alejarme de aquellos cuyas opiniones estimo y valoro e inmiscuirme a solas y a tientas en los catálogos de las plataformas de vídeo bajo demanda. Es cierto que uno nunca tiene el suficiente tiempo como para hacer de esta tarea la regla, sobre todo porque lo mediocre abunda y lo excelso escasea; pero, en ocasiones, es también gratificante silenciar el murmullo al que tan habituados estamos e ir más allá de las cuatro series de moda de las que todo el mundo habla. Hago este pequeño inciso porque la miniserie que hoy nos ocupa, “Life” (2020), ha sido fruto de esta caótica y entretenida investigación. Dirigida por Kate Hewitt, y creada y escrita por Mike Bartlett —también creador y guionista de “Doctor Foster” (2015-2017); serie que yo no he visto, pero de la que, al parecer, rescata el personaje de Anna Baker, trayéndolo aquí como uno de los principales—, cuenta con 6 episodios, rondando cada uno la hora de duración. Estamos ante una miniserie inglesa que nos cuenta las vicisitudes —especialmente las amorosas— de los inquilinos —Belle (Victoria Hamilton), Hannah (Melissa Johns), Gail (Alison Steadman) y David (Adrian Lester)— que residen en una antigua casa victoriana en Manchester, reformada y dividida ahora en cuatro estancias distintas.

Cumbres Borrascosas (1847) y sus tantas adaptaciones

Hoy, siguiendo con nuestro ciclo de las Brontë, vamos a hablar de la única novela que publicó Emily, y que, probablemente, sea la más conocida de todas las que escribieron las hermanas —aunque no tengo tan claro que la más leída—: “Cumbres Borrascosas” (1847). Tras recorrer sus páginas, no sorprende que, en su época, se la concibiera como muy oscura y repleta de personajes siniestros y excéntricos. De cualquier modo, aunque no se puede negar la veracidad de esto, vamos a intentar explicar aquí, en la medida de nuestras humildes posibilidades, el sentido de una narración tan poco afable. En “Cumbres Borrascosas”, muy a diferencia de lo que ocurría en “Jane Eyre” (1847), no hay una historia contada por su protagonista —una heroína que, a pesar de salirse del canon, lo es en buena medida—, sino que estamos ante una narración coral, cuyos personajes son siempre los mismos —si bien algunos destacan por encima de otros—, aunque en distintos momentos de sus vidas, y que carece de un cambio de escenario a lo largo de la trama —dividiéndose, únicamente, entre dos casas—. Inmiscuirse en ella entraña cierta complejidad y requiere de un cierto esfuerzo inicial por parte del lector, que, por suerte, tardará poco tiempo en ser recompensado por la original mano de su autora. Como ya hicimos en su momento con la famosa novela de Charlotte, aquí también atenderemos a algunas de las múltiples adaptaciones cinematográficas que se han hecho de ella, que, como era de esperar, no son pocas. Sin más dilación, y dado que no va a ser tarea fácil, empecemos ya a entrar en materia.

Jane Eyre (1847) y sus tantas adaptaciones

Seguimos con el ciclo iniciado de las Brontë, atendiendo a la principal obra de Charlotte, la mayor de las tres hermanas. “Jane Eyre” (1847) es un libro en el que la protagonista nos va narrando su propia vida, desde su infancia hasta, aproximadamente, los 20 años. Esto contiene ciertas peculiaridades, entre las que cabe destacar la alusión al lector que se hace en bastantes ocasiones, capaz de funcionar como guiño y, al tiempo, como una manera de mantener distancia entre la ficción y la realidad. “Jane Eyre” presenta unos personajes tan bien delimitados —con sus luces y sus sombras— como maravillosamente descritos. Además, cuenta con unos diálogos imponentes y de gran contenido filosófico. Sin embargo, lo que más destaca es, sobre todo, la figura protagonista: la propia Jane Eyre. De alguna manera, y por mucho que asistamos a su paso entre la niñez y la vida adulta, si por algo destaca en todo momento es por una madurez digna de mención y por una forma de ser tan peculiar como atrayente. Lo curioso también de este personaje es que, en vez de verle evolucionar a lo largo de la trama, no cambia en exceso, sino que va modulando lo que lleva ahí desde el principio: una compasión sobrenatural, una generosidad ilimitada y, a la vez, una fuerza de ánimo y una sobriedad ejemplares. Conviene señalar ya aquí que, para enriquecer el contenido del libro, de por sí sumamente valioso, vamos también a hablar de las adaptaciones cinematográficas más relevantes que se han hecho de él. En cuanto a películas, consideraremos las de 1934, 1943, 1970, 1996, 1997 y 2011; y, en cuanto a series, las de 1971, 1983 y 2006. De esta forma, intentaremos que nos quede un amplio espectro de esta historia tan sumamente rica en matices, que, aun hoy en día, da tanto que pensar. Sin más dilación, empecemos con ello.

La familia Brontë (1777-1861)

Resulta complicado, por no decir ridículo o pretencioso, resumir la vida de una familia, tan peculiar como la de los Brontë, en un espacio acotado como del que dispongo aquí. Y, por eso, no pretendo ni hacer el intento. Baste este pequeño artículo como mera muestra de aquello que rodeó a Charlotte, Emily y Anne, para tratar de entender mejor el universo de sus libros; pero sin poder llegar a ser mucho más que eso. De hecho, acercarse a la familia Brontë no resulta tarea fácil o, muy al contrario, puede quizá que sea de lo más sencillo; y es que, si bien hay mucho escrito y han corrido no pocos ríos de tinta por unas y otras cuestiones, esto hace el camino algo arduo, aunque, en igual medida, también emocionante. Una vez uno entra a investigar, cuesta frenar el ansia de seguir leyendo aquí y allá. Sin embargo, las circunstancias externas —y, en esta ocasión, quizá en particular, también las internas— han dificultado que este acercamiento haya sido tan exhaustivo como le habría gustado a quien escribe estas líneas. Sea como fuere, uno debe asumir con cierto estoicismo, y sin tratar de que le afecte en exceso, que suele haber un gran abismo entre lo que uno imagina y lo que luego acaba siendo. Tras esta digresión, he de señalar que los libros que me han servido para acercarme a una vida tan apasionante como la que hoy nos ocupa han sido: “Vida de Charlotte Brontë” (1857), de Elizabeth Gaskell; “El gabinete de las hermanas Brontë: Nueve objetos que marcaron sus vidas” (2015), de Deborah Lutz; e “Infernales: La hermandad Brontë” (2018), de Laura Ramos. Así que, en la medida de mis posibilidades, me dispongo a acercar someramente la vida de la familia Brontë a aquellos que no la conozcan, así como facilitar que vuelvan sobre ella quienes ya estén al tanto de algunas de sus curiosidades.

Historia de un matrimonio (2019)

Abro este nuevo año con una crítica de una película que tenía pendiente desde que salió, pero a la que hasta hace pocos días no había encontrado el momento —o, quizá, más bien, las ganas— de hincarle el diente. Me refiero a “Historia de un matrimonio” (2019), dirigida y escrita por Noah Baumbach (director y guionista también de, entre otras, “Kicking and Screaming” [1995], “Frances Ha” [2012] o “The Meyerowitz Stories” [2017]; las únicas películas suyas, además de la que trataré hoy, que, por ahora, he visto), y protagonizada por Scarlett Johansson y Adam Driver. Obtuvo muchas nominaciones en la edición de los Oscars de 2020 —incluyendo Mejor Película—; pero, sinceramente, yo no acabo de ver qué es lo que la hizo tener tanto bombo, salvo el buen tándem que forman sus actores principales. De cualquier modo, comencemos ya, a ver si se puede rescatar algo.

Fleabag (2016-2019)

Para cerrar bien este año tan sumamente extraño, me gustaría hablar de una de las series que más me ha sorprendido en estos últimos tiempos, y con la que me he reído, a la par que llorado (un sutil equilibrio que no siempre es fácil de conseguir, dicho sea de paso). Estoy hablando de “Fleabag” (2016-2019), un drama británico, con tintes de comedia, dirigido, escrito y protagonizado por la polifacética y maravillosa Phoebe Waller-Bridge. De ella, también me gusta “Crashing” (2016), en la que ya aparece su capacidad para estar a la altura en las facetas de directora, guionista y actriz; sin embargo, aborrezco bastante “Killing Eve” (2018-), de la que me cuesta entender su fama (es probable que simplemente responda a la tendencia tan extendida de encumbrar a alguien y luego no distinguir entre la calidad de las cosas que hace; pero ése es otro tema, que escapa a la temática de nuestro análisis de hoy, y que ya trataré en algún momento con más profundidad). Volviendo a “Fleabag”, cabe señalar que no es ésta una serie cualquiera, sino una que, aun rompiendo la cuarta pared constantemente, consigue hacerlo con suma elegancia y originalidad. Sin ser una tarea fácil, ya que, en ocasiones, este recurso puede resultar molesto, chapucero o pretencioso; en el caso de “Fleabag”, favorece que la protagonista, tan sumamente expresiva, congenie de una forma muy especial con el espectador desde el minuto uno. Quizá no sea para todos los paladares —hay quienes no conectan en absoluto con su tipo de humor y forma de hacer—, pero creo que, si uno aparca los prejuicios y se deja llevar por esta londinense de treinta y pocos, que anda sumamente estancada en errores del pasado y en pérdidas irreparables, encontrará en ella muchas de las preocupaciones que corroen a toda la especie humana y que son siempre dolorosas de digerir. Dicho esto, comencemos.

Catastrophe (2015-2019)

“Catastrophe” (2015-2019) es una de las series sobre las que más ganas tenía de escribir por aquí. Y, sí, nuevamente, como os podréis imaginar, es otra de mis preferidas. Hacía tiempo que quería volver a ella, para verla de seguido, ya que, en su momento, me fui viendo cada una de las temporadas a medida que las fueron sacando; y, claro, de un año para otro, cuesta hacerse una buena visión de conjunto. En ocasiones, volver a las cosas que a uno le han hecho feliz —así como a los lugares, como ya nos avisó Sabina en “Peces de ciudad”— puede tener sus riesgos, pero también nos permite hacer un análisis más certero y menos sesgado por el momento concreto; el cual, aun siendo relevante, debe tolerar que se le deje de lado —en la medida de lo posible— para ver hasta qué punto la calidad de lo que se juzga es tal o está demasiado contaminada por nuestro estado de ánimo o circunstancia. De hecho, creo que todo aquello que consideramos que tiene valor debe ser capaz de aguantar una segunda lectura o un segundo visionado. Por eso, me alegro enormemente de que “Catastrophe” haya superado la prueba —y, además, con nota—; pues eso también quiere decir que su calidad está por encima de la media, en tanto que, para que no se nos haga pesado soportar el retorno a un contenido audiovisual o literario, una de las condiciones que más ayudan es que no le sobre ni le falte nada, o que los pequeños deslices que pueda tener sean los menos; y esto, ciertamente, no es tan común como parece. Sin más dilación, comencemos ya con el análisis.

Togetherness (2015-2016)

Hoy os vengo a hablar de otra de mis series predilectas: “Togetherness” (2015-2016). Sin embargo, tal y como pasaba con “Love” (2016-2018), tampoco es demasiado conocida, ni suele aparecer entre las típicamente citadas. Por eso, espero fervientemente que este pequeño artículo sirva de humilde aportación para que todos aquellos que no la hayáis visto aún os animéis a hacerlo; y para que, entre los que la hemos visionado ya, consigamos que llegue a un público más amplio. “Togetherness” —disponible en HBO— es una serie creada y escrita por Mark Duplass, Jay Duplass y Steve Zissis. No sé hasta qué punto estaréis al tanto de quiénes son, pero yo tengo que reconocer que cualquier cosa que hacen los hermanos Duplass me genera siempre mucho interés; así que, sin duda, les dedicaré en algún momento —espero que no muy lejano— un capítulo aparte, ahondando en sus distintos proyectos audiovisuales. Pero, por ahora, toca centrarse en “Togetherness”, que motivos no me faltan.

COVID-19. Segunda parte: consecuencias personales y sociales de la pandemia

En esta segunda parte de lo que pretende ser una mera aproximación a las consecuencias de la pandemia originada por el coronavirus ahondaremos en las cuestiones ligadas al ámbito personal y social. Sin embargo, no va a ser esta una recopilación de datos de lo ya dicho en infinidad de artículos de muy diferentes maneras, sino más bien una reflexión propia de aquello que he podido apreciar en esta coyuntura, tanto a nivel individual como observando a mi alrededor. Por eso, no busco ni sentar cátedra ni hacer un análisis pormenorizado o estadístico. Lejos de ello, mi intención será la de intentar dar forma a las sensaciones por las que uno ha podido pasar durante este confinamiento, tratando de enfocarlas desde un contexto más amplio, que se extiende más allá de esta circunstancia concreta y que nos permitirá entender mejor —en la medida de lo posible— la forma característica que tenemos de funcionar. Comencemos.

A War (Una guerra) (2015)

Después de bastante tiempo sin escribir por estos lares, me he decantado por hablar sobre la película “A war (Una guerra)”. Esta película danesa, del año 2015, está dirigida y escrita por Tobias Lindholm, guionista también (junto con Thomas Vinterberg) de “La caza” (2012); cinta muy notable a la que dedicaremos, sin duda, un capítulo aparte en este blog. La película que hoy nos ocupa pasó bastante desapercibida en el territorio español cuando fue estrenada, pero creo que ocurrió de manera injusta o por mero desconocimiento, pues resulta ser una película muy digna y con una reflexión profunda sobre la guerra y sobre otras muchas cuestiones humanas de gran calado ético.